We need to talk about Kevin
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Un trágico drama lleno de soledad e impotencia, una escalada de tensión y violencia hacia un final inquietante.

Eva (Tilda Swinton) es una mujer que trata de reconstruir su vida mientras recuerda y nos muestra los hechos que tuvieron lugar en torno a Kevin su hijo, alguien que nunca se ha visto apegado a ella y que siempre ha mostrado una personalidad retraída.

Inquietante y amarga desde el inicio, es una adaptación de la novela de mismo nombre escrita por Lionel Shriver y publicada en 2003; dirigida por Lynne Ramsay a la pantalla grande, esta narrada a través de varios flashbacks que saltan estrepitosamente para mostrar la cambiada y casi trastornada vida de Eva Khatchadourian quien nos muestra de forma impotente la casi imposible tarea de educar y ver crecer a un hijo que nunca la ha aceptado como madre y que esconde oscuros sentimientos detrás de una fría mirada.

Kevin desde inicio a sido un niño problemático, apático totalmente con Eva, se muestra inaccesible para desde jugar a la pelota, a intentar comunicarse con ella o cualquiera, todo esto a tal punto que es llevado con médicos especialistas para indagar si no existe un impedimento que le provoque dicho comportamiento, sin embargo como se puede observar, Kevin esta totalmente saludable, lo cual no solo provoca una terrible ansiedad en su madre, si no una preocupación en su padre Franklin (John C. Reilly) que parece notar más la inquietud y desesperación de Eva, que la extraña condición de Kevin.

Gracias a unas sólidas actuaciones la historia marca un drama que sin duda va encaminado para alguna horrible tragedia. Ezra Miller quien representa a un Kevin entrado en la adolescencia (y quien tiene una larga aparición en la cinta) muestra casi de forma tétrica una actitud que sale fuera de lo normal por el simple hecho de miradas y comentarios no solo hacia su madre, si no a su pequeña hermana quien a diferencia de él, siempre ha tenido la mayoría de la paciencia, atención y cariño de su madre, cosa que puede también funcionar como un incentivo o “catalizador” para agigantar la evolución de un comportamiento sociopata que solo llevará terribles consecuencias en la vida no solo de su familia si no de varias personas.

En general y en lo personal We need to talk about Kevin es una película bastante amarga, fría, desoladora y trágica, llena de grandes actuaciones, escenas perturbadoras y una gran impotencia entre los personajes que les llevará a discutir y desesperar ante lo que Kevin haga o no haga. Una cinta que muestra como a la vista de Eva, una simple mirada a los ojos de su hijo es suficiente para temer por la vida de alguien.

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