Dirty Grandpa | Crítica

¿Cuál es la mejor manera de saber que una película será estúpidamente divertida? Cuando nos dicen “no es apta para mayores de 40 años”. Dirty Grandpa o “Mi abuelo es un peligro”, como horriblemente le pusieron aquí en México, es la muestra perfecta de la película que sólo un sector de la generación podrá ver sintiéndose incómodo por tener a gente adulta a un lado. Esta es mi crítica.

DIRTY GRANDPA

Robert De Niro, uno de los mejores actores y leyenda viviente del cine en Hollywood, se une a Zac Efron, el maldito mocoso de High School Musical que de repente cuenta con uno de los más desgraciados abdómenes más marcados del momento, haciendo que las mujeres suspiren y transpiren, todo por llevar a la pantalla grande una de las películas más idiotas y graciosas del año. No me lo tomen a mal, no estoy insultando de ninguna manera, simplemente que todo lo que verán -porque tienen que verla- durante unos cien minutos de proyección, no estará completamente casado con la lógica ni el sentido común.

Después de la muerte de su esposa, Dick (De Niro) decide emprender un viaje a Boca Ratón para cumplir con el último deseo de su difunta: disfrutar los años de vida que le quedan. Sin embargo su licencia vencida lo obliga a pedirle a Jason (Efron) que por favor conduzca en lo que podría ser la última aventura de su vida. Cualquier nieto lo haría, pero Jason es un abogado sumamente ocupado y exitoso quien está a punto de casarse con la “esposa trofeo perfecta”. Las complicaciones empiezan, bueno, desde el principio, pero se multiplican cuando Dick y Jason se encuentran con Shadia (Zoey Deuth), Lenore (Aubrey Plaza) y Bradley, su amigo gay. Una serie de problemáticas provocadas por el abuelo terminan siendo el mejor y más revelador viaje que Jason haya hecho en su vida. Y de paso, nosotros lloramos de la risa de principio a fin.

Sí, Zac Efron ha dejado de ser ya el mocoso ese de High School Musical, tampoco se ha convertido en el actor consumado pero sí logró sacudirse la etiqueta para convertirse en el galán que le encanta hacer películas de risa donde más de una vez nos identificamos con lo sucedido. Así lo fue en Neighbors y ahora lo hace mucho mejor en Dirty Grandpa, una película inspirada en mi opinión, en aquella de Johnny Knoxville llamada Bad Grandpa, sólo que aquí el humor es un poco diferente, no tan gráfico pero sí extremadamente bien explicado.

¿Quién se iba a imaginar que una leyenda del cine haría una pareja excelente con un galán de músculos prominentes? Yo no, pero después de reír a carcajadas, llorar más de tres veces de la risa y pasar por un periodo de simpleza, terminé aplaudiendo -mentalmente como debe hacerse en un cine- por la gran imaginación de los guionistas para meter insultos y referencias sexuales en cantidad incontable de diálogos que no pudieron haber sido mejor interpretados por De Niro. Y a eso agréguenle las reacciones apenadas de Efron con las que complementaba la escena incómoda para los protagonistas, no para el público.

Eso sí, tanta broma podría cansar al honorable que vaya en un plan de persona madura. Aclaro, Dirty Grandpa es una película a la cual le importa un cacahuate completamente si uno es sensible o no a insultos, sexo, vulgaridades y cualquier otra referencia prosaica, sin embargo no es por ningún motivo ni acercada a lo pornográfico ni erótico.

Como buena película interesada en hacer reír a la gente, no es en lo absoluto una obra maestra en actuaciones, iluminación, efectos visuales ni sonido, centra sólo su atención en mandar un buen mensaje al público por aproximadamente un minuto, y luego vuelve a contar sucesos sin lógica pero demasiado graciosos. ¡Ah perdón! De Niro sí actúa bastante bien, pues sabe lo que hace. Y Efron no desentona, es un buen actor de comedia juvenil enfocado en eso, en hacer reír.

VEREDICTO

Deben de verla bajo las siguientes condiciones: No ir con actitud de amargado, ir sin esperar una obra maestra del cine, olvídense de un guión de época, jamás piensen que verán actuaciones de antología y mucho menos lleven a menores de edad. Dirty Grandpa es para olvidarse de la lógica y reírse a carcajadas valiendo gorro si lo que dicen es ofensivo, olvídense de ser intelectuales y molestarse por leer/oír decenas de groserías y sinónimos bastante groseros de los órganos reproductores tanto femeninos como masculinos. Y también no se enojen por varios estereotipos. Dirty Grandpa se hizo para reír, no para que los conocedores del cine vayan a hacer una crítica destructiva/constructiva de lo proyectado.

Una vez más, si quieren reírse sin parar, vayan a ver Dirty Grandpa. Yo volveré a verla. ¿Quién va conmigo?