The Witcher 3: Wild Hunt | Reseña

Como blogger no siempre nos toca hacer reseñas de juegos tan importantes y de manera tan seguida. Hoy tengo la oportunidad de recibir por parte de CD Projekt RED el juego que se postula como máximo favorito para el mejor del año: The Witcher 3. Me sentí honrado y muy eufórico el día en que me hicieron llegar el código de descarga para escribir mi experiencia durante este viaje larguísimo. Aún no acaba, pero ya me siento listo para platicarles. Presten atención.

THE WITCHER 3: WILD HUNT

La excitación en torno a The Witcher se hizo mucho más grande en este tercer capítulo, no tanto por la fama de los dos primeros, sino por ser un juego para la actual generación, misma que no ha tenido tantos RPG’s de mundo abierto como hemos querido. Sí han existido unos intentos pero siempre terminan teniendo límites, o no le llegan a los zapatos del aclamado Grand Theft Auto V (en términos de libertad), sin embargo CD Projekt RED decidió lanzarse a lo grande con un juego de fantasía, monstruos, hechiceros, historias medievales y enormes pedazos de tierra para explorar, sólo por el hecho de que la exploración nunca nos ha de aburrir.

Mi primera impresión –y como en cada juego del tipo- fue ¿hacia dónde camino? Y no, no fue precisamente porque no haya un señalamiento del lugar a donde tenemos que ir, sino porque un mapa con tales accidentes naturales, flora y fauna de ese tipo, ofrece nada más y nada menos que salir a aventurarse por la sencilla razón de hacerlo. Cuando ves que el mapa se puede abrir en distintos alejamientos y acercamientos por lo extenso, sabes que tu vida se verá consumida ahí, en las decenas de horas que pasarás barriendo todo a tu paso.

Por su guion, The Witcher 3: Wild Hunt es muy atractivo, ya saben, nombres raros, monstruos con nombres más raros, fuerzas fuera del alcance del control humano, mundos paralelos, hechiceros, brujas, idiomas desconocidos, tecnología casi nula que se compensa con la magia, en fin, universos inexistentes ricos en fantasía que nos arrancan de nuestra realidad: la razón principal por la que muchos jugamos. The Witcher 3: Wild Hunt no tiene nada para reprochar en cuanto a los relatos y a la historia en la que gira, simplemente es muy completa, larga obviamente, con ciertos enredos pero es un excelente pretexto y soporte para lo visto en pantalla, olviden empresas sin sentido, conspiraciones gubernamentales por el fin del mundo y sobre todo olviden su nivel de inglés al 100%, aquí nos daremos cuenta de lo equivocados que estábamos al pensar de nuestro dominio de dicho idioma, pues The Witcher 3: Wild Hunt presume de palabras rebuscadas formando frases aún más rebuscadas. Lo poco hermoso de ese idioma, ellos lo exprimen lo más que pudieron. Y me gustó. Aunque no entendí todo.

Semanas antes de su estreno, los desarrolladores anunciaron más de 200 horas para acabarse todo el recorrido. Ni tan tan, ni muy muy. The Witcher 3: Wild Hunt no se trata de ver quién hace más minutos, camina más, destroza más monstruos o termina con mayor nivel. The Witcher 3 es una aventura de aquel que desea jugar a su ritmo, a su propio paso y sin prisas, olvidando algún tiempo límite, algún trofeo o logro por obtener, simplemente con el reto de ir ganando terreno, experiencia y vivir el viaje ofrecido. No corran.

Cuando avancé en la línea principal, me sentí por momentos un tanto amarrado, no por las actividades a realizar, sino por el hecho de saber que al seguir un camino en específico, realizar ciertas acciones y obedecer a un libreto, me estaba perdiendo un vasto mundo en el cual no sabía lo que enfrentaría, pero sí entendía que deseaba estar ahí. Eso amigos lectores míos, no lo sentía desde Skyrim, aquel mundo abierto ganador de los corazones de millones. Esa sensación de querer regresar a jugar y a explorar, son provocadas por poquísimos juegos que a diferencia de The Witcher 3 y Skyrim, queremos avanzar para llegar a su final. Aquí eso no pasa, nuestra mentalidad se torna de buscador, recolector, e incluso de busca pleitos.

