Black Mirror: The Waldo Moment
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Tercer episodio de esta serie inglesa llena de crítica social; ahora le toca a un oso azul ser el principal.

Dirigido por Bryn Higgins y escrito por Charlie Brooker, quien también participara en los anteriores episodios de esta serie, The Waldo Moment es una historia que se queda corta en sus cuarenta y cinco minutos, y que deja la intriga de haber visto más.

Jamie es un cómico que ha visto una carrera sin éxito alguno, al parecer su vida personal tampoco marcha sobre ruedas, sin embargo hay algo que hace bien, y eso es personificar y dar vida a Waldo, un oso azul animado en 3d que sin límites, dedica sus palabras en hacer burla de quien sea, o mejor dicho, normalmente, a todos aquellos que estén de moda, en el caso actual un político que recientemente ha pasado por un serio escándalo.

Un éxito rotundo entre el público que por supuesto mantiene al productor del show tan alegre que incluso lleva a Waldo a debatir junto al candidato conservador de Inglaterra, algo que por supuesto eleva la popularidad del azulado personaje convirtiendo cada momento en un casi circo entre insultos y alegatos que de forma viral se extienden por el internet; tal como suena, Waldo parece cobrar más y más fuerza pensando que el sentimiento de la audiencia está totalmente desencantado con la clase de gobernantes y políticos que tienen, convirtiendo a Waldo en casi la voz popular y realista de estos sentimientos; un ser que expresa de forma ruidosa una ira de críticas pero que tampoco plantea soluciones a ellas.

Y como es costumbre en Black Mirror el drama se acrecienta cada instante; Jamie observa como su profesión está tomando un rumbo que no desea, sus sueños al parecer han quedado ya muy lejos, y su vida personal no va a ninguna parte, llevando la frustración y el enojo cada vez más al oso que grita en programas y en las calles que todo está mal y que él es tan falso como los que gobiernan o pretenden gobernar, palabras que son del gusto de la gente y que elevan el estatus del personaje a tal punto que ciertas personas comienzan a preguntarse si no funcionaría a nivel internacional.

Un símbolo que al encontrar la simpatía (y casi enajenación) de la población muestra que cada palabra o sugerencia toma una fuerte relevancia, planteando una crítica hacia la responsabilidad con otros, ser fiel y justo en las acciones… algo que por supuesto se deforma a cada segundo, convirtiendo a Waldo en otra arma más de enojo donde su imagen (porque detrás de esta puede estar quien sea) es suficiente para hacer golpear a alguien o más.

Black Mirror es sin duda una inteligente serie, en esta segunda temporada lo confirma, cada capítulo está bien pensando, aunque en el presente caso la duración no es para nada suficiente dejando una buena idea que de pronto su desarrollo se ha visto apurado, plasmando todo lo que esto conlleva, aun así The Waldo Moment es llamativo, tiene carisma y maneja una crítica, tal y como los anteriores episodios. En lo personal una serie que no se pueden perder.

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