Descanse en paz Satoru Iwata

Satoru Iwata. Iwata mejor dicho. Su nombre ha aparecido en centenas de publicaciones por todo internet. Su fallecimiento es insignificante para algunos, lamentable para millones más. Quizá después de enterarse de su legado, el resto se unirá a la pena que hoy embarga a la industria de los videojuegos.

Así como él mismo lo dijo, su tarjeta de presentación decía que era el Presidente de Nintendo, la compañía de videojuegos más importante en la historia, la cual revolucionó al mercado y encendió la creatividad en tanta gente que ahora desarrolla juegos multimillonarios. Iwata no inventó la rueda, no creó Nintendo y por supuesto no hizo el mejor juego que jamás se haya visto. Desde mi punto de vista, su visión se concentró en dos objetos, dos consolas, dos aparatos de entretenimiento que cambiaron el modo en que se juega hoy en día: el Wii y el Nintendo DS.

No me he topado con alguien que no haya jugado con un Wii, el mismo con el control de la correa, el que usamos para batear, jugar tenis, pin pon, golf y hasta boxear. Sí, Iwata fue el Presidente de Nintendo que impulsó esta maravilla, esta consola vendida en más de 100 millones de unidades. Yo tuve una. ¿Por qué? Porque podía jugar cualquier juego de Zelda, de Mario, de Donkey Kong, Kirby, los Kart, los Smash, y esos sólo para empezar. La Wii no tenía muchos límites, mínimo yo podía jugar casi de todo. La cambié por una Wii U, el mismo que tiene la posibilidad de usar los discos de su sucesor. Y sí, Iwata también estuvo detrás de la Wii U.

Pero para los que no pueden estar en su casa jugando, Iwata respaldó y ayudó a la creación del Nintendo DS, la consola portátil más vendida en la historia, 154 millones para ser un poco más exactos. Desde la primera versión hasta el New 3DS, este dispositivo ha sido un éxito gracias a la portabilidad y al catálogo tan rico de juegos. No hay pierde, un DS en cualquier sabor es garantía de diversión.

Ahora ya saben qué hizo Iwata. No fue el inventor de Mario, ni de Link, Zelda, Bowser, ni siquiera nos trajo a Mega-Man o Star Fox. Tampoco es el cuarto Presidente de Nintendo ni mucho menos lo debemos catalogar como aquel que redujo su sueldo a la mitad para ayudar a la compañía de sus amores. Iwata fue un gamer que supo utilizar su posición para darle a sus semejantes una plataforma digna para divertirnos, el propósito real de los videojuegos. Perdón, nos dio dos. No una.

Iwata murió un 11 de julio a sus 55 años de edad por un crecimiento de las vías biliares. Murió siendo testigo del inicio del resurgimiento de Nintendo, pero estoy seguro que no se perderá del éxito que se le augura a la empresa en los próximos meses. A nosotros no nos queda venerarlo ni hacerle homenajes o quizá altares, lo que nos queda es seguir siendo lo que Iwata era cuando falleció, un verdadero gamer de corazón. Descansa en paz Satoru Iwata, sin duda te vamos a extrañar