Starcraft II: Legacy of the Void | Reseña

Hemos jugado la tercer expansión de StarCraft II: Legacy of the Void, lo cual le agradecemos al equipo de Blizzard tal oportunidad y el desafío para mí de jugar por primera vez este épico juego de estrategia con un legado sobre todo en la parte competitiva que ahora conocemos como eSports.

En cuanto a la historia, veremos la lucha por la raza Protoss, en un prólogo de tres misiones, seremos testigos de la búsqueda de la redención por parte de Zeratul, un Templario oscuro exiliado y visto como traidor por su especie, él descubre los planes de Amón, también conocido como “el caído” mediante una visión y emprende un viaje para advertir a Artanis, ahora el líder de los Protoss, sobre el peligro que acecha a su raza por parte de los híbridos.

EL SELLO DE BLIZZARD DESDE INICIO

Como buen juego de Blizzard, veremos cinemáticas que moverán nuestras fibras sentimentales en una u otra dirección, una vez dejando atrás el prólogo, la historia se basa en la lucha de Artanis por liberar a su pueblo de tan oscuro yugo y de la influencia de la “Voz Oscura” con la ayuda de valiosos aliados, que con el avance de las misiones iremos “liberando”. Pero hay que ser moderados y sabios al elegir las unidades en cada misión, ya que como toda raza, los protoss se dividen en tribus y el usar una tribu en específico puede hacer que perdamos puntos con otra, o incluso bloquear a ciertas unidades con conflicto.

También tomaremos el control de una nave ancestral protoss, la Lanza de Adún una nave “antigua con tecnología avanzada” (no me vean así, el mismo Karax, que es el ingeniero protoss, así la describe), la cual conforme tenemos avances va obteniendo mejoras, gracias a la entrega del buen Karax (con el tiempo le tomamos cariño), ésta nave cuenta con su propio ejército, una considerable cantidad de templarios oscuros que accedieron entrar en éxtasis (algo como la criogenia, o las cápsulas de los Tundercats), para poder luchar cuando fueran necesarios. Pero en la nave encontraremos a un personaje particular y un tanto sexy llamada Rohana, supongo que si fuera protoss así la vería, que es la guardiana de las memorias de los primogénitos, una Preservadora que en su mente lleva la historia de su raza.

Pero cuando el reto de la historia no lo es todo, gracias a ese espíritu competitivo que llevamos dentro y nos pide medir nuestra habilidad con otros jugadores es que hay nuevas modalidades en el multijugador, las cuales se ven muy atractivas, la primera y creo que muchos esperaban (yo no, porque aún estoy verde, pero pronto nos veremos allí, aunque sea destrozado una y otra vez, como los sueños de México por ganar el mundial) son los Torneos Automatizados, una competencia diaria, donde en horarios específicos se podrá retar a jugadores de todo el mundo, pero si se es menos hardcore, también existe el Modo Arconte, donde se enfrentarán equipos de dos participantes, si tienes un amigo pro, te puede mostrar parte de sus estrategias o te puede llevar de la mano para que mejores. Claro si ambos son pro, podrán buscar destrozar equipos y llevar muerte y destrucción a su paso. La tercer modalidad es Comandantes Aliados, un modo cooperativo para alcanzar objetivos, tal vez suene tranquilo, pero es un modo que promete mucha acción.

UN BUEN LEGADO

StarCraft II: Legacy of the Void cuenta con cuatro niveles de dificultad, que van desde el casual, para aquellos que disfrutan de la historia y juegan tomando su té de manzanilla, hasta el brutal, que como su nombre lo dice no hay que ser muy inteligente para elegirlo si es tu primera vez.

Si lo que buscan son retos, ésta nueva entrega de StarCraft tiene los ingredientes para disfrutar una cocción a fuego lento, tiene misiones con un grado de dificultad en aumento y que retarán tanto el ingenio, como el “multitask” de sus jugadores, por otra parte una historia épica de una raza que se levanta ante un gran peligro y que es capaz de romper ciertos tabús en su cultura para sobrevivir (tal vez dije mucho), unas cinemáticas de alta calidad como bien nos tiene acostumbrados Blizzard y opciones para competir con y contra jugadores y amigos, puedo adelantar que los Protoss nos han dejado un buen legado.