Aún quiero ser un Jedi

Mi visión de por qué queremos ver a los antiguos actores de Star Wars

“¿Qué es eso mamá?”
“¡Ah! Esas son una películas muy viejas pero fueron muy buenas, velas, quizá te gusten.”

La trilogía original de Star Wars en VHS, a esas películas mi mamá se refería y al parecer no quiso por ningún motivo decirme más acerca de todo lo que ella sabía al respecto, se lo guardó para después. Esperaba mi reacción.

No había terminado “Una Nueva Esperanza” cuando ya quería ver la segunda y la tercera, pero eso no fue motivo para desesperarme pues disfruté cada escenario, monstruo, diálogo, disparo de las pistolas “Blasters”, los chasquidos de los sables, vestuarios y de la interminable cortesía de C-3PO. Sólo pude ver el primer crédito de cada final pues ya estaba quitando el cassette para poner la siguiente y al igual que muchos me sorprendí como nunca cuando me enteré de los antepasados de Luke Skywalker. Skywalker, un apellido que resonará en la galaxia y que nunca podré olvidar.

Ayer tuvimos la gran fortuna de ver el segundo avance del episodio VII, nombrado “The Force Awakens”, la primera de las últimas tres películas de la línea principal en este maravilloso universo alterno llamado Star Wars. Será una larga espera pues no han sido ni cinco minutos en ambos tráilers que nos han seducido sobremanera. El momento más emocionante fue sin duda para mi, ver al Capitán Solo decir que habían vuelto a casa, haciendo mención a su inolvidable y excelentísimo acompañante, Chewbacca. Se me eriza la piel al recordar cuando apenas en Mos Eisley, Han estaba defendiéndose de Greedo. Viejo pirata.

Viendo nuevamente ambos avances me pregunto ¿por qué nos causa tanta emoción ver a Harrison Ford ya canoso, arrugado y quizá muy cansado? Quizá pase lo mismo cuando vea a Carrie Fisher en el papel de la princesa más hermosa de la galaxia –más que Padme en mi opinión-, o también cuando Mark Hamill haga su aparición como aquel que trajo equilibrio a la fuerza. Bueno, la respuesta es simple.

Nuestra generación, mi generación, no tuvimos la suerte de ver dichas películas en su estreno, muchos lo hicimos en casa cuando éramos muy pequeños, muy impresionables, cuando nuestro cerebro era una esponja y todo lo que pasaba frente a nosotros era captado con demasiada atención. Criaturas extrañas de nombres aún más raros, naves enormes y con un potencial muy letal, sables láser, robots con sentimientos, un villano como ninguno, todo eso nos impactó del tal manera que nunca se nos olvidaría y siempre soñaríamos con ser un Jedi. Hasta la fecha no es una mala doctrina de seguir a pesar de ser adultos, pues un caballero de esta orden siempre será alguien de admirar.

Sí, marcó nuestras vidas, por eso y nada más por eso, es que ver a Han Solo volver a la pantalla con Chewie nos hace recordar nuestra niñez, desear ser chicos de nuevo y disfrutar esta saga como la primera vez, aunque al pasar de los años siga siendo tan magnífica para nuestros ojos. No dejo de emocionarme con los vuelos del Halcón Milenario.

Armar escenarios con los juguetes, simular la respiración de Vader, querer abrazar a los ewoks, soñar con tener miles de Stormtroopers para formarlos frente al Emperador, pensar que ser un Jedi era difícil pero más gratificante que ser un Sith, enamorarse por primera vez en la vida –sí, de Leia-, querer ser entrenado por Yoda y pilotear un X-Wing, todo esto forma parte de esa infancia que añoramos cuando vemos a nuestros personajes con unas décadas más de vida, pero retomando ese papel que los convirtió en estrellas. ¿Nostalgia? No. Piel chinita y ojos cristalinos.

Eso es lo que me provocó ver este tráiler, lo que me hace sentir al ver a mis héroes, al ver que aún vive mi saga favorita, la más grande.

Star Wars, estoy listo para el 19 de diciembre.

Y que la fuerza los acompañe.