Uno de los mayores atractivos de cualquier RPG es su sistema de crecimiento, es decir, la manera en cómo hacemos a nuestro personaje más fuerte, habilidoso, potente, capaz. The Witcher 3: Wild Hunt no es tan sencillo como muchos están acostumbrados, sin embargo es rápido de entender y muy específico, y así se convierte en genial, pues nos vuelve a meter en la cabeza que un RPG necesita estrategia no sólo en combate, sino en nuestras decisiones para mejorar. Algo más, esa misma seriedad en las decisiones, debe ser tomada en cuenta al momento de elegir las habilidades para activar, pues no todas nos sirven igual ante los demás enemigos. Ahí la genialidad de The Witcher 3: Wild Hunt, no nos hacemos superiores a todo el mundo y en todo momento, la madurez de nuestro personaje es variable ante las adversidades, de nosotros depende saber las debilidades y fortalezas, para así saber dónde explotarlas y en qué momento retirarse.

UN MUNDO ALTERNO

The Witcher 3 tiene la historia principal y un mundo alterno el cual es decisión propia cuándo y cómo recorrerlo: las misiones secundarias. Desde conseguir un sartén hasta matar monstruos y espíritus, pasando por encontrar personas y también ¿por qué no? desaparecerlos, Geralt siempre tendrá algo qué hacer, alguna zona por descubrir, fantasmas para enjuiciar y criaturas peligrosas por aniquilar. Es muy complicado aburrirse en este juego, no hay cabida para cabalgar por las planicies sin hallar algo a realizar, sin importar lo peligroso o común que sea –tal como cortar hierbas-, siempre hay a donde ir. No hay pierde, el mapa es grandísimo y lleno de empresas.

No voy a negar que existen misiones meramente de relleno, sin mucho sentido y poco refuerzo para ponerlas ahí, pero los diálogos y los puntos de experiencia para nuestro personaje las hacen viables y hasta se agradecen por estar para regalarnos diez minutos de exploración y obtener puntos al final. El mundo alterno de The Witcher 3: Wild Hunt le da esa profundidad que todo juego de este tipo necesita para retribuir el gasto del gamer. No pagamos decenas de dólares para una aventura de entrada por salida –te estoy viendo The Order 1886- y en CD Projekt RED lo saben, por eso el abanico de posibilidades es bastante amplio tanto en misiones como en dificultades: hay para todas las capacidades.

EN EL PECADO SE LLEVA LA PENITENCIA

Uno de los graves errores en estos tiempos es mostrar gameplays de juegos tomados directamente de una PC, o en vías de desarrollo. Como es bien sabido este sistema es mucho más capaz que cualquier consola en la actualidad, siempre y cuando tenga los mejores recursos, es por eso que gráficamente The Witcher 3 en PC se ve algo mejor, vaya. Mi experiencia es meramente en Xbox One y PlayStation 4, lo visto en PC fue gracias a las centenas de videos en YouTube. En las primeras dos desafortunadamente nos encontramos con caídas de los cuadros por segundo, en donde en momentos se ve trabado e incompleto, hablando propiamente de las secuencias intermedias, no así durante el juego como tal. Ahí no podemos quejarnos.

Me refiero al momento de observar las sombras, los filos en los personajes, algunas texturas y ciertas iluminaciones que carecen de ese toque “next-gen”. No estamos ante un trabajo impecable ni mucho menos perfecto, es muy bueno y no le pide nada a la mayoría de los juegos que tratan de parecer reales, pero no es ni por asomo lo mostrado en algunos eventos o videos de anuncio, donde las partículas y el horizonte guardaban un detalle nunca antes visto. Sin embargo en PC la cosa cambia un poco, ahí se encargaron de entregar una belleza gráfica que a mí parecer rebasa incluso a Far Cry 4, presumiblemente uno de los mejores en este departamento.

Como protector del gameplay ante los gráficos, no me inclino por menospreciar The Witcher 3 por esto, es únicamente un apunte que hago sobre lo mostrado y lo ahora palpable –si así se le puede llamar-. La culpa no la tienen las consolas, es exclusiva de CD Projekt RED que nos fallaron un poquito, no lo suficiente para sentirse mal ni decepcionado. No, para nada. Esto no cambia nada de lo anterior ni de la grandeza de la cual ya se puede jactar este juego.

