Thirst
sed de sangre vampiric stories

Park Chan-wook escribe y dirige esta cinta sur-coreana del 2009 también llamada como Sed de Sangre.

Sang-hyun es un sacerdote que siempre ha buscado ayudar a otros por medio del catolicismo, sin embargo al parecer la vida no le ha sido sencilla lo que le lleva a seguir en un camino oscuro donde él sirva de conejillo de indias en la búsqueda a la cura de una rara enfermedad.

Un drama en todo el contexto, de inicio a fin una historia que podría ser de redención o de la espera por el encuentro a un algo, un detalle que le muestre a Sang-hyun la respuesta a sus sentimientos de duda y tristeza con los que ha tenido que cargar desde hace tiempo (por cómo se nota en la cinta), los días pasan y sus plegarias por los desafortunados y enfermos no se agotan, sin embargo él siente que debe buscar otra idea para hacer bien a otros, cosa que le lleva a un monasterio donde se podrá ofrecer de voluntario para ayudar a encontrar una vacuna que luche contra un mortal virus.

Irónicamente por su sacrificio, lo que más tarde encontrará no será la salvación, el descanso, o la tranquilidad de estar ayudando a los enfermos, sino una realidad que le cambiará el panorama en el que prácticamente se ha basado toda su vida; de pronto los días cambian y su salud mejora a tal punto que las personas en desgracia le ven como un santo, el primero de muchísimos en sobrevivir al raro virus. Claro, ellos no saben su secreto.

Tal como dice el título, literalmente es una historia de sed de sangre, no solo por el deseo carnal y todo lo que ello conlleva, también por el hecho de que Sang-hyun es ahora un vampiro, pero lejos de convertirse en la típica figura (conde Drácula etc) es más visto como una especie de nosferatu, alguien del que siendo buenas o malas sus intenciones comienza a esparcir la enfermedad, en este caso su desesperación por buscar algo que de sentido a su vida, siendo el “accidente vampírico” de cierta ayuda para hacerle ver un nuevo mundo; sin embargo un mundo que más tarde le traerá tragedia, vacío y tristeza a él y a quienes le rodean.

Un círculo vicioso lleno de tragedia donde un monstruo que no se ve como tal intenta descubrir o encontrar lo que de sentido a su existencia, algo que rápidamente le hará estar envuelto en matanzas, amoríos, celos, sentimientos de odio y abandono y sobre todo la misma idea que le ha llenado la cabeza desde el principio, la duda y tristeza del no saber porque está vivo, es así como la espiral se cierra dejándole una sola escapatoria luego de ver todo el daño que ha provocado.

Para los seguidores de Chan-woork Park, director de Oldboy, Lady Vengeance o Sympathy for Mr.Vengeance, esta es una película para tener en cuenta, una que igualmente a quienes busquen historias de vampiros les será de agrado (claro, sin referirme a los fans de Crepúsculo), la historia no solo está bastante ahogada en suspenso y algunas (no muchas) escenas gore, también cuenta con un drama en el que segundo a segundo nos habla profundamente de cada uno de los personajes, obviamente sobre todo de los principales. Todo para finalmente plasmar una historia que se basa en su trasfondo de sentimientos más que en el gore y “vampirismo” en sí. Claro, dos detalles que la hacen muy singular.

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