Deadlocke
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Cuando un one-shot no es suficiente para contar una historia ¿valdrá la pena esperar por una serie regular?

Basado en una novela titulada Venomous y ahora realizado en cómic por el escritor Arvid Nelson (Rex Mundi) y dibujado por Nick Stakal (Criminal Macabre), llega este ejemplar del que realmente no hay mucho que comentar porque no existe una serie previa y viene siendo algo más parecido a un número cero, un preview o quizá un ejemplar piloto; para tantear al público y saber si conviene publicarlo regularmente, pero ¿valdría la pena leer más de esto?

Bueno, este ejemplar trata sobre adolescentes y sus problemas sociales-existenciales, y la manera en que salen adelante. El personaje protagonista es Locke, un chico retraído de 17 años que dibuja a su alter ego en un cómic llamado Deadlocke, donde parece ser que libera sus sueños y mayormente frustraciones. Hasta aquí todo parece dentro de lo normal, hasta que descubrimos explosivamente que esta personalidad secreta de Locke puede salir a flote y tomar control en su vida real de una forma violenta.

Hasta cierto punto la historia es atractiva por algunas cosas y al terminar de leer el cómic deja el buen sabor de boca por saber si habrá o no algo más. Por otro, remite casi de inmediato a películas como Fight Club, donde el personaje principal crea otra personalidad que cargue con sus anhelos y temores, pero sin tanto éxito en cuestión de ideas y sorpresa.

Creo que este es uno de esos títulos de los que es mejor esperar a que aparezca un tomo recopilado, dejar que pase un poco el tiempo para estar más seguros y entonces si aún nos llama la atención, darle una muy merecida oportunidad. Porque de otra forma, parece difícil que se convierta en una miniserie o cómic regular.

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