Dark Souls II: Scholar of the First Sin | Reseña

From Software y Bandai Namco nos llevan de vuelta a la pesadilla hecha juego, al mundo de Drangleic, lugar donde nos esperan cientos de muertes a cada rincón de cada escenario y donde sin duda nuestra paciencia será puesta a prueba.

MORIR, MORIR, MORIR

Algo que ha caracterizado a la saga “Souls” de From Software (y ahora también al nuevo Bloodborne) es la inminente capacidad de hacer que nosotros los jugadores prácticamente perdamos la sanidad mental al vernos envueltos en una serie de situaciones en las que cualquier distracción, golpe de más o una mínima falla, hagan que perdamos la partida y dejemos atrás todos esos puntos de experiencia que tanto nos habían costado. Sí, así es esto, y claramente así es Dark Souls II: Scholar of the First Sin… pero hey, los que conocemos este mundo de horrores estoy seguro que también lo disfrutamos. Tanto así, que estaremos dispuestos a volver cientos de veces sin es necesario, todo para derribar a ese gigante de armaduras, ese dragón, espíritu o cualquier personaje que nos haya impedido llegar a nuestro objetivo. Una dura prueba donde la paciencia será nuestra más valiosa compañía, más que cualquier hechizo, protección o armadura.

UN VIAJE QUE VALE LA PENA

Dark Souls II: Scholar of the First Sin es el regreso, es Dark Souls II, más la trilogía de “The Lost Crowns”, mejoras en la inteligencia artificial, en la jugabilidad, y en Xbox One, Playstation 4 y PC un lavado de cara más que evidente que lleva los gráficos a una definición de 1080p corriendo a la suavidad de los 60 cuadros por segundo.

Comenzando por el nuevo nivel gráfico las texturas del juego, tales como las distintas superficies, se notan con un mayor detalle en cada zona, la iluminación también ha sido mejorada notablemente añadiendo así un dramatismo a cada escenario del título, ya sea que se encuentren en un calabozo, pasillo o al aire libre, esto se nota inmediatamente. El modelado de personajes también se ve mejor gracias a la mayor definición, ahora las armaduras que carguemos, nuestros escudos o los enemigos tienen más impacto visual, desgraciadamente todo esto no hace que el juego compita con otros de su género y lanzados exclusivamente para la nueva generación, por ejemplo Bloodborne en Playstation 4. Vemos entonces que Dark Souls II: Scholar of the First Sin falla en el nivel poligonal, pues allí es donde notamos una simpleza digna de las pasadas consolas pero que aquí demuestran que estamos ante una remasterización. Aún así, las gráficas en general y su fluidez hacen que no moleste dicho detalle pues además contaremos con otras mejoras que harán que nuestra aventura sea totalmente memorable.

Para los amantes de la saga y de los juegos imposibles, es un honor decir que Dark Souls II: Scholar of the First Sin no los dejará dormir nunca, ni al inicio del juego, ni cuando sean experimentados guerreros, ni nunca, pues el nivel de dificultad y la peligrosidad de cada encuentro siempre estará allí y sin importar con que nos defendamos. Es decir, tan sólo es cuestión de tomar un par de malas decisiones, como no cubrirnos en el tiempo justo o simplemente esquivar un golpe sin percatarnos de nuestro entorno para que veamos la clásica pantalla de “Has muerto” eso sin contar uno de los detalles más memorables de esta nueva versión. El nuevo lugar de enemigos.

NO ES COMO UN PASEO POR EL PARQUE

Todas las zonas que antes creíamos seguras ahora nos mostrarán nuevos y peligrosos enemigos que nos sorprenderán más de una vez, entregándonos una experiencia refrescante que prácticamente nos mantendrá los pelos de punta. Igual a que si fuera un juego nuevo.

Vemos entonces que lo único que podemos usar en contra de nuestros rivales (ya sean del juego o hasta seis jugadores online) será nuestra experiencia, y no, no me refiero a las almas ganadas, hablo de nuestro saber de cómo reaccionar ante cada circunstancia ¿correr a una zona más segura? ok ¿usar de vez en vez nuestro arco o arma de largo alcance? sí, es válido ¿apostar por golpes fuertes sin parar?… si, si tienen suficiente energía. En esta prácticamente nueva entrega de Dark Souls II todo es válido mientras mantengamos el control y no arriesguemos de más, pues al momento de confiarnos indudablemente estaremos muertos y estoy súper seguro, no será la primera vez.

