Tom Clancy’s Rainbow Six: Siege | Reseña

Sí señoras y señoras, niños y niñas, damas y caballeros, público hermoso que nos acompaña día a día leyendo nuestras ideas, noticias, reseñas y locuras; ha llegado la hora más esperada de la semana, donde un servidor les avienta sus impresiones y experiencias respecto al shooter que en lo personal, podía o puede ser uno de los más fregones en la industria de los videojuegos, con ustedes: Tom Clancy’s Rainbow Six: Siege.

CIRCO, MAROMA Y TEATRO

Tututururururututuru tutururu tutu tututururururututuru… Acabo de ir hace unos días a una carpa aquí en mi ciudad de origen por eso es que traigo el espíritu circense a todo lo que da. Sin embargo no estamos hablando de un circo, sino de un juego de disparos de la saga del mismísimo Tom Clancy, realizado por Ubisoft y que sinceramente esperábamos como niños chiquitos.

Rainbow Six: Siege no es otra cosa más que aprender tácticas especiales de combate bajo la marcha. En este título nos pondremos en los zapatos de las mejores unidades especiales y policiales del mundo, ya sean rusos, estadounidenses, italianos, alemanes y hasta británicos, todo el propósito del juego es no permitir que los malos se salgan con la suya en un robo, detonación de bomba, secuestro y otras fechorías las cuales suenan comunes, pero se convierten en adrenalina pura al momento de darnos cuenta que los enemigos son verdaderos profesionales. Sí, así es mis adorados y bien ponderados lectores, la IA (Inteligencia Artificial) de Rainbow Six: Siege no es para nada tonta a pesar de que así se perciba después de algunas misiones en solitario, pues llega el momento en que todo eso fue un simple y sencillo entrenamiento para lo que de verdad nos pone los pelos de punta: jugar en línea.

Pero aún no iré para allá.

Les he de señalar cuidadosamente que Rainbow Six: Siege realmente se hizo con un cuidado como pocos en la industria de los shooters tienen. No estoy hablando de simples disparos a lo que se mueva y ¡sópatelas! Ya ganaste. No chaparritos, aquí se trata de ser precavido, pensante, inteligente, frío y calculador como lo sería cualquier agente de estas fuerzas armadas especializadas. ¿No me creen? Cada misión en solitario entrega un trofeo por la dificultad de la misma, además de contar con pequeños logros para entregar estrellas y así darnos puntos de experiencia. Estos puntajes sirven obviamente para mejorar como agente y para irse comprando roles -no de canela ni glaseados- de peleador o defensor, mismos que son el cáliz de la vida cuando vayan a aventurarse a los riesgosos y amenazadores terrenos del online.

Cuando ya se hayan acabado todas las misiones y se sientan “muy muy” para irse a topar a verdaderos humanos, tendrán que haber junta una buena cantidad de puntos de experiencia para adquirir esos roles que les dije -ya se me antojaron los glaseados y con un café bien caliente-, mismos que les ayudarán cuando empiecen las rondas de balazos.

En el online estarán en un equipo de cinco jugadores contra otros cinco, al azar les tocará defender la causa de los malévolos secuestradores o bomberos -¿así se llaman a los que hacen bombas? Creo que no- y su encomienda es no permitir que el equipo contrario los mate o salve a los rehenes, desactive la bomba, limpie el lugar o cualquier otra actividad que implique la derrota. O sea tienen que ser malos, malos de atar. Ya después de terminada esa ronda, les toca el turno de cambiar de puesto y ser ahora ustedes los buenos de la película, los que rescatan al gato del árbol, se lo entregan a la niña y de paso se quedan con la chica guapa de la historia. Esos meros que besan al final con la puesta del sol a sus espaldas y música de fondo.

