Hitman Go | Reseña
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Nuestro increíble y poderoso agente 47 vuelve a hacer de las suyas… Esperen, nunca he jugado Hitman, ninguno de ellos. Oí de todo acerca del calvo agente, pero nunca experimenté lo que era ponerse su traje y atravesar a balazos algunos cráneos, así que la emoción debe de ser por haberme terminado Hitman Go, el juego para iOS y Android, de la saga basada en dicho personaje. Mi iPhone fue el testigo de este peculiar juego de mesa. Perdón, de dispositivo móvil.

Si parece juego de mesa y se ve como juego de mesa…

Hitman Go, de Square Enix Montreal, es un juego de mesa, insistiré y soplaré y su paciencia derribaré. Solo que en una pantalla de móvil, deja de serlo, aunque funcione como tal de principio a fin. El agente 47 así como todos los personajes, son figuritas de plástico en un escenario que no es otra cosa más que una maqueta. Puertas, pasto, piedras, pelotas, árboles, armas y casi estoy seguro que los calzones, son piezas hechas como de maqueta, esas mismas que los arquitectos usan en sus trabajos de fin de cursos. Solo que aquí están moldeadas con tal detalle, que desearía fueran de verdad y juro que las coleccionaría.

Por lo tanto, si parece juego de mesa, se desarrolla como tal. Por turnos y casillas, como si jugáramos un Turista Mundial: te toca, ahora a mi, luego a ti, otra vez yo. Con la diferencia que estamos solos contra varios matones, guardaespaldas y cuanto equipo de seguridad nos pongan enfrente. Funciona bien sencillo. Todas las maquetas -así las bautizo- tienen definido claramente el punto en el que se acaba el nivel de manera exitosa, y se señala una cuadrícula que marca todos los lugares a donde podremos movernos. Será imposible saltar o salir de ésta. Al iniciar seremos los primeros en movernos, hacia donde unas flechas a nuestros pies nos señalen, y una vez que termina el turno, le toca moverse a todas las demás piezas, o elementos de seguridad -para mi son matones-.

Después volvemos a movernos. Después ellos. Así es hasta que sucedan dos cosas: o acabamos la misión, o nos comen. No es como que hagan barbacoa, pues así se le llama cuando en un juego de mesa, una ficha contraria cae en nuestra casilla: nos come. Técnicamente nos mata, pero el toque fino de Hitman Go, es que sólo tirará nuestro monito y a su vez, nos sacará del juego. A reiniciar el nivel sin mostrar una sola gota de sangre.

No hay obstáculos más que los propios enemigos, pero hay que tener mucho cuidado en no colocarnos viendo de frente a uno de ellos, porque de inmediato habremos perdido. Sin embargo nos podemos pasear a los lados y por atrás sin que nos vean ni oigan. Contaremos con herramientas que nos facilitarán la chamba, como piedras para generar distracciones, rifles de francotirador para meterle plomo a algún matón, pelotas de tenis para hacer ruido, dos pistolas con silenciador, llaves para abrir puertas a la distancia, pasadizos secretos, macetas para escondernos y huesos que al parecer contienen un delicioso tuétano, ya que los perros van tras de ellos sin importar que el agente 47 ande por ahí.

Hola, yo soy la ficha roja y soy un matón

Yo no sé en qué momento deciden entre ser abogado, ingeniero, periodista o matón. Lo que sí me queda claro es que terminan perteneciendo a un tipo específico, definido por el color de su chaqueta, con una función única del matiz en cuestión. Están los naranjas que se mueven en línea recta. Los verdes que sólo giran en su propio eje, con 180 grados en cada turno. Los saca borrachos gordos, calvos y azules. Los policías de la unidad canina, que obvio cuentan con un pastor alemán el cual nos detecta a dos lugares de él. Los francotiradores y su rifle con el que nos ven a la distancia, esto señalado por un láser rojo, y que nos pierden de vista cada que alguna pieza se coloca entre ellos y nosotros. Los grises son un caso serio, pues son dos que están dándose la espalda, por lo que solo se les pueden atacar de lado. Hay unos con boinas rojas quienes caminan en ciclos, regresando siempre al lugar donde empezaron.

Absolutamente todos los matones reaccionan cuando nos ven de frente, y en la casilla inmediata, a excepción de los perros y los francotiradores. Así que hay que cuidarnos de no ser vistos. Igualmente podemos llamar la atención de ellos, cuando aventamos algunos de los objetos hacia cualquiera de las casillas que se nos marcan, esto hará que se dirijan a revisar qué pasó, siempre y cuando el sonido llegue a abarcar la posición donde estén.

