Blue Estate | Reseña
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Soy de esos que llegan tarde a una fiesta, cuando ya están todos los invitados, y empiezo por saludar y me quedo un rato platicando y conociendo a cada uno. Y así me pasa con los cómics. Podrán esperar que un juego basado en una historieta, para mi es simplemente Blue Estate un juego nuevo, en el cual no sé nada de nada, y sólo me concentro en eso, las páginas con las ilustraciones, se las dejo a los expertos. Blue Estate es un juego traído de un cómic, pero lo que me llamó la atención, fueron los controles. ¿Qué pienso del título? Leamos, les recomiendo.

Historia de la Historieta

Blue Estate es un caballo. Ok, primer y único spoiler y se los juro que será así, pero es que tenía que decirlo o no podría aguantarme. Roy Devine Jr. es un detective privado, de esos badass que a veces les vale queso el mundo, y a veces no tanto. Más bien se preocupa por su vida, por su vida y al final por su vida. Y sí, a él es a quien encarnaremos en este juego de disparos sobre rieles, quien además tiene que rescatar a la princesa. Bueno, bailarina exótica de nombre Cherry Popz, quien nos hará una demostración de sus habilidades en el menú del juego.

Sería un poco absurdo aclarar que debemos tener un Dualshock 4, pues es el único control para dos manos que soporta la PlayStation 4. Pero será indispensable que funcione correctamente, ya que usaremos su acelerómetro para hacer la función de mira. No es necesario tener la cámara de la PlayStation 4, y eso se los aseguro pues así lo jugué, lo que si no puede faltar es una posición realmente cómoda, de lo contrario terminarán muy cansados y agobiados por la manera en que se controla la pistola. Al inicio del juego nos exhortarán a calibrar la mira, sin embargo de poco servirá ya que constantemente se perderá foco y deberemos presionar L1 para reacomodar el asunto, el problema es que esto sucederá cada rato, y con “cada rato” me refiero a unos 5-6 segundos. Sí, puede llegar a ser muy nefasto, pero se aprende a vivir con ello en el juego.

¿A qué me refería con shooter sobre rieles? Es una modalidad de los juegos de disparos, donde tenemos una ruta trazada y no podemos movernos de ahí hasta que no hayamos terminado de matar a los enemigos en cada estación donde nos detengamos. Blue Estate está dividido en capítulos, ocho para ser exactos, y cada uno continúa la historia, pero en escenarios diferentes, contra bandidos más diferentes, y dificultades muchísimo más diferentes. Todo es diferente. Lo único inmodificable es el bendito reseteo de la mira, que no para y hay de dos sopas, o nos acostumbramos, o aventamos el mugre control por los cielos, siempre calculando que caiga en blandito.

Cada capítulo tiene una infinidad de estaciones, no podría contarlas, y en todas aparecen bandoleros con armas, algunos con explosivos, botellazos, pruebas de precisión, y objetos que deberemos destruir para obtener puntajes.

Esto último nos sirve nomás para alcanzar estrellas y una buena calificación en los capítulos, lo que se consigue con un multiplicador que crece al acertar disparos. También influyen las muertes, las veces que morimos, los tiros a la cabeza y a los órganos reproductores sexuales e íntimos, ahí donde el dolor se incrementa y nos hace perder la posibilidad de herencia. También depende de la eficiencia y precisión con las armas, así como la cantidad de éstas que usamos.

No todos los niveles tienen un jefe final, sin embargo los que sí lo tienen, no es tan difícil como pareciera, y no se alarmen a pesar de ver semejante barra de vitalidad que tiene cada uno, la cual se verá bastante grande y prácticamente imposible de pasar. Al momento de enfrentarnos a uno, nos pondremos en un espacio relativamente abierto, con estaciones igual que el resto del juego, y en cada una encontraremos objetos para ayudarnos, siempre los mismos, pero nunca repiten en donde nos paramos, es decir, a veces veremos vida, balas, objetos para destruir.

Aquí viene lo sencillo, cada parada mostrará la misma cantidad de enemigos, y el jefe se comportará de la misma manera siempre, pero con la ventaja de que aparecerá uno de los mejores amigos que podamos encontrar: cámara lenta. Consiste en unos indicadores que al dispararles, todo se irá al famoso “bullet time”, momento en el que debemos de aprovechar y vaciarle todo el cartucho al baboso que nos ponen enfrente. Y NO PODRÁ HACER NADA, más que correr igualmente, de manera muy lenta. Lo difícil de esta parte del juego está en que nos aventarán proyectiles de varios tipos, los cuales debemos esquivar o nuestra sangre disminuirá. Por cada jefe que acaben sin recibir un solo rasguño de él, recibirán un trofeo. Si los hiere cualquiera de los secuaces, sigue valiendo el trofeo.