En esta ocasión será turno de ir a buscar el pan como en mi pueblo dirían, tendrán que actuar como sea pero actuar en contra de las fuerzas armadas enemigas, siempre cuidando de no regar el tepache, es decir, no provocar que los malignos logren su cometido. Conforme vayan subiendo de nivel, sus capacidades irán incrementando así como las armas a usar, las cuales permítanme que se los diga, son bastante buenas y cuentan con un realismo tal, que no cualquiera podrá dominarlas tan rápido. Tienen su chiste, neta.

PERO SÍ SE RIEGA EL TEPACHE UN POCO

Como entrenamiento, las misiones iniciales son espléndidas, ayudan como no tienen idea en esto de ser sigilosos, tranquilos, efectivos, eficientes y sobre todo para el arte de disparar y explorar el medio. Sin embargo una vez que se las acaben o consigan todas las estrellas, no tendrán más alternativa que salir al mundo exterior. Oh sí. ¡¡¡EL MUNDO EXTERIOR!!! Esa sección donde probablemente cuando lleguen sean súper novatos y se enfrenten a tipos que llevan días enteros ahí metidos. Es normal no entender muy bien y sentir decepción las primeras rondas. Lo sentirán, en serio amiguitos.

La decepción viene con el factor de jugar con personas hablantes de otro idioma, con objetivos muy diferentes al de ustedes y probablemente con la intención de hacer la misión por su cuenta. No es culpa de Rainbow Six: Siege, es cuestión de los mismos jugadores. Lo malo es que no hay una organización, cada quién se va con su cada cual, actúa sin pensar en los demás, dispara contra lo que se mueva y modifica las construcciones a su gusto. He ahí donde más reside el problema, pues deberían de pensar en todo el equipo y no es así. Para esto existen los encuentros con sus amigos, donde conectarán sus audífonos y no debe nunca de faltar la comunicación.

En este modo es mucho más sencillo y hasta divertido darle caña a Rainbow Six: Siege, todo derivado de jugar con sus amigos, en su mismo idioma -o tal vez no-, con la ventaja de conocerse, ponerse de acuerdo más fácil, vamos, trabajar en verdadero equipo, el fin y verdadero propósito de este shooter. De nada sirve irse solos a reventar la boca si no hubo una buena ejecución y todos se cuidaron la espalda para terminar vivos y completos. En serio, reflexiónenlo, piénsenlo durante la noche y vuelven a jugar ya bien organizados.

El detalle que en lo personal deberían de modificar es aquel de morir y morir en serio, nada de regresar en otro cuerpo o en otra zona: si los aniquilan, tendrán que ver el resto de la ronda cómodamente desde sus sillones sin poder intervenir y esto puede ser sumamente molesto. Sumamente. Demasiado.

VEREDICTO CÓMICO, MÁGICO Y MUSICAL

Los pasos en las duelas, sonido ambiental, disparos, gritos, paredes destructibles, gadgets para espiar, armas, escenarios, todo hace de Rainbow Six: Siege un gran juego con muy buena inteligencia artificial capaz de posicionarse entre los mejores del año. Desgraciadamente las fallas en los modos de juego no me permiten ponerlo como el más mejor (sic) de todos. Pero de que me gustó y lo sigo disfrutando horrores, eso es totalmente cierto. Cierto, cierto.

La parte gráfica claro que por supuesto que ayuda mucho pues son bastante buenos, convencen y no parecen hechos así como con olla exprés. Pero pues eso es lo de menos cuanto tenemos enfrente un buen reto para los logros/trofeos haciéndonos explorar el juego de pe a pa y entrarle duro hasta que el cuerpo aguante. Es difícil aburrirse en Rainbow Six: Siege, sin embargo puede llegar a desesperar por lo tardadísimos que resultan ser los servidores. Oh Dios, aquí sí se mancharon pues estos o son insuficientes o nada más tuvieron para poner uno con poca capacidad pues son lentísimos. Una cosa espantosa. Bueno, así me fue a mi.

Rainbow Six: Siege se ganó mis pulgares arriba, sin embargo podría llevarse una increíble sonrisa y recomendación mía cuando se les ocurra mejorar los servidores y las reglas del juego. Por favor, se los pido.