Mighty No. 9 | Reseña

Si hay alguien en el equipo de Kopodo que estuvo en contra de Mighty No. 9 por su ridícula semejanza con Mega Man, ese fui yo. En notas anteriores, noticias, comentarios siempre levanté la mano para criticarlo y apodarle el “Mega Mancito”. Por decisión unánime y con ganas de molestarme -al menos eso creo yo-, recibí el juego para la reseña. Aquí está lo que mi mente trastornada piensa en estos momentos de la creación de Keiji Inafune.

¿MIGHTY MAN?

Los Mighty Numbers son robots creados por el Dr. White programados para cuidar al mundo y enfrentar las dificultades que de repente nos azotan, todos manejando una arma en especial de acuerdo a algunos elementos y peculiaridades quizá no prácticas, pero hacen bien su papel como armas para ponernos en aprietos. Sin embargo un maldito desgraciado le infecta un virus a todos los robots para que lo ayuden a conquistar al mundo, pero uno sólo de ellos resulta ser inmune a los ataques: Beck, el robot número 9 que será nuestro protagonista a través de este juego de plataformas y acción.

Decir que Inafune no deseaba hacer algo como Mega Man sería cegarnos a la realidad, pues es imposible negar que Mighty No. 9 es idéntico en un 99% -o tal vez menos pero me gusta exagerar- al juego que traería al estrellato al japonés.

Si ustedes estimados lectores se han enterado por algunos medios de que Mighty No. 9 tiene más bugs que juego de Ubisoft, sepan que muchas de ellas son habladurías pues en realidad de lo que más sufre el juego es falta de imaginación y no de caídas en cuadros por segundo, o fallas en la jugabilidad o los escenarios. Es completamente cierto esos versos de que estamos ante una secuela espiritual -como dirían los eruditos en el tema- de Mega Man, empezando por el personaje principal, la presentación de los diálogos, los escenarios, los enemigos, el clásico jefe final, los poderes y varias animaciones, sin embargo y a pesar de todo esto Mighty No. 9 tiene dos aspectos irrefutables: es muy divertido y desafiante.

¿Que qué? Adiós actitud de amargura, Mighty No. 9 es un plataformero desarrollado en 3D y desplazamiento 2D con retos amenos, sencillos, a veces hasta espectaculares y en más de una oportunidad serán gratificantes. El diseño de niveles no es convincente pero cumple con los requisitos de incremento de dificultad, de repente una parte escabrosa, regalitos para no fallecer en el trayecto, amontonamiento de explosiones, pisos móviles, frío, fuego, agua, mil cosas más, para terminar contra el jefe de nivel el cual honestamente no es como quitarle un dulce a un niño, tiene sus complicaciones, de repente avientan la lámina y ni sabemos por dónde viene y termina con alguna sorpresa para ir mermando nuestra vitalidad.

Inafune sabía también que podía echarse al público encima con algo no tan original, por lo que decidió crear una mecánica para destruir a los enemigos por la cual digo que Mighty No. 9 es bueno. Conforme disparemos se activará un desprendimiento de energía -si así le podemos llamar- para fulminar a los rivales con una embestida, esto nos da un porcentaje de acuerdo a la limpieza con la que atacamos, a mayor el combo de muertes consecutivas con el 100%, mayores serán nuestros puntos al final del nivel. Esto lo aplaudí porque en mi afán de calificar con “A” los escenarios, mi atención estaba no sólo en disparar, sino en reaccionar a tiempo para embestir. Un súper punto al juego.

¿QUÉ TAL SE VE Y SE JUEGA?

La escenografía de Mighty No. 9 está pasable, no podemos hablar de un diseño magnífico ni increíblemente cuidado, mucho menos se notan años de desarrollo en los mismos, sí podemos ver el ahínco por entregar un trabajo limpio, completo, sin fallas y decente, pero no es viable echar las campanas al vuelo.

Aunque si toca el turno de hablar sobre los efectos especiales, aquí sí hay un gran “Buuuu” de por medio. No recuerdo dónde leí que las explosiones parecían pizza mal hecha y estaban en lo correcto, la textura usada simplemente es fatal y reconozco que me dio pena ajena. “Horrible” es la palabra más adecuada. Las desintegraciones de personajes y objetos no terminan de convencer pero hacen su trabajo y así entendemos que el enemigo fue vencido. No me queda claro cómo resultó esto tan mal teniendo herramientas tan avanzadas para lograr efectos más estéticos.

Aunque los controles estándar de Mighty No. 9 no son lo ideal para los dedos, es fácil acostumbrarse a la distribución y no pasará mucho rato en que ya dominemos el arte de disparar y embestir, pero si le agregamos los saltos entonces estaríamos con un poco de conflicto si mencionamos que el sistema para subir a otros pisos no es el mejor del mundo. Esto podría ser un embrollo significativo pues provocará caídas involuntarias y Dios no lo quiera, terminar en una muerte.

VEREDICTO

Para la cantidad endemoniada de sistemas a los que está dirigido -o sea todos-, Mighty No. 9 es muy caro, aunque se defiende con el gancho de los trofeos y la obligación de jugarlo varias veces si estamos en busca del platino o todos los logros, dependiendo si es PlayStation o Xbox. La lista es corta pero complicada y si agregamos el factor de los puntajes y calificaciones en cada nivel, entonces sí podemos darle un gran valor de rejugabilidad a Mighty No. 9, poniéndole una estrella brillante dentro de su calificación final.

La creación dirigida por Inafune con Comcept e Inti Creates, publicado por Deep Silver es buena a secas. No alcanza a dar el ancho que todos podíamos esperar del Mega Man para nuevas generaciones, pero mantiene una constante de diversión para ganarse un lugar entre la videojuegoteca de entretenimiento casual. Mighty No. 9 es recomendado para los amantes del robot que fue creado en los 80’s como la nueva alternativa ante Capcom y su negativa de continuar con la saga, pero invariablemente terminarán algo decepcionados y con un pequeño vacío que Beck nunca podrá llenar.