PES 2016 | Reseña

Mi primer contacto en el fútbol digital fue con el Super Sidekicks, luego me eché el Winning Eleven –lo que era PES- y más tarde el FIFA, cuando ya había despegado mucho más. Sin embargo nunca dejé de mirar el Pro Evolution Soccer pues siempre le han metido muchas ganas a pesar de las carentes licencias de las cuales tanto se habla. Esta vez jugué el PES 2016 para PlayStation 4 y he leído bastantes reseñas. Hoy vengo a que me odien muchos gamers. Ni modo, gajes del oficio.

20 ANIVERSARIO

La franquicia de Konami que no se deja morir, ha cumplido 20 años en el mercado. Me refiero a que no se deja morir pues le ha costado mucho trabajo colocarse en la competencia, que sabemos perfectamente cuál es, el FIFA, ese juego que prácticamente lo tiene todo. Sin embargo con el paso de los años PES se ha fijado en otros aspectos, llámese realismo o llámese jugabilidad, por una o por otra cosa, PES se ha preocupado por ofrecer mejoras reales y palpables para que la experiencia sea mucho mejor que con el vecino.

Empezaré alabando un poco al PES, y esto se debe a las licencias de las competencias. No me cabe duda que es sumamente emocionante verse jugando la Europa League, Libertadores, Sudamericana y la Champions con los gráficos originales de las televisoras, videos de los equipos reales, cargar la copa oficial, los himnos, e-t-c, e-t-c. Simplemente son detalles para aplaudir pues le imprime mucho realismo al torneo, y además le da un plus que se siente antes del partido. Toda la atmósfera que estos torneos generan, la genera PES con sus licencias.
Pero…

Desgraciadamente –y nunca me voy a cansar de decirlo- se pierde el encanto en el momento en el cual los equipos a enfrentar son totalmente falsos. La falta de licencias siempre será un asunto pendiente y gigantesco en el PES mientras no puedan comprar las necesarias para tener ligas decentes. Es frustrante ganar la orejona frente al North London, que por más que sea idéntico a algún equipo real de la Liga Inglesa, no se siente lo mismo. En serio, no pueden decir que da igual pues no es así, ganarle a los Valedores de Iztacalco la final de la Champions no se siente igual que si le ganara al Barcelona, al Manchester United, o al Bayern Múnich. No lo es, no mientan aquellos que juran y perjuran indiferencia ante ese detalle.

Estoy consciente de los únicos equipos que uso para jugar fútbol, pues no salgo del Bayern, Atlético de Madrid, la Roma y el Liverpool. Nunca voy a usar un Borussia Dortmund, Valencia, Udinese ni Watford, o la combinación que mejor gusten. Pero no por no usarlos quiere decir que no desee enfrentarme a ellos en la cancha, por eso es mi pleito con el PES y su falta de licencias.

PES Y SU REALISMO

No voy a negar que me impresionó muchísimo el ambiente generado por las tribunas en los inicios de los partidos en la Copa Libertadores, las hinchadas sudamericanas se pintan solas para apoyar a sus equipos y me causan admiración. No cuando recurren a la violencia, eso no. Pero el PES supo meter esos detalles en la afición que motivan para salir a la cancha y dejar todo por la camiseta.

Sin embargo y una vez dentro del partido, mi decepción se hizo presente en varios detalles. No puedo entender a ciertos colegas que han ensalsado de manera impresionante al PES 2016. Para empezar no es posible que la AI –que ha sido tan alabada- no reaccione al momento de haber un balón perdido e ir por él cuando el jugador está pasando a un lado, me refiero a un jugador no controlado, el mismo que se supone debe buscar la posesión de la redonda, simplemente no lo hace por más que pase enfrente de él.

Antes de seguir, recuerden que todo esto es por experiencia personal y no jugué sólo un partido. Fueron bastantes.
Continuemos pues. Los porteros son SUMAMENTE tontos. He recibido goles que incluso yo en la vida real puedo detener, me refiero a tiros sin tanta potencia y poca colocación. Tiros que han pasado por la trayectoria del arquero. Después de analizar la repetición, resulta que el cancerbero se lanza mucho tiempo después, como si tuviera reacción retardada cuando estamos hablando de porteros de primer mundo. Esto no es posible. ¿También vale mencionar las salidas por aire? Por algún motivo inexplicable los porteros creen que es más recomendable darle un puñetazo al balón que agarrarlo cuando no hay contrarios cercanos. O incluso jugar el balón con los pies cuando están en su área. No sé, los odio un poco.

De acuerdo a algunos artículos que leí, resulta que el sistema de pases fue mejorado. Mentira podrida. A veces generar contragolpes se torna imposible gracias a que en más de la mitad de pases filtrados, el jugador decide que su compañero a 35.2 metros de distancia es más factible para recibir el balón, que el coequipero a 4 o 5 metros. Otro aspecto que me sacó de mis casillas fue el hecho de que no siempre se puede adelantar a la jugada, me refiero al caso en concreto cuando se recibe un balón y uno desea regresarlo lo más pronto posible para no perder el ímpetu de la jugada. Resulta que si uno presiona el botón de pase una fracción de segundo antes de tener la pelota, la orden no se realizará, dejando el balón en los pies del jugador y con el peligro de perderlo ante el rival. Dirán lo que quieran pero esto no puede ser posible.