Los verdes que giran no se mueven a la fuente del ruido, solo se quedan viendo para allá y no vuelven a girar. Momento perfecto para llegar y ¡tómala barbón! Los perros reaccionan tanto a los ruidos, como a los huesos con tuétano de los que ya les había hablado. Pero cuando nos huelen, no dejarán de seguirnos hasta que no pierdan el rastro en el momento que entremos a un pasadizo, o nos cambiemos de ropa. Ni lo piensen, no hay manera de comprar atuendos para el agente 47, es solo que encontraremos niveles donde habrá chaquetas de colores, mismas que sirven para pasar inadvertidos, al encontrarnos con matones del mismo color. Pero si hallamos a otro de distinta tonalidad, kaboom, nos sacará del juego.

A ver amor, no necesito ayuda de nadie para llegar

El propósito del juego, o mejor dicho, de cada maqueta, es alcanzar el punto señalado como el final, que incluso varía, ya que a veces solo tendremos que matar al personaje que esté en ese punto, sin necesidad de colocarnos ahí forzosamente. Pero cada nivel cuenta con objetivos extras y opcionales, que tarde o temprano se harán obligatorios, y he aquí el por qué: resulta que Hitman Go está dividido en capítulos, y para acceder a cada uno, debemos haber conseguido una cierta cantidad de insignias que se obtendrán a realizar exitosamente dichos objetivos.

Importante es saber, que al lograr el objetivo debemos por fuerza terminar el nivel. Estos logros van desde recoger maletines, recorrer el nivel en una cierta cantidad máxima de tiradas, no matar a nadie, o matar a todos, no acabar con ningún perro. Es probable conseguir las insignias en una sola vuelta, pero a veces se requieren dos ó tres, por lo mismo de que a veces o matamos, o no. Si nos atoramos en conseguir un logro o tal vez acabar el nivel, podemos recurrir a las cinco pistas que nos regala Hitman Go, y al agotarlas, los micropagos nos sacarán del apuro. No, de micro no tienen nada.

Hitman Go nos deleita y estresa con 68 niveles, divididos en cinco capítulos, con diferentes locaciones y aumentando un tipo de matón en cada uno. El quinto acto está basado en el juego del 2007, Blood Money. Que no lo jugué, pero quienes sí, sabrán más o menos de qué trata. No estoy seguro si fue por la práctica o realmente fue demasiado fácil, y me atrevo a decir que fue el más sencillo de todos. Sin embargo, estamos en espera de uno nuevo, el cual al parecer está en desarrollo, o Square Enix así nos quiere traer, pero de que lo espero, lo espero.

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¿Hitman Go? ¡Totalmente es un GO!

Le encuentro dos taches y una más que trataré de hacerla una palomita lo más sencillo posible. Para empezar no funciona en un iPad de tercera generación, pues después de varios intentos de desinstalar la app e instalarla de nuevo, se cerraba de inmediato. Así que mi iPad tuvo que decir “gracias, pero no gracias”. Otro tache fue la falta de un final, y entiendo que habrá más capítulos, pero creo que después de algunas horas invertidas, merecíamos un video con algún desenlace dramático.

Y como acto final, transformaré una tache en una palomita. Hitman Go cuesta 69 pesos -ni Copperfield podría con esto- que después de los primeros diez niveles del primer capítulo, empiezan a dejar de pesar. La simpleza de solo mover al agente 47, lo limpio del diseño en los matones, los escenarios, y su modo de “matar” a los enemigos, lo hacen un juego con mucha clase. No se acercan a lo vulgar, ni a lo desesperante. Siempre hay un modo de salir adelante y sorteando todos los logros que se nos imponen sin perder la cordura. Su manera pausada de desenvolverse, permite planear todo, a menos que sean unos salvajes como yo que sin pensar, movía al agente a prueba y error para encontrar por dónde inmiscuirme y ganar, y aunque la mayoría de las veces funcionaba, siempre tuve que recurrir a mi estado mental y estratégico.

Sé que pagar 69 pesos por un juego para iPhone suena alarmante, pero ni siquiera tenemos que superar el primer capítulo para sentir que fue una inversión. Llegar al final de cada nivel dejando atrás a perros, francotiradores, asesinos con navajas y tipos con tamaño de hulk, es muy gratificante. Para mi, Hitman Go pudo haber tenido incluso sólo cuatro capítulos, y aún así haber valido cada centavo. Este título es atractivo visualmente, al punto que lo hace uno de los mejores juegos que he visto en mi móvil, explota las carencias del tamaño de la pantalla, y aprovecha su recurso para tocarla, tanto que su diseño es casi perfecto. Nos olvidamos de controles, de tener que sostener el dispositivo de cierta manera, de oír atentamente a algún diálogo o instrucción. Es tan sencillo como llegar del punto A al B, y ganar. De tantos y tantos juegos que he probado en mi móvil, separo a esos tantos y a Hitman Go: porque es EL juego.

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