Black Mirror: White Bear
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Segundo episodio en esta segunda temporada llena de drama y crítica hacia la tecnología.

Siguiendo el paso con el mismo tono, Black Mirror sin duda se ha convertido en una fuerte mirada a un futuro donde la sociedad ha sido totalmente deshumanizada por las herramientas de comunicación. En el presente capítulo somos testigos de una historia de culpa y castigo al que no le importa llegar hasta las últimas consecuencias.

Titulado “Oso Blanco” (y dirigido por Carl Tibbetts) nos sumergen dentro de una tragedia donde Victoria Skillane despierta sin recordar absolutamente nada sobre su persona, cada instante que le sigue a este confuso despertar no solo es extraño para ella, también se muestra muy peligroso, pues al momento de salir de casa (suya o no) se percata con la desagradable sorpresa de que al parecer toda la gente se limita a grabarla con el celular y, peor que eso, descubre que hay ciertas personas que quieren asesinarla por alguna razón.

Un episodio que desde comienzo se torna bizarro, mientras el espectador sigue secuencia tras secuencia donde Victoria trata de correr lejos de varios asesinos quienes literalmente la están cazando, y, mientras ella proclama gritos de auxilio, toda la gente con la que se topa no hace más que mirar con fríos rostros apuntando siempre con la cámara del celular.

Al parecer un juego pervertido lleno de espectadores ansiosos de sangre y dolor, deshumanizados, ajenos al terror de lo que observan, vemos como Victoria de pronto comienza a recordar destellos de su pasado, un esposo, una casa, charlas misteriosas y una pequeña niña, la cual quizá y a sus ojos, se pudiera tratar de su hija; claro que a final de cuentas, todo es tan borroso que no se puede estar seguro de nada.

La persecución sigue y sigue a lo largo de los más de cuarenta minutos, una historia que al inicio puede dar una idea, pero que cerca del desenlace muestra una cara totalmente diferente a lo que se esperaría; un giro en la trama que convierte a White Bear en una historia de venganza hasta sus máximas consecuencias.

¿Quién es Victoria Skillane y que ha hecho para que nadie la ayude? ¿en que se ha convertido el mundo? ¿Es en verdad esa pequeña su hija? ¿Qué ha sido de su esposo? Son las preguntas que trata de resolver mientras recuerda los instantes luego de haber despertado, un puño de píldoras a sus pies, vendajes en las muñecas y un extraño símbolo en blanco y negro proyectado en la pantalla de su televisión.

Un capítulo que no dejará indiferente al espectador y que puede dar debate sobre su idea final, su propuesta al problema, una sociedad futura que en esta ocasión ha decidido acudir al “ojo por ojo”, convirtiendo el castigo y la tortura en espectáculo para las masas.

Como siempre, una serie recomendable por su alta crítica e inteligente desarrollo en cada una de sus partes. Siempre mostrando algo inesperado.

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