Los balones en el aire. He estado al punto de cancelar el partido y ponerme a jugar otra cosa cuando me empiezan a aplicar su “física mejorada” en los balones en el aire. Cuando tengo que saltar para ganar una pelota que viene de un despeje largo, resulta que los contrarios tienen una magia que ni el Rey Pelé tenía: la bajan de pecho y les queda en los pies sin dar un céntimo de rebote. ¿Esto puede ser posible? Claro que sí, pero no cuando el jugador está en el aire. ¿Y todavía caer de pie y correr con balón controlado? Perdónenme pero no es posible.

Por otro lado y quitándome lo agrio, me encantó el sistema de myClub, pues uno recibe puntos hasta por saludar a la cámara cuando anota un gol, y esto sirve para comprar sobres e ir armando a su equipo. Quienes estén más familiarizados con el FIFA, es lo mismo que el FIFA Ultimate Team. Creo honestamente que Konami va por buen camino con el myClub.

Si nos vamos por los modos de juego, repito que es altamente agradable el hecho de poder jugar esas ligas que son las más importantes a nivel mundial, son una de las cosas que podrían pagar el precio del PES 2016, sin embargo se le agrega una más: Master League. Esta modalidad nos puede poner en un dilema, o jugamos torneos o jugamos Master League. Sin embargo aquí viene lo bonito, con este modo tomaremos el control de un equipo e iremos jugando la liga local como trampolín para esas competiciones de primer nivel. Aquí no se trata sólo de jugar, sino de ir más allá con el reclutamiento de jugadores, transferencias, scout de jóvenes promesas, lidiar con lesiones, seleccionados y fatiga por carga de juego.

No tengo ninguna duda de que el verdadero pago del PES 2016 se hace por este modo. Mis respetos a Konami por meterle tanta profundidad para perdernos horas enteras creando al mejor equipo posible, pero no tan hondo como para aburrirnos y hastiarnos.

¿REALMENTE ES TAN REAL?

Konami –y varios editores- se llenaron la boca al decir que PES 2016 era lo más realista que se podía ver un juego. No es cierto. También dijeron que las reacciones faciales de los jugadores eran increíbles. Tampoco es cierto. Sí reconozco que se ve muy bien cuando los jugadores salen al campo, pero tienen la misma inexpresividad que cualquier otro PES o FIFA que se les ocurra. No tiene caso comparar y decir que PES tiene las mejores expresiones porque no es cierto –ambos son igual de acartonados-.

Hay sólo dos detalles que voy a mencionar al respecto del realismo dentro de la cancha. Despejes con la mano y despejes con el pie, ambos por parte del portero. Cuando lanzamos el balón con el brazo hacia un compañero, pareciera que el pobrecito se está rompiendo la clavícula. Y cuando despeja con los pies, pareciera que su pierna es tan fuerte que no requiere tomar vuelo ni arquearse como la biomecánica lo dicta. Estos porteros son de otro planeta pues nomás con estar parados pueden poner unos despejes que rebasan la media cancha. Han de tomar proteínas como las que toman los fisicoculturistas. “Proteínas”.

¿Volví a ser agrio verdad? Se me va a quitar recordando las celebraciones, las cuales me gustaron por el detalle de estar mejor ensayadas y tener variaciones cuando corremos hacia la línea final, o con otro compañero. Buen punto ahí. Recomiendo ampliamente ir hacia todos los lados que se les ocurra a ver qué sucede, se llevarán buenas sorpresas.

VEREDICTO FINAL

Ya en serio, ¿fui muy agrio? Sé que lo fui pero tengo una buena razón, y no es que sea fanboy de EA Sports o sea amante ciego de FIFA. Han sido varios años en que he dejado de lado a éste último y me he ido al PES o Winning Eleven. Sé la calidad altísima con la cual Konami ha logrado entregar este juego, desde gráficos, jugabilidad, dificultad, reto, emoción. Conozco el alcance que han tenido. Fui fan de esta franquicia cuando lo merecía a pesar de ver las reducidas licencias incluso cuando no tenían la Champions, Libertadores, Sudamericana ni la Europa League.

Es por esta razón que mi reseña se ha acabado de manera monumental la edición de este año. ¡Vamos! ¿Qué le paso al PES de todavía dos años atrás? Se quedó en el olvido o les valió queso.

Estoy seguro que más de uno recuerda esta frase: “Si el PES tuviera las mismas licencias del FIFA, sería el mejor juego del mundo”. Estoy totalmente de acuerdo pero hace dos años, ahorita no. Ahorita podría tener hasta las cáscaras entre Joseph Blatter y Michel Platini, y ni así sería el mejor. Sé que muchos lectores me pueden estar odiando pero tengo que hablar con honestidad: PES 2016 no es bueno. No entiendo cómo hay gente que lo llama “el mejor juego de fútbol de la historia”.

FIFA tampoco lo es, no se me exalten.

Espero y Konami vea lo mismo que estoy viendo y lo cambie pues tiene todo el potencial de lograrlo. Y si tenemos memoria, sabemos que lo ha hecho, sólo por ahora no. Ojalá PES 2017 vuelva a ser ese juego que yo mismo tenía y decía: no me importan las licencias, la jugabilidad le gana a todo lo demás.