Assassin’s Creed: Rogue | Reseña

Desarrollado por Ubisoft Sofia para las consolas Xbox 360 y Playstation 3 (PC en 2015), se trata de un nuevo capítulo de la saga ubicado después de Assassin’s Creed IV: Black Flag, y que toma como fondo la Guerra de los Siete Años (1756-1763) en América del Norte.

Una nueva historia con un giro refrescante

En Assassins’s Creed: Rogue por vez primera en toda la franquicia estaremos del lado de los “malvados” templarios. Nuestro personaje será Shay Patrick Cormac, un assassin que por azares del destino (un mal destino si me preguntan) ha sido traicionado por quien él veía como su familia, razón por la que, entrando en un oscuro camino, se convertirá en un templario con el único propósito de dar caza a todos aquellos que le “apuñalaron por la espalda”.

La historia como ya he mencionado transcurre en La Guerra de los Siete Años, entre viajes básicamente entre Nueva York, el Atlántico Norte y River Valley, mostrando así un buen balance narrativo por viajes de mar y tierra, sólo que a diferencia de Black Flag, aquí navegaremos por lugares llenos de hielo y ríos, enfrentando como es de esperar varios peligros como embarcaciones enemigas.

El tono de la historia es más lúgubre y dramático debido a los eventos que nos presentan (traiciones y el sentimiento de una inminente guerra) así que bien puedo decir, que lejos quedaron los piratas de la anterior entrega. Además es interesante el desarrollo y los cuestionamientos que nuestro personaje comienza a tener, pues como saben, ahora esta en el otro bando y por ende, las cosas se comienzan a ver diferentes; esto es muy llamativo a mi parecer tanto para los seguidores de la saga como los nuevos jugadores. Shay Patrick Cormac es entonces un “ser humano” que pone a prueba sus convicciones y su moral para tratar de hacer lo correcto mientras, por si no se había imaginado, es acechado por otros assassin que usarán de sus habilidades para atraparnos.

Justo para Xbox 360 y Playstation 3

Gráficamente el título cumple pensando para qué generación está diseñado, texturas, iluminación y detalle siempre funcionan para representar las distintas tierras de Assassin’s Creed: Rogue, sin embargo no es imposible notar mucha similitud entre las otra entrega ya mencionada (en el lado de la navegación y controles). Por otro lado cabe mencionar que éste apartado está desarrollado para la pasada generación, así que probablemente se puedan topar con texturas en baja definición, sin embargo creo es más una mala costumbre muestra por tener en la otra mano Assassin’s Creed: Unity, juego que como ya saben, sufre de fallos y bugs (por arreglar) pero que afrontemoslo, tiene unos escenarios más que increíbles. Así que ya saben Rogue no se puede ver como Unity. Quizá el año entrante cuando sea publicado en PC estos detalles queden mejorados además, recordemos que Black Flag apareció en la nueva generación de consolas así que, bien se podría repetir el caso.

Trepar, correr, esconderse y cazar

En el estilo de juego tenemos las mismas habilidades que ya conocemos o, que ya hemos visto en anteriores entregas como son el combate cuerpo a cuerpo, la navegación, el sigilo, la cacería y por supuesto, el parkour (la insignia de la serie), así que fans de la saga de Ubisoft se encontrarán como en “su dulce hogar” al descubrir que nada a cambiado en el sistema de controles, quizá una mala noticia si lo que se busca es algo más “novedoso”. Por otra parte alguien nuevo descubrirá un título llamativo por su narrativa y que invita a probar las demás entregas, sobre todo hablando que el presente se encuentra luego de la cuarta parte, Black Flag. Así que es un buen pretexto para meterse de lleno ¿no lo creen?

Assassin’s Creed: Rogue se sirve de su historia para ahora, dejarnos estar al tanto de nuestro personaje sobre los peligros que podremos encontrar sorpresivamente; me refiero a los assassin que en momentos nos pueden dar caza (así como nosotros a ellos), usando las “artimañas” que ya conocemos y que nosotros mismos hemos usado en este y los demás juegos.

En el lado de las armas, además de nuestro ingenio para pasar desapercibidos entre la multitud, podremos encontrar las ya clásicas espadas y dagas, un gancho para colgar enemigos de cabeza, un lanzagranadas, un rifle de aire con peligrosos dardos, nuestra propia destreza para luchar cuerpo a cuerpo y más. Ahora, hablando de los miembros de la hermandad que de pronto nos persiguen, usaremos una especie de brújula de peligro, esto para saber la distancia y una posición aproximada del enemigo. En este sentido el juego trata de verse más original, pero debido a su estilo tan parecido con Black Flag nos encontramos con un especie de deja vu que bueno, quizá pueda afectar a algunos jugadores.

Antes de terminar tengo que hacer una mención especial, y es que ahora me percato que me falta hablar de nuestro genial navío, El Morrigan. En Assassin’s Creed: Rogue también tenemos un barco, y casi, casi al igual que en Black Flag, la experiencia es bastante buena. Podremos, como es de esperar, ir mejorando tanto las velas del barco, como su casco y armas (mención especial que tenemos tecnología de Templario así que Assassin’s, tengan miedo). Además el lado visual de nuestro navío también cambia, sólo no se distraigan mucho porque de vez en vez nos toparemos con bandidos dispuestos a apoderarse de lo nuestro.

Sirviéndose de una buena banda sonora para enaltecer los momentos, Assassin’s Creed: Rogue entrega una larga dosis de juego con misiones principales y alternas, además su variedad de armas (las cuales se pueden ir mejorando) ayudan mucho a una jugabilidad ya más que asentada en la franquicia. La historia por su parte se mantiene interesante y es de agradecer que tenga este giro en jugar de lado de los Templarios para encontrar momentos de caza a la Hermandad y otros en los que nosotros podremos ser presa.

Al final, Assassin’s Creed: Rogue es un juego decente para terminar la pasada generación de consolas, quizá tenga algunas cosas recurrentes de otras entregas, pero el standard está allí. O quizá algún que otro bug en algún momento clave los pueda hacer enojar, pero en general es una buena opción, más si menciono que la serie aún tiene ese carisma entre ciencia ficción y un lado histórico, en el que como es de esperar, encontraremos algún que otro personaje de los libros.