El secreto consiste en esquivar todo lo que nos lance el mero mero –nunca me aventó a la hermana-, mientras intentamos matar a los demás. ¿Suena complicado? No lo es, pues para esquivar todos los lanzamientos durante el juego, solo debemos arrastrar nuestro dedo en el touchpad del Dualshock 4 y listo, habremos evitado el golpe. Esta gran zona táctil en el control, también sirve cuando el copete del pelo nos cae en la cara, y así podremos acomodarlo y ver bien de nuevo, o también cuando nos cae agua en los ojos, para limpiarlos. ¿Otra utilidad? Armas y salud se recogen de la misma manera, así como abrir puertas.

Al terminar cualquiera de los capítulos, lo habremos desbloqueado, pero sólo en modo solitario, pues el cooperativo es otro boleto.

YO SOY TU AMIGO FIEL

“Divertido” es la palabra que define jugar en solitario Blue Estate, “fregonsísima” es la experiencia en modo cooperativo. Pasaremos por exactamente los mismos matones, jefes, piezas, objetos, todo idéntico en este modo, la diferencia es que es más divertido.

Pueden jugarlo con las reglas que más les acomoden, y quizá la más amigable es la de asignar un lado de la pantalla a cada jugador, hablándose para asignar los objetos de vitalidad a quien más lo necesite, y por consiguiente lograr que el avance sea mucho más rápido, los puntos se repartan equitativamente, la amistad perdure por años, y al final se tomen unas buenas cervezas y brinden por un gran trabajo en equipo… O tal vez no. MEJOR, sin reglas, cada quien tomando la vitalidad que se le antoje, dejando que el otro muera, disparando a los enemigos que se nos pegue la gana, quitándole puntos al compañero, arruinándole las rachas de muertes y provocando que las mentadas no falten durante la partida. Al final, de todos modos habrá cervezas, con la diferencia de que los comentarios serán tipo “te pasaste, no me dejaste matar a nadie”, o “Yo tuve que matar a todos”, “Ahí para la otra me ayudas un poquito ¿no? Yo hice todo el trabajo sucio”. Yo lo hice y fue más divertido que andarse ayudando. Pero cada quién juega como mejor le convenga, al fin y al cabo, es la diversión de cada uno.

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Respecto al modo cooperativo, las municiones se cargan en partes iguales, así como las armas, sin embargo y como ya comenté, la sangre no, ni los puntos y mucho menos los objetos de colección para recolectar trofeos. Al final del capítulo habrá un conteo de puntos, donde una vez más saldrán los comentarios de “¡Buen trabajo!” o “¿Qué no estabas jugando? Casi no hiciste puntos”. Así como en modo solitario, sólo podremos jugar los niveles que terminemos en cooperativo, y para esto, mínimo uno de los dos debe permanecer vivo hasta el final y matar al jefe. Pareciera que las vidas son infinitas pero no es así, después de varias veces, se nos acaban las oportunidades y no podremos revivir.

VEREDICTO

A pesar de la constante recalibración, y de lo cansado que pudiera ser mover el control de arriba para abajo, y acomodarse en posición cada cierto tiempo, los gráficos tipo cómic, los sonidos de cientos y cientos de balas y casquillos, las explosiones, las tomas muy a la John Woo, el “bullet time”, la sensual y exuberante Cherry Popz, las misiones sin sentido y escenarios bien diseñados para disparar en diferentes planos, Blue Estate es un juego para disfrutar. No esperen en ningún momento un título digno de premiaciones, ni mucho menos de recomendaciones por todos lados. Es más, dudo que hayan siquiera escuchado de él, pero lo compré simplemente porque es de disparos y ya saben que me encanta eso de desparramar enemigos.

Blue Estate no es un juego oh-dios-debo-tenerlo, es simplemente para quitarse el estrés del día, jugar algo un poco diferente, explotar algunas cabezas, o simplemente disfrutar del menú donde Popz baila –y qué manera de bailar-. Blue Estate tiene un precio en la PlayStation Store de 19.99 dólares, pero sin duda, es un mata aburrición muy efectivo.

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