The House of the Devil
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Hay una casa perdida en el bosque que esconde terribles secretos de sangre y muerte.

Samantha es una joven que en busca de dinero acepta trabajar de niñera respondiendo a un anuncio pegado en la universidad donde estudia. Sin embargo las sospechas comienzan cuando en medio de la noche es llamada para llevar a cabo dicho empleo, y no solo eso, cuando descubre que no hay niños para cuidar.

Grabada por completo para recordar y hacer tributo a todas aquellas películas de horror del pasado, esta cinta funciona creando un ambiente tétrico donde tanto la estética en general como la música están recreadas de tal forma que uno apuesta por completo que esta viendo una película de la década de los ochenta. Entregando así una (por decirlo) refrescante mirada a algo más que una simple película de miedo.

Las actuaciones (para la ocasión) son buenas en todo momento y sobresale la interpretación de Tom Noonan en el papel del Señor Ulman que de una forma tétrica y retorcida parece “jalar los hilos” del destino de Samantha (Jocelin Donahue) desde se el inicio de la película cuando “casi de forma accidental” la encuentra para ofrecerle un trabajo de niñera el cual más adelante es revelado como algo distinto, cuidar a un anciano. Creando de esta forma un ambiente perturbador al percatarse y ver como el personaje trata de desenvolverse con lo que le empieza a suceder y las decisiones que habrá de tomar. Decisiones que más tarde podrían salvarle o no la vida en una solitaria casa en medio del bosque y durante altas horas de la noche.

Claramente donde gana la cinta es en la forma que es presentada la historia desde sus primeros minutos y se va desarrollando. El espectador en todo momento es cautivo de las diferentes decisiones (tan inocentes) que toma Samantha a lo largo de la historia, creando una perspectiva de impaciencia y horror al pensar que si uno estuviese en el lugar de dicho personaje ya hubiera corrido o escapado de aquella casa donde nada bueno espera. Es un horror psicológico que logra desenvolverse dentro de nuestras mentes haciendo que la imaginación rellene los huecos y las siniestras escenas que componen cada uno de los noventa y cinco minutos de The House of the Devil.

Escrita, dirigida y editada por Ti West, esta es una historia que trabaja más allá de mostrar imágenes perturbadoras o fuertes, aquí el horror no viene de lo que vemos, sino de las situaciones, diálogos e incluso miradas van inundando nuestra percepción de lo que debería ser correcto e incorrecto para salir ileso de algún peligro o situación amenazante, todo esto para llevar a un desenlace muy típico que a muchos les agradará y a otros no. Sin embargo un final que representa o recrea de alguna forma todas aquellas películas ochenteras sobre asuntos demoniacos a forma de tributo.

En lo personal me ha llamado bastante la atención The House of the Devil, desde su tétrico desarrollo, sus actuaciones y estética hasta los más pequeños detalles en la forma como esta filmada. Una cinta que sale del montón y que logra impacientar al espectador desde su inicio hasta el final.

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