Hatsune Miku: Project Mirai DX | Reseña

Gracias a que por fin ya cuento con un Nintendo New 3DS XL, es que ya podemos traerles más y más reseñas, y hoy en particular estoy más que contento por traerles mi análisis de un juego que es mi placer culposo, Hatsune Miku: Project Mirai DX, él último en salir de la saga de este vocaloide el cual me enamoró cuando lo jugué en la PS Vita. Y en verdad fue con el que estrené mi nueva consola portátil.

HATSUNE MIKU: PROJECT MIRAI DX

Para quienes no están familiarizados con estos juegos, estamos hablando de que son musicales y el propósito es el de seguir el ritmo de lo cantado por Miku o sus amigas, no de la música como lo haría Rock Band o Guitar Hero, quienes se concentran en los instrumentos, aquí se trata de seguir la voz. Pero gracias a Sega y Crypton Future Media no sólo se quedaron ahí, sino que también continuaron con la tradición de tener cuartos para cada una de las niñas -también los niños pero esos me caen mal-, mismos que sirven para decorar con objetos comprados con dinero obtenido en las canciones.

Sé que puede escucharse repetitivo como los demás, pero sólo en el sistema de juego, es decir, sí es efectivamente lo mismo, pero con la diferencia de que todo es como más tierno, más de niños pues, así me sentí, como niño chiquito, como si fuera la hermana menor de alguien. Pero en el buen sentido.

Hatsune Miku: Project Mirai DX maneja el formato nendoroid para los personajes, detalle que destaca y predomina por toda la presentación de las canciones, los menúes, sonidos, formatos, todo. En sí hablamos de un juego muy lindo, muy coqueto y enfocado en un sector muy joven de la población, y se imaginarán lo raro que me veo a mis treinta años jugando esto. Quienes hayan jugado los títulos regulares, recordarán que en ocasiones Miku y compañía podían llegar a ser un tanto sexys, a pesar de “su corta edad”, factor nulo en esta entrega, ya que no encontrarán nada que sugiera un tono más elevado, es decir, nada de bikinis, movimientos de cadera exagerados, minifaldas que se levantan ni bailes un poco exóticos. Respetan completamente lo infantil que se ve un nendoroid. Y eso me gustó mucho. Punto a favor.

Ahora, lo más importante: la jugabilidad. Gracias a la pantalla táctil del 3DS, es posible utilizar dos modos de juego, ya sea tocando los colores de acuerdo al círculo que aparece en la pantalla superior, o con los botones A, B, X y Y. El segundo es como el método que yo más me había acostumbrado por la PS Vita, sin embargo encontré que el primero era muy divertido debido a los elementos extra de apoyo, como deslizar y girar. En lo personal prefiero usar el pad táctil pues solo así uno aprovecha los recursos de esta bella consola de la que ya me estoy enamorando. Sin poner celosa al PS Vita, de verdad.

VEREDICTO

Por primera vez en la vida me encuentro enojado con Nintendo por no crear un sistema de logros como Xbox o trofeos como PlayStation. Si tan solo lo tuvieran, nos obligarían a jugar todavía más. Sin embargo, Hatsune Miku: Project Mirai DX contiene logros que se nos van otorgando conforme acabamos canciones, compramos vestidos, flores, objetos, afiches y demás cositas para Miku, Luka, Len, Ren, Kaito, Meiko y Gumi. Además las dificultades del juego, los modos y los recursos para crear más puntos, así como el sistema de calificaciones, en realidad hacen de este juego, uno muy bonito, tierno, divertido, genial y del cual me estoy haciendo más fan de lo que ya era.

Las canciones siguen siendo muy pegajosas y se repiten algunas de juegos pasados, pero son mínimas, quizá el 10%, las demás son buenísimas y apelan a nuestra destreza para no perder el ritmo ni confundir los colores. En el ámbito musical, Hatsune Miku: Project Mirai DX no puede ser despreciado en lo absoluto, teniendo muchas más canciones buenas que en otras ocasiones.

Para finalizar, debo dar crédito a quien lo merece. A mi personita especial, a mi novia quien de Navidad me regaló el New 3DS XL con este juegazo. ¡Gracias preciosa!