Young Liars: Daydream Believer

De pronto, el mundo cambiara para Sadie debido a una bala en el cerebro. Un disparo a cientos de millas por hora.

David Lapham (Stray Bullets, 30 Days of Night: 30 Days ‘til Death) escribe, dibuja, e incluso diseña las portadas de estos comics que sin más, pueden estar seguros que cobran vida con sus fuertes y coloridas imágenes, y una historia llena de chispas, golpes, punk rock, y una actitud despreocupadamente insana que al mismo tiempo es envuelta en una estela dramática donde los personajes se mueven dentro de cada una de sus páginas en la primera serie de seis partes publicada por Vertigo.

Sadie Dawkins es una chica que meses atrás recibió un disparo en la cabeza, la razón de este terrible suceso, las personas que estuvieron con ella, y su cambio radical de personalidad que la convertirá en el centro de algunas escenas violentas, es lo que mueve el mundo de Danny Noonan, quien en sus propias palabras, ella es simplemente: “The most amazing, beautiful, exciting, smart, funny, gorgeous, smoking hot, kick-ass, cool, so, so cool woman that ever was or will be”

La historia a simple “vista” puede dar la impresión de ser solo un montón de sucesos que en realidad no cuentan mucho, pero es en la “segunda capa” en el trasfondo de las cosas donde vemos que cada personaje tiene una forma de ser por la cual se mueve. Tristezas, anhelos, dramas, recuerdos del pasado, un sin fin de rompecabezas que número a número se van acomodando para dar una coherencia lógica en un mundo donde el caos esta a la vuelta de la esquina (dada la fuerte y cambiante personalidad de Sadie)

Cabe destacar que los diálogos en verdad son acertados en todo momento pues denotan inmediatamente el humor y forma de ser de cada personaje, que junto al diseño de ilustración, hacen que rápidamente uno tome interés y una simpatía por estos. La narración, a pesar de mantener una especie de humor negro, guarda el drama oculto de Sadie y Danny quienes saben que en cualquier segundo, la bala puede moverse de lugar y llevarla a la muerte por medio de un derrame cerebral. Es una historia que de alguna forma libera a los personajes de amarres morales y los llevan a un viaje donde todo en cualquier instante puede suceder. Peleas, rock duro, malas palabras, y un ambiente que no guardará descanso si no quizá, hasta el final de la existencia, es lo que traslada a estos y otros personajes, dejando a la expectativa, hasta donde nos llevará el escritor y creador de este mundo con actitud, frases y canciones encendidas de sentimientos David Lapham.

Young Liars son seis números donde (como ya dije) todo puede pasar, el cierto humor que guarda cada escena es desgarrado por las entrelíneas que nos muestran ese rumbo sin sentido que arrastra a Sadie y compañía; las cosas se salen de control y pareciera están de pronto a la deriva en un mar de pensamientos e imágenes del pasado donde ellos tratan de construir algo con lógica, mientras sus esperanzas, se transforman en un instante con la solución a todos sus problemas, pero ¿Cuál es el problema? Tal perece ser, Sadie es la chica que de alguna manera busca pleitos y situaciones más complicadas de escapar, su actitud de una forma, trastornada (o quizá, liberada) no la deja más que ver a través de un velo donde se podría decir, la ley no existe, dejando así una especie de incógnita o paradoja acerca de la naturaleza de la historia que se narra en este cómic, pues los acontecimientos que se llevan a cabo y las salidas provocadas como respuesta (o escapes a los problemas), son causa de los lapsos donde Sadie pierde el control. Una idea que deja la pregunta sobre ¿qué origina qué? Algo así como una especie de engranaje caótico donde la pieza que lo descompone todo, es la pieza que lo controla y lo complementa. Así es Sadie Dawkins, una chica con la que no puedes vivir, pero que no puedes dejar.

Young Liars es una serie de comics con toques de humor, mucha violencia, drama, y la historia de un amor que intenta redimirse en un ambiente que llega a ser simplemente grotesco.