Hail, Caesar! | Crítica

Escrita y dirigida por los hermanos Coen ¡Ave, César! es una cinta de un poco más de hora y media llena de momentos simplemente grandiosos, escenas cómicas muy bien escritas, diálogos inteligentes, una fotografía perfecta y subtramas bastante interesantes. Pero cuidado, no busquen darle algún sentido a todo esto, porque no lo tiene; bueno, quizá sí la película se hubiera llamado diferente se podría encontrar alguno. Aún así, merece darle una oportunidad y les diré la razón.

Compuesta por un casting de primera, Hail, Caesar! tiene como protagonistas a George Clooney (Baird Whitlock) y a Josh Brolin (Eddie Mannix), y les acompañan otros grandes talentos como Ralph Fiennes, Tilda Swinton, Frances McDormand, Jonah Hill, Channing Tatum, Scarlett Johansson y Alden Ehrenreich (quien como sabrán esta confirmado para interpretar a Han Solo en el nuevo spin-off de Star Wars).

La película nos transporta al Hollywood de la década de los 50’s, así que toda la producción está muy, muy cuidada y con una fotografía bastante clásica. Hail, Caesar! comienza definitivamente con el pie derecho al presentarnos a Baird Whitlock (Clooney) un actor importante que se encuentra grabando una gran producción estilo “Los diez mandamientos”, las cosas van viento en popa hasta que Whitlock es secuestrado por un par de extras, poniendo así en peligro la filmación de “Hail, Caesar!” es decir, la película dentro de la película.

En este momento entra en escena Eddie Mannix (Brolin) quien es algo así como la persona encargada de arreglar todos los problemas del estudio, alguien muy serio y profesional, que sabe llevar las riendas, excepto cuando se trata de su tarea por dejar el cigarro. Un personaje con un defecto muy llamativo y una personalidad llena de preocupaciones, pues, como imaginaran, el secuestro de Braid Whitlock no es el único problema del estudio.

Llegado a este punto toda la narrativa es fresca y la verdad perfecta, la historia tiene una dirección sólida y uno sabe por dónde irá todo. Sin embargo las cosas cambian cuando los hermanos Coen nos empiezan a bombardear con otras subtramas, es decir, los demás problemas del estudio, por ejemplo el lío de una joven estrella a la quien todo el mundo ama, DeeAnna Moran (Scarlett Johansson) y el rumbo que está tomando un galán de cine, Hobie Doyle (Alden Ehrenreich) cuando intenta evolucionar como actor de drama y se percata que quizá no sabe actuar muy bien. Dos elementos, por poner un par de ejemplos, que nos distraen por completo y por instantes, nos hacen olvidar de las “aventuras” de Whitlock. Esto, gracias a que en cada introducción de personajes, nos muestran toda una escena construida sobre la película que están filmando, otro ejemplo es la presentación musical de varios minutos de Burt Gurney (Channing Tatum), un bailarín metido en el papel de un marinero; una escena clásica del cine de época con coreografía y todo, que a pesar de ser bastante buena, algunos pueden sentir que dura tanto que llega el punto en que no sabemos lo que estamos viendo, es decir ¿en que sirve esto a la trama?

Aún así, cada segundo en Hail, Caesar! es memorable, sobre todo cuando hablamos del sútil estilo de comedia; desde una simple mirada, hasta escenas completas, la cinta tiene grandes momentos que la hacen merecedora de nuestra atención. Y es que no me canso de decirlo, cuando Hail, Caesar! hace las cosas bien, es una película realmente buena. Otro punto a favor es la increíble fotografía que se divide entre el “mundo real”, en donde viven los personajes, y “el mundo de sus películas” cuando están filmando una escena (la película dentro de la película); en este aspecto el lado visual está compuesto por el diseño de vestuario muy de época, los colores y hasta el maquillaje de los actores, y por último, las actuaciones dentro, y fuera del set. Todo orquestado a la perfección. De hecho son tan buenos los minutos de estos largometrajes en filmación, que uno desearía ver la película completa y saber más de ella.

Como es de esperar llegado el momento algunas subtramas comienzan a evolucionar con el punto central de la historia (el rapto de Whitlock), sin embargo aún así no tienen la fuerza necesaria para respaldar los minutos de atención a cada uno de los personajes secundarios, por lo que al final Hail, Caesar! puede no tener sentido alguno, en pocas palabras, si sólo contamos las escenas que tienen que ver realmente con la trama, estaríamos viendo menos de media película. Casi uno podría pensar que los hermanos Coen tenían un montón de grandiosas escenas ya filmadas, y estaban forzados a juntarlas y darles sentido de alguna forma, lo cual lleva a la historia de un estudio de cine hollywoodense en la década de los 50’s que intenta resolver los problemas con la ayuda y el trabajo de un hombre llamado Eddie Mannix. Dicho esto uno se percata que la película funcionaría perfectamente si se centrara aún más en el personaje de Mannix (su relación entre el trabajo, su hogar y sus vicios, con la presión de tratar de arreglarlo todo), que en el secuestro de Whitlock.

Hail, Caesar! sin duda no es una película para todos, es una cinta muy original, con problemas, pero más virtudes, como una serie de actuaciones perfectas en todos los sentidos y una fotografía perfecta. En lo personal vale mucho la pena, y debería ser apreciada por los buenos momentos que tiene, aunque cada uno de ellos parezcan no tener relación. Recuerden, es la historia de un estudio, no del secuestro de un actor.