Manifest Eternity

En un futuro, lejos de cualquier forma existente de vida conocida por los humanos, surge algo que va más allá de lo imaginado. Algo imposible de creer.

Los humanos han llegado a conquistar todo el universo. Habiendo pasado por guerras casi interminables, al fin, después de mucho, todas las razas se habían unido al fin en paz para formar una sola galaxia unida llamada The Pan Galactic Union, un imperio gobernado principalmente por la Tierra. La tranquilidad se cierne sobre todos… pero entonces, surge lo inesperado, algo que simplemente se presenta a los ojos de todos como lo que nadie habría podido imaginar jamás, algo ilógico, algo que había quedado enterrado por siglos en las mentes de aquellos que hacía mucho tiempo atrás, habían aceptado como único Dios a la ciencia y sólo a ella. Una fuerza que no obedecía a ninguna regla, a ninguna creencia, y que estaba decidida totalmente a borrar para siempre todo lo que concernía al universo de los hombres y esas razas que conformaban The Pan Galactic Union.

Manifest Eternity es una historia de ciencia ficción que sorprende por las excelentes ilustraciones de Dustin Nguyen (actualmente hace portadas e interiores en la serie Detective Comics) donde resaltan brutalmente página tras página aquellos trazos perfectos que demuestran la dualidad de los eventos presentados, haciendo sentir al lector eso que va más allá de lo comprensible o imaginable y de lo en ocasiones invisible para los personajes. El contraste de los colores utilizados mantiene siempre la postura de las escenas, mostrándonos la profundidad del espacio en momentos, la soledad en otros, y el tipo de entidad tan lejana e irreal del universo acostumbrado. Los diseños están llenos de imaginación y sin duda hacen aceptar al lector todo lo presentado como algo válido por más que suene fantástico o fuera de lugar; y es que allí es donde radica otro de los puntos fuertes de este cómic, la historia escrita por Scout Lobdel, cuenta de una forma que da saltos en el tiempo y en los distintos personajes, la trágica y encarnizada nueva guerra que The Pan Galactic Union libera contra la fuerza de otro universo “Magewhole” una unión de criaturas fantásticas liderada por un ser llamado Mog, conformada por ogros, dragones, hechiceros, hadas, duendes y más. Ahora, puede que esto suene demasiado irreal aún tratándose de una historia de ciencia ficción, pero en eso radica lo extraordinario, ya que por ejemplo, tenemos por un lado a The Pan Galactic Union, una imagen que reside claramente en el futuro dados los claros adelantos tecnológicos, de la ciencia y por supuesto las razas alienígenas, y por el otro lado tenemos a Magewhole, una dimensión fantástica dominada por imágenes y diseños que conllevan al pasado, y sin embargo todo es manejado con tal destreza que uno acepta e incluso se sorprende al ver dragones gigantes peleando contra naves de guerra, pequeñas hadas que juegan mientras aniquilan a los hombres, fantasmas que se alimentan de los sueños y enloquecen a los tripulantes de flotas enteras u ogros peleando sangrientamente y sin misericordia. Sin duda un espectáculo lleno de imaginación que nos enseña de buena forma que hasta las ideas más “descabelladas” pueden funcionar si se hacen bien.

¿Pero que sería de la historia y las imágenes sin la manera de cómo se narran los eventos en la forma ilustrada? La diagramación de los cuadros resalta en todo momento las escenas épicas en donde se enfrentan los personajes, las ilustraciones que trabajan casi a manera de arte conceptual muestran el mundo de Magewhole como algo en verdad antiguo y lleno de mitología, muchas de las páginas se convierten en enormes muestras que van desde expresiones de horror, acción, y suspenso, hasta momentos de calma donde en un segundo todo puede cambiar. Después de todo, The Pan Galactic Union se enfrenta a algo que hacía muchos siglos había olvidado, y que por lo mismo, a pesar de su alto desarrollo tecnológico, no es nada en comparación a lo que se rige fuera de sus leyes físicas. Magewhole una fuerza atroz que sólo lucha por un aparente miedo a ser devorados por el universo y la dimensión de los humanos, un miedo que se demuestra como el catalizador de la muerte.