My Big Fat Greek Wedding 2 | Crítica

Después de trece años de habernos divertido con la versión un poco exagerada de la “clásica” familia griega, tenemos ahora la secuela donde es muy probable que esperemos ver qué sucede durante el matrimonio. Pues se equivocan. Esta es nuestra crítica de My Big Fat Greek Wedding 2.

ME LES CASO AMIGOS

Esperaría que recordaran todos y cada uno de los