Splatoon | Reseña

Entre los miles de motivos por los que uno se decide a jugar videojuegos, está uno de los más importantes: por diversión. Antes de aventarme una reseña explicando los porqués de mi afición a Splatoon, les comento que cumple con esos estándares de diversión. Lista la tinta.

TINTA NO TÓXICA

Nintendo está regresando a las épocas de oro, por más que la gente diga que no es cierto, la compañía japonesa empieza a cobrar utilidades de las ideas que por más choteadas sean, encuentran una manera de renovarse y verse muy frescas. Lo hizo con Mario Kart 8, con Smash Bros, lo hará con Star Fox, Zelda y no olvidar Super Mario 3D World, una joya del entretenimiento familiar.

Nintendo ha tomado los géneros más famosos y los ha adaptado a sus gráficos siempre caricaturescos, a su música viva, ideas raras pero efectivas, personajes de antaño y esta vez nomás le faltaba embarcarse en los juegos de disparos. Splatoon es el nombre a la solución para que los nipones también metieran su cucharota en este estilo. Sin embargo ese mismo estilo que ellos defienden a capa y espada teniéndolo muy presente, no debía perderse. Y con Splatoon no lo hace.

Splatoon es un juego de disparos en tercera persona, es decir veremos a nuestro inkling –ese es su nombre- y estaremos en un escenario meramente diseñado para jugar gotcha. Exacto, se trata de jugar gotcha y vivir ese sueño que de chiquitos nunca pudimos realizar: pintar todo lo que teníamos a nuestro alrededor haciendo un reguero tamaño familiar. ¿Propósito de remodelar el escenario? Cubrir la mayor parte del lugar con el color de nuestro equipo y ganar la partida.

Así de sencillo, y lo bonito viene a continuación: jugar en cualquier modo de Splatoon es una relación ganar-ganar sin importar una derrota, pues cada metro cuadrado que pintemos, cada contrario que reventemos disparándole nos dará puntos de experiencia, mismos usados para subir de nivel y todos sabemos lo que sucede cuando subimos de nivel, armas y accesorios de personalización. Excelente. No piensen que las armas se refieren a metralletas o bazucas para despedazar al rival, no. Son para disparar más lejos o con un patrón diferente y así aumentar el ángulo o el alcance con el que podemos ir marcando territorio.

Será normal encontrarse de repente viendo nomás al piso, tratando de escupir litros y litros de pintura, pero siempre deben preocuparse por no resultar ser reventados, pues eso implica revivirnos y tener que regresar al puesto de salida perdiendo mucho tiempo, valioso tiempo. Si resulta al revés, se sentirán bastante poderosos pues estarán echándole una manota al equipo, recuerden que entre menos enemigos, menos terreno pintarán estos.

CAMPAÑA

Aunque hubiera querido que Splatoon fuera exclusivamente en línea, también está la parte de su campaña, cuya historia termina siendo completamente irrelevante, esto debido a las mafufadas de invasiones y guerras extrañas que ni su abuelita les cree, sin embargo, esta modalidad puede resultar de muchísima pero muchísima ayuda. Supongo que quieren saber cómo. Obvio.

Resulta que no es nada difícil, sinceramente es como un campo de tiro y práctica, lo cual nos entrena para dominar la mira con acelerómetro que viene por default en el juego, o en su defecto para la mira un tanto imprecisa que se tiene con el joystick del gamepad. Nada exagerado, es sólo que un servidor ya está acostumbrado a los controles de PlayStation 4 y Xbox One, entonces mis dedos ya están calibrados.

Este modo nos ayuda también a aprender a movernos, esquivar, saber cuándo sumergirnos en la tinta, aprender a administrar los disparos, en fin, todo lo necesario para no sufrir en los encuentros en línea, ya la perspicacia, agilidad, habilidad y sexto sentido, son cosas que nos tocan a nosotros desarrollar, pero definitivamente el modo campaña es un obligado para los no tan familiarizados con los juegos de disparos.

Quienes sí tengan experiencia aquí, me refiero a los enajenados con Call of Duty, Battlefield, Killzone, Gears of War, etcétera, se encontrarán con algo totalmente diferente a lo que están acostumbrados, hablando exclusivamente de las prioridades, pues es un hecho que aquí no se trata de matar por matar y la estrategia militar no sirve de nada. Recuerden, Splatoon lo gana el que más pinta, no el que más revienta al contrario. Otro comentario respecto a la dificultad: no hay demasiada competitividad, sinceramente me tocaron rondas que gané a niveles 14, 15, 20, 23 siendo yo apenas mi segunda partida. Ahora con nivel 6 siguen sin dar mucha batalla. El problema es que por más buenos que sean, su nivel no les permitirá tener pistolas muy efectivas por lo mismo, a diferencia de los más altos los cuales sacarán unas armas de destrucción masiva que nomás con verlas nos amagarán gacho.

SERVIDORES INSERVIBLES

Suena como una maravilla el Splatoon ¿verdad? Sí lo es pero quizá sería mejor si no me hubieran provocado arrancarme varios mechones de pelo gracias a sus inservibles servidores. Resulta que llevo unas 4-5 partidas interrumpidas bruscamente pues el servidor me saca del juego. Justo cuando iba a ganar o llevaba buena puntuación. Se darán cuenta que esto pasa cuando empiezan a disparar y el piso no se mancha. Ahí sabrán que están cerca o a punto de ser echados del juego como perro callejero en taquería. Y es súper, súper frustrante.

Podría hablar de un juego redondo si no fuera por esta falla garrafal la cual también he revisado en redes sociales, y somos varios los afectados. Nintendo, o te aplicas o te aplicas porque Splatoon es sumamente bueno y divertido, aunque tenga ese enorme PERO tamaño del mundo.

VEREDICTO

ARREGLEN LOS SERVIDORES. Ese es mi veredicto. Así de sencillo. Es que es muy molesto divertirse tanto, disfrutar un juego de disparos medio infantil, ir avanzando, poner su granito de arena para que el equipo gane y terminar saliendo gracias al #$%& servidor. Nefasta situación también cuando uno está haciendo su mejor esfuerzo y ¡tómala! No se gana pues uno o dos miembros fueron botados del combate y pues así ni cómo darse abasto.

Ese es un enorme defecto que le veo a Splatoon, y deseando con todas mis fuerzas que compongan esta situación, seguiré jugando con el miedo de algún fallo. Pero no importa, vale la pena y las ganas de romper el gamepad en trizas nomás por lo buenísimo y divertido que terminó siendo. Confío en Nintendo ciegamente.

De ahí en fuera, puedo asegurar que es de los juegos mejor logrados de Nintendo en el año, dudo que pase rápido de moda y espero ansiosamente los DLC’s que tanto ha pedido la comunidad “inkling”, pues nos encantó. Nos vemos en las arenas de Splatoon mis amigos.

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