Diario de manejo de The Crew, día 3.

Pues nada, estuve a punto de bombardear mi módem. Diario, ayer traté de hacer streaming donde estuviera manejando como bólido mi máquina perfecta con cuatro llantas, pero desgraciadamente mi módem estuvo sufriendo demasiados problemas, provocando desconexiones constantes, lo que me obligó a dar por terminado el streaming sin siquiera haber pasado media hora. Una disculpa honesta para todos los amigos que estuvieron puntuales, trataré de arreglar el problema.

Sin embargo no me quedé ahí, pues seguí jugando para hoy platicarte más de lo que hice ayer.

Para empezar, viajé a Saint Louis, todo en carro, nada de “viaje rápido”. Llegando ahí de inmediato decidí pasar a ver cómo funcionaba una pista de un aeropuerto. Lo interesante fue manejar a toda velocidad entre las turbinas y puentes de aterrizaje de los aviones. Yo juraba que no me iban a permitir el acceso. Y no, no me lo permitieron, pero obviamente no hice caso a los letreros de “Prohibido, no pase o tendremos que machacarle la cabeza” y atravesé las rejas de un golpe. Adentro todo fue risas y diversión chocando contra los aviones y sufriendo aparatosas muertes, incluyendo volcadas y trompos de todo tipo. El auto terminó hecho trizas. Yo reí a carcajadas.

También pude realizar una prueba de serpenteo, donde debía atravesar las marcas para recibir puntos y a su vez, mejoras. Fui un caos total gracias a una de las partes donde se debe pasar entre dos contenedores sumamente pegados. En fin, no pude atravesarlo, para no hacerte el cuento muy largo.

Después de estar un buen rato en dicho parque de juegos, me salí para dar unas vueltas por el barrio: mala idea. Por desgracia –y poca pericia- choqué contra una patrulla no más de 180 km/h. Sobra decir que me persiguieron y gracias a que me llevé de corbata a muchos otros vehículos, pude subir el nivel de persecución a cuatro estrellas, mismo por el daño provocado a la ciudad. Son difíciles en cierto nivel, más porque sí salen varias patrullas, pero es nomás cuestión de agarrar una recta y pisar a fondo, ayudados del nitro y fin del asunto. Por gracia del señor, del señor que instala el nitro, es recargable.

Por cierto, si gustan pasarse los semáforos en rojo, adelante. Quedarán impunes aunque haya polis cerca. Comprobado y varias veces. Bueno, no sólo eso, también atropellos y varios daños a la ciudad, esto gracias a la poquísima vigilancia. Esto me afecta mucho porque quería sacar el trofeo de eludir 100 persecuciones policíacas. O sea gracias por hacer más difícil este logro.

Grabé un video que espero tener listo este fin de semana para que lo veas estimado diario. Espero no te vayas a decepcionar de lo maleta que soy cuando se trata de la manejada. Nos vemos mañana con la última entrada de este diario, ya listo para entregar una reseña completa después de haber quemado llanta y echar lámina en esta semana.