Julieta | Crítica

Estrenada el 8 de julio en nuestro país (8 de abril en España) y distribuida por Universal Pictures en el territorio latinoamericano, Julieta es ya la veinteava película del director español Pedro Almodóvar, y quizá uno de sus trabajos más dramáticos en una forma íntima hacia sus personajes.

UNA MUJER EN PENA

Llamada originalmente “Silencio”, que es como mejor se puede describir esta cinta, cabe mencionar que el título finalmente fue cambiado por Julieta, al coincidir con la del próximo trabajo de Martin Scorsese; aún así un merecido cambio centrado totalmente en la mujer, protagonista principal de una historia dramática de inicio a fin.

Julieta es una mujer que a sus cincuenta y cinco años se encuentra viviendo con su pareja y con el pensamiento de dejar la ciudad de Madrid, sin embargo algo verdaderamente importante sucede que de forma inesperada decide abandonar todo plan y seguir en su departamento. Esto es, la pista de su hija luego de doce años de no verla; un evento que mueve al espectador y que comienza a interesarse por todas las preguntas, interrogantes del porqué Julieta se vió tan distanciada de su hija Antía, a quien vió por última vez a los dieciocho años. Cosa que nos llevará por un viaje entre flashbacks en la vida de esta mujer adolorida y deprimida totalmente, quien ha tenido que vivir en pena desde temprana edad, llevando quizá inconscientemente a los eventos ya descritos.

LA CARTA DEL PASADO

Como ya he mencionado la historia de Julieta es narrada entre varios flashbacks, desde su juventud (por la actriz Adriana Ugarte), hasta como una mujer adulta (Emma Suárez), mostrando en cada etapa de su vida pequeños y grandes detalles sobre su vida amorosa, sus amistades y su forma de ver la vida. Cada palabra escrita en la carta que Julieta escribe en el presente, sin saber siquiera a qué dirección mandarla, es una prueba del casi irremediable destino que se cernía sobre ella, dejando a los personajes, no sólo a ella, como simples espectadores de sus vidas.

Prácticamente sin una pizca de humor, Julieta, luego de sus años de juventud, sólo encuentra incógnitas y tristeza, algo que la lleva a destruir una relación, la de su hija. Y nosotros el público, sólo podemos apreciar en silencio los irremediables hechos que Almodóvar ha llevado a la pantalla grande, adaptados de los tres relatos por la escritora canadiense Alice Munro en su libro Escapada, publicado en 2004.

Sin duda una cinta para ver con calma, entre sus actuaciones podemos decir que es bastante cuidada en todos sus aspectos, siempre dejando pistas y detalles sobre cada uno de sus personajes, dándoles vida y haciendo que realmente nos importen, sobre todo la de la protagonista y su pesado sentir. Un melodrama de hora y media que no puede faltar en los fanáticos del director español, y tampoco para quienes disfruten de una buena película para terminar de ver y pensar en sus personajes.

UNA PELÍCULA PARA RECORDAR

Quizá el defecto más grande de Julieta es su desenlace, que después de tanta pena, uno quisiera saber más en detalle; la historia termina como queriendo invitar al espectador a formarse su propia conclusión, después de haber visto los noventa minutos. Aún así es bueno y realista en su forma. Y nos deja una marca para recordar y pensar sobre si Julieta pudo haber escapado de su destino al cambiar sus acciones, o si por el contrario, hay cosas que simplemente son inevitables.