En lo personal creo que lo mejor de estos juegos y en el presente caso Dark Souls II: Scholar of the First Sin es que han retomado la dificultad que pocas veces vemos en estos días. Si es la primera vez que se aventuran con este título se alegrarán de no encontrar tutoriales para cada segundo, tampoco habrán niveles de introducción así todos bonitos y alegres y con una dificultad media/baja, no, aquí sólo estamos para morir, morir cuando tratemos de pasar una cueva o un bosque, cuando estemos a punto de subirnos la vida al momento de recibir el golpe de gracia, cuando rodemos esquivando un golpe y terminemos en un abismo, cuando traspasemos la neblina de un nuevo camino y nos encontremos de frente con un enemigo demasiado poderoso, cuando descendamos una escalera de prisa y “resbalemos”, cuando queramos abrir un cofre y un caballero reviva y nos de pelea. En fin, cientos de situaciones que son tan gratas y al mismo tiempo tan sorpresivas y espantosas que hacen que valga muchísimo la pena pasar horas y horas tratando de sobrevivir en el mundo de Drangleic. Y quizá una de las mejores y peores cosas, que al momento de morir toda nuestra experiencia (o almas) sin usar quedará flotando en forma de esfera, así que será nuestra tarea regresar a ese punto y recuperarla… claro, si no morimos antes, pues de ser así nos podemos despedir de aquellos preciados puntos que sin duda necesitaremos para subir de nivel o comprar aquello que necesitamos.

MÁS SUAVE QUE LA SEDA

Dark Souls II: Scholar of the First Sin es peligroso y no me canso de decirlo, es mortal y desquiciadamente peligroso. Todos sus enemigos (en serio, todos) nos pueden matar fácilmente mientras vamos progresando, gracias a Dios (o más bien a From Software) la fluidez corre a 60 cuadros por segundo, algo que es sumamente vital cuando notamos que la jugabilidad funciona con tempo, es decir, cada serie de golpes (nuestros o del contrincante) tienen un ritmo dependiendo del arma y la fuerza en que se produzcan, así que es cuestión nuestra observar con detenimiento y paciencia como son estos y donde se detienen o reciben una pausa, todo para saber atacar, contraatacar o desviar con total seguridad ese ataque mortal que nos puede bajar más de la mitad de la vida (porque sí, podemos morir de 2 golpes bien atinados). Así que como ya dije, esos 60fps son de mucha utilidad cuando tratamos de actuar casi en décimas.

Por otro lado el sistema de control es muy sencillo y fácil de aprender, pero tomen nota, no hay pausa en el juego (para los que nunca han jugado la saga Souls piensen en el sistema de Dead Space). Por ende es crucial saber el momento cuando necesitemos hacer algo o revisar nuestros items para ponerlos en el acceso rápido.

¿MERECE LA PENA AÚN TENIENDO BLOODBORNE?

Si son usuarios de Playstation 4 en Bloodborne, título exclusivo, encontrarán algo muy parecido a la fórmula de Dark Souls II, sólo que con una estética gótica y otro tipo de criaturas acorde a esta. Aún así me atrevo a decir que Dark Souls II: Scholar of the First Sin es necesario en la colección de juegos y una compra casi obligada para todos los seguidores de la saga o que se hayan iniciado con el mencionado título de Sony y From Software, y que le encontraron el gusto a estar muriendo inevitablemente casi por cualquier cosa.

En torno a los gráficos no es un título que se vea como de nueva generación, sin embargo su diseño artístico y de niveles, así como sus enemigos son bastante llamativos. Eso sin mencionar la trilogía dlc “The Lost Crowns” ya incluída y la opción para encontrarnos con hasta seis jugadores para modo cooperativo o de enfrentamiento mientras pasamos la historia. En Dark Souls II: Scholar of the First Sin también conoceremos nuevos personajes que nos ayudarán a conocer mejor la historia del juego y su mundo, así como nuevos enemigos y un final alterno, eso “sin recordarles” que esta remasterización es más difícil que el original Dark Souls II y que gracias al cambio de enemigos y otros extras nos sentiremos como si estuviéramos jugando algo nuevo.

Al final estoy seguro que lo único que podemos tener en mente los que probamos y pasamos (o intentamos pasar) Dark Souls II: Scholar of the First Sin es que ya queremos noticias de una tercera parte ahora si exclusiva de la nueva generación y porqué no, más condenadamente difícil. From Software por favor, no te tardes.