Mario Kart 8 | Reseña
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Los mejores juegos son los que más divierten, ¿verdad? No es necesario un detalle gráfico que asemeje a la realidad, simplemente que su jugabilidad sea tan buena, que cualquiera lo pueda disfrutar, y punto aparte, que cree una convivencia épica. Para mí, los juegos de carreras no son algo que me llame la atención, sin embargo hay uno, y sólo uno que nunca me ha dejado de gustar, y jamás me negaré a echarme una carrera. Efectivamente, hablo del videojuego de carros más vendido de la historia, Mario Kart, y su octava edición, exclusiva de Wii U, fue reseñada por un servidor, para que ustedes mis queridos lectores, se convenzan de tenerlo o no.

SIEMPRE SERÉ MARIO, SIEMPRE

Son 16 los personajes disponibles al inicio del juego, y obvio el primero y mejor de todos, es Mario, pues siempre me ha gustado ese personaje. Veremos a Luigi, Bowser, Peach, Shy, Wario, entre otros, y cada uno puede usar el vehículo de su preferencia, aunque todos estén personalizados y pensados para un personaje en específico, pero eso no importa. Al seleccionar en qué andarán, podremos también escoger el tipo de llanta y parapente de nuestro agrado.

Debemos de estar bien conscientes de que cada elección afecta directamente en el rendimiento del vehículo, y no sólo fijarnos en lo bonito que está o no. Por cierto, no nada más usaremos karts, sino también motos de dos o cuatro llantas, que no lo hacen más rápido, pero sí un poco más fácil, por lo menos para mí.
Con el propósito de jugar todo el tiempo, se pueden desbloquear más personajes ganando Grand Prix, pero eso es otra parte de la reseña que aún no tocaremos.

Centrémonos en los monitos, los cuales en verdad están geniales, que una parte es por la resolución y los detalles del diseño, así como sus animaciones dentro de la carrera, que no sólo van desde festejar, sino también sus gritos, enojos y los cláxones que cada uno tiene. ¿Ah no sabían? Con el gamepad del Wii U, tendremos tres vistas, una de la carrera para cuando nos quiten el televisor –mugres-, otra para ir viendo la pista y las posiciones de cada uno de los rivales, y la última es el claxon. Cada claxon es diferente para los personajes, obvio suenan diferente y su imagen en pantalla es el logo del monito. Realmente no tiene ninguna aplicación pero es divertidísimo ir echando lámina y pitando: ¡Quítense malditos!

Por cierto, y si se lo preguntan, no he encontrado la “Mirada de la muerte” de Luigi, o quizá no he buscado bien. Nunca me ha gustado él. Pero les prometo buscarla y publicarla.

ARRANQUEN SUS MOTORES

Afortunadamente los modos de juegos no tienen tanta variedad, y digo “afortunadamente” porque en lo personal prefiero simplemente correr contra amigos, en línea o contra el mismo sistema, como manera de práctica. Sin embargo Mario Kart 8 trae una modalidad que la describiré rápido por lo mala y aburrida que es.

Cuando uno entra en batalla, puede andar por toda la pista sin llevar un sentido en específico, ni cuentan las vueltas, sólo unos globos amarrados a la parte trasera del carro y que no debemos permitir que nadie nos los truene. Nosotros obviamente debemos hacer lo propio con los contrarios, usando los objetos del juego para reventar la mayor cantidad, y ganar la partida. ¿Vieron? Aburrido. ¡Next!

Ya sea en multijugador o en solitario, está la modalidad Versus, que consiste en crear copas y escoger de los diferentes circuitos del juego, y de ahí seleccionar las vueltas a cada uno. Se puede personalizar casi todo, desde la dificultad del CPU, así como los objetos destructivos que usaremos, ya saben, el plátano odioso, o las bolas de fuego para explotar a alguien. En este modo, al finalizar la copa, si alguno de los participantes humanos resulta entre los tres primeros lugares, podrá desbloquear alguno de los objetos para los carros, como llantas, parapentes y hasta vehículos.

Pero es el modo Grand Prix el que más vale la pena jugar, debido a que es más en forma, y recibiremos personajes y más circuitos, una vez que ganemos la copa. Aquí son cuatro pistas, y cada lugar en que terminemos nos da un puntaje que al final de los cuatro eventos, nos arrojará a un puesto final. Practiquen mucho para que sea el primer lugar y jueguen con más personajes, y en más torneos.

Hay una manera de ganar, y esa es practicando mucho dentro de las carreras y contra los personajes, pero ayuda mucho cuando nos aprendemos cada circuito, como si fueran tablas de multiplicar. Esto puede ser posible en el modo contrarreloj, en el cual estaremos dando vueltas como locos en la pista seleccionada, y veremos a nuestra sombra cómo se desempeñó en la pasada, y así iremos viendo nuestros errores, para encontrar un remedio.