DE COLECCIÓN PARA LA POSTERIDAD

Desde Twitter, Facebook, Instagram e incluso 9Gag, en todas y cada una de las redes sociales a las cuales he tenido acceso, The Witcher 3: Wild Hunt ha sido alabado por los más simples detalles, empezando por la parte física y hasta terminar en el software y programación. Permítanme explayarme.

No me detuve en la copia digital que tan amablemente me fue regalada. Compré la edición de coleccionista, esa anunciada hace meses en unos buenos dólares. Desde el tamaño de la caja ya anunciaba grandeza por todo lo alto y ancho, más cuando al abrirla, sus tapas develaban las firmas de los recursos humanos encargados de diseñar y crear esta aventura. Mis respetos a todos ellos. Paso seguido, el contenedor de apertura en medio donde venía el libro de arte, disco, caja metálica y collar del hechicero me enchinaron la piel por la cuidadosa presentación y embalaje. El libro es hermoso desde la pasta hasta la página final. El collar es pesado y dicen que si uno no lo usa mientras juega The Witcher 3: Wild Hunt simplemente no gana. La caja metálica tiene un arte único y realmente precioso.

Una vez que pasamos a revisar la figura –bastante pesada por cierto-, y al leer que es pintada a mano, puedo decir sin problemas que es una de las más artísticas que adornan mi santuario para jugar. Me encantó y es un hobbie verla cada día. Sin tocar, por favor.

Pero la magia no termina ahí, pues la caja original del juego contiene adentro todo lo que la versión normal tiene: mapa, estampas, manual, compendio y una carta de agradecimiento por la compra del juego, más el anuncio de los 16 DLC’s gratuitos, que asemejan una ofrenda por haber invertido nuestro dinero en su gran creación. Con todo esto, me complace decir que la edición de coleccionista –y sabiendo el contenido de la edición normal- de The Witcher 3 es la mejor que haya tenido y por mucho. No me dolió pagar esos dólares, valieron cada centavo.

Ahora, sin omitir los detalles de software, The Witcher 3: Wild Hunt cuenta con grandes gestos muy pequeños pero agradables, de esos mismos que notamos en ciertos juegos y nos gustaría ver, como si los desarrolladores hubieran hecho sondeos para saber lo que el público pide y quiere. Lograron encontrar esos detalles y plasmarlos bien, sin ser demasiado notorios, pero no pasan desapercibidos, como debe ser. Poco circo, mucha efectividad. Casi redondeamos el trabajo de CD Projekt RED. Casi.

VEREDICTO

Sería inútil leerlo después de todo lo que dije ¿no? Pues no, esta vez no diré que deben comprarlo o que es imperativo tenerlo. Mejor diré las características de quien sí debe adquirirlo.

Aquel que esté dispuesto a ir por él, debe estar comprometido con el hecho de olvidarse por completo de su vida social, de los demás juegos en sus repisas, de su novia, familia, tiempo libre, tareas, exámenes, salidas con los amigos y casi de cualquier interacción que no sea con el control de la consola o mouse y teclado de la PC. Así de fácil, The Witcher 3 no es algo “casual”, es cuestión de invertir mucho tiempo si es que deseamos apreciar la obra en su totalidad, de desquitar nuestro dinero y poder decir en un futuro: yo jugué The Witcher 3 completito y lo sigo haciendo.

CD Projekt RED puede sentirse orgulloso de haber traído una pieza de verdadera dedicación a nuestras consolas, un desarrollo como estos no se ve todos los años, pues prometen y entregan mucho más por su extenso contenido. Hicieron lo que ahora tanto le falta a algunas compañías: compromiso con sus clientes, su público, los que les damos trabajo básicamente. No quiero sonar nefasto ahí, pero bien sabemos que nosotros somos los únicos encargados de hacer exitoso o no a un proyecto. The Witcher 3: Wild Hunt habla por sí solo y no necesita mercadotecnia para lograr impresionarnos, sólo una oportunidad para engancharnos.

Hoy y en unos años, podré presumir que uno de los mejores juegos de mundo abierto me fue regalado y me siento pleno al decir que lo reseñé. Es más, me gustó tanto, que si para reseñarlo tuviera que terminarlo al 100%, me hubieran tenido que esperar como 6 meses, ya que me gusta ver hasta cada hojita del camino. Gracias por la oportunidad de leerme y jueguenlo . Vale la pena cada paso.