Far Cry Primal | Reseña

Me encontraba en un pequeño viaje que realicé cuando mi querido RP de Kopodo me dice: ¿Quieres hacer la reseña de Far Cry Primal? ¿Sí o sí? Y ya saben lo que su fiel servidor dijo, y por supuesto aquí me tienen con este juego de Ubisoft que sigue una serie de títulos de mundo abierto donde somos el Rambo de todos los escenarios donde nos pongan. Así que lean por favor.

FAR CRY PRIMAL

¿Versión corta? Estamos ante un Far Cry 4 pero con mods, es decir, veremos muchísimas cosas idénticas que desafortunadamente nos van a decepcionar mucho ya que lo normal sería hallar un mundo nuevo. Esto como ya les dije, es la versión corta y a primera vista, sin fijarse mucho en detalles ni adentrarse en el mundo. Y es una mala decisión quedarse con esta versión de los hechos, pues Far Cry Primal es mucho más.

Far Cry Primal es un mundo recreado hace varios miles de años, donde todavía eran dialectos lo que se balbuceaba, el fuego era lo máximo de lo máximo, aún andábamos semi desnudos y sin pena, comíamos crudo y la tecnología era un arco y una flecha nada más. Ahora nos toca ser Takkar, un miembro de la tribu de los buenos, los Wenja -se dice ‘güinya’- quienes están dispersos por las tierras de Oros en busca de sobrevivir ante una tribu de Udam -así se llaman los malos- capaz de hacer todo por reclamar su territorio.

Ahora, como recordarán, los juegos de Far Cry se caracterizan por tener un malo de atar con la moral por los suelos y que suele acosar violentamente a sus enemigos, ese mero se llama Ull y pues con la dentadura que se carga, podría mejor preferir no topármelo. Por ahora.

Takkar no es un común y corriente mortal perteneciente a los Wenja, es un Watarapi -o algo así- que puede domar a varias especies de animales para que lo socorren a la hora del combate, algo como lo ya visto en Diablo II: Lord of Destruction cuando la clase Druida traía varios animales como ayudantes para darles de trancazos a los socarrones que se ponían en medio. Aquí sólo traemos a dos, al de tierra y a un búho que anda merodeando por los cielos, quien también nos puede ayudar en el combate, pero es demasiado útil para patrullar las planicies de Oros.

Far Cry Primal mantiene el mismo formato donde podemos adquirir habilidades para la caza, combate y sobrevivencia, todo mediante puntos de experiencia obtenidos al hacer hasta de nuestras necesidades fisiológicas: cazar, matar, mandar matar a nuestro animal, etiquetar a nuestros amigos en Facebook con fotos donde no aparecen, completar misiones alternas o principales, pagar a tiempo el predial y muchas otras actividades que aparte de lograr darnos esos valiosos puntos, nos permiten avanzar en el juego y entretenernos más.

Muchos recordarán que tal vez era muy tranquila la vida en previos Far Cry -bueno, en algunos-, pues en esta ocasión las cosas son diferentes, pues como la región de Oros está infestada de animales, será bastante común entrar en modo pelea constantemente. ¿Qué digo constantemente? Súper constantemente. Es menos el tiempo que pasamos tranquilos o explorando nada más, pues los tambores de guerra suenan de inmediato al hallar una criatura peligrosa, la cual buscará hacernos su cena.

Acá también habrá eso de ir descubriendo el mapa con lugares para liberar, puestos de enemigos y campamentos. Lo bonito del asunto es que ahora no se trata de liberar nada más, sino de también jalarlos a nuestra “colonia”, para ir creciendo en fuerza militar y hacer más próspera a nuestra tribu. De ahí sale una nueva mecánica donde podemos reclutar -si así se le puede llamar- a personajes especialistas en crear ciertos equipamientos para nosotros, dando más ventaja a nuestro grupo. Algo como lo visto recientemente en Metal Gear Solid V, pero no tan avanzado.

TECNOLOGÍA PRIMITIVA

Far Cry Primal maneja el mismo Dunia Engine 2 usado en la entrega previa, un poco más pulido, pero al fin y al cabo lo vuelven a usar. Debo reconocer que las texturas aumentan la credibilidad, los paisajes se ven poco más realistas y las partículas me agradaron bastante. Sin embargo en la parte de audio hubo varias repeticiones, dando un aire muy similar a lo visto en el 2014 con Far Cry 4.

En cuanto a misiones, menús, fuentes de letra, colores, íconos en el mapa, mecánicas de los personajes, conceptos de pelea, toma de fuertes, descubrimientos y objetos, son casi una copia al carbon de su predecesor. Desgraciadamente.

VEREDICTO

Far Cry Primal es primitivo. Así le podemos decir pues con muy poco tiempo de diferencia entre éste y el anterior, son pocas cosas en las que se enfocaron para mejorar con el fin de entregar algo muchísimo mejor. Realmente no se nota que le hayan pulido algo, pues Far Cry 4 ya había sido muy bueno, pero con una nueva historia, nueva época, animales diferentes, armas prehistóricas, habilidad de domar bestias y peleas quizá un poco más vivaces, podemos calificar de “Bueno” a la nueva entrega de Ubisoft.

Tiene los elementos para ser un juego recomendable para probar siempre y cuando no sean tan críticos ni comparen éste con los demás, pues es básicamente lo mismo. Con los “elementos” nos referimos a: buena jugabilidad, buen replay value, gráficos bien logrados, acción constante, una historia decente, y algunas características frescas. Innovación no, no es para tanto.

Far Cry Primal no es para nada un contendiente a juego del año, pero sí podría ser a mejor aventura. Pero falta mucho en este 2016. Está muy chavo el año. Y con Ubisoft levantando la mano de esta manera, podemos entonces esperar cosas buenas.