Todos los modos tienen sus bondades, pero cada uno multiplica lo divertido que es, cuando se juega con más personas físicas, pues la emoción contenida en un mismo cuarto, no tiene punto de comparación. Pero bueno, ahora hablemos del online.

NADIE DESCUELGUE EL TELÉFONO QUE ESTOY CONECTADO A INTERNET

Jugué de todas formas Mario Kart 8, ya fuera sólo, con un amigo, con dos amigos, en línea, de cabeza, con los ojos cerrados, comiendo, etcétera. La mejor manera, y me pongo de pie, es más aplaudo con los pies, pues con las manos estoy agarrando el gamepad, es en línea. Tendrá un solo defecto, pero sigue siendo genial. ¿Por qué? Leamos.

Los mismos modos offline aplican para online, así que al ingresar al lobby, veremos todos los Mii de los rivales que están esperando a que se carguen los demás participantes. Ahí podemos hacer uso de varias frases predeterminadas para saludar, animar, o quejarse muy leve. No hay groserías, ni un “¡tu jefa!” ni nada por el estilo, así que no se desgasten. El problema aquí es que esperaremos en el lobby mucho tiempo antes de ingresarnos a un grupo de personas, lo que haría la espera un poco monótona.

Pero ya una vez registrado, las carreras se ponen increíblemente divertidas, ya sea que juguemos de manera regional, o mundial, pero enfrentarse a chinos, japoneses, estadounidenses, canadienses, ingleses, de todas las nacionalidades posibles, la competencia es difícil pero súper entretenida. Es mega divertida pues. Ahí me encontré súper expertos, y otros compatriotas que nomás no la veían. Es decir, lo mejor de jugar en línea es que no forzosamente todos los corredores siguen un estándar de habilidad, pues no se rigen por la consola, sino que es a cómo sea cada uno.

Para rematar con las pistas, les recomiendo que vayan agarrando cuanta moneda puedan, eso libera objetos para los coches. Así que no importa lo concentrados que estén en ganar, nunca está de más tomar los oros que estén a nuestro paso.

Y EN LA PISTA NÚMERO UNO, ¡PEACH!

Sí hay pistas feas, pero han de ser dos. Y lo digo porque son sencillas y con poquísima decoración. Esas que no gustan, ni las mencionaremos. Pero están las otras que le pusieron verdadero empeño, esas en las que volamos, y otras en las que utilizaremos la función anti gravedad, la característica por la que vale la pena comprar el juego. Es la carta de presentación desde el logotipo y póster.

Hay muchas pistas, no todas, que podremos andar en las paredes, o de cabeza, ya sea el caso del diseño, y que con antelación, aunque muy breve, nos avisan para irnos preparando, pues el movimiento de la cámara es repentino y a veces cuesta trabajo acoplarse a ver todo al revés. Pero una vez que agarramos la onda, los disfrutaremos muchísimo. Las primeras veces sorprenderá, y más adelante será un recurso genial para adelantar posiciones.

Hay que tener cuidado, porque hay curvas en donde al tomarlas, hay un giro repentino de la cámara y podremos desorientarnos, o “nortearnos” como dirían otros. O saltos donde volaremos y confundir el camino correcto. Pero la confusión es algo común en los Mario Kart, así que no es nada de qué alarmarse.

Es importante hacer la observación precisa y concisa, de que todas las pistas tienen obstáculos que van moviéndose en el camino, para que con la velocidad que agarremos, sea más difícil sortearlos. Unas son vacas, otros son tótems, otros son hongos. Pero siempre estorban, siempre. Y hacen divertido aventar al rival contra ellos y que se estampe. Violencia pura en el juego. No.

MEDALLA DE ORO, DOBLE ORO

No puedo terminar la reseña sin decir que no es un juego que acabes y ya. Lo querrás jugar cada vez que puedas, y es casi imposible cansarse de recorrer todas las pistas, y repetirlas. Simplemente son tan divertidas, que aprendérselas no costará trabajo. Además de que competir contra amigos de manera local, hace una experiencia redonda.

Me enamoré del modo online como cuando te llega tu novia con una pizza grande y recién hecha, pues la competitividad crece de manera exponencial, y por lo tanto lo divertido del asunto. Cuando compré mi Wii U, vaticinaba un Mario Kart nuevo, sin tantas mejoras, pero bastante bueno, y no me equivoqué en mi compra, y es más, me siento orgulloso de haberla hecho.

Mario Kart 8 es para toda la familia, eso está claro, pero con ciertas personas se convierte para mayores de edad por el vocabulario que logra arrancar de algunos jugadores, y es normal, pues te adentras tanto en ganar y en aventar el caparazón, que se te olvida el mundo externo.

Es adictivo, súper bonito, divertido, retador, pero demasiado recomendable. Aún lo juego a pesar de los miles de juegos que tengo ahí pendientes por estrenar.

Mario Kart 8 es el mejor de la serie hasta la fecha, y me confirma nuevamente, que es el mejor juego de carreras de la historia. No me deja despegarme del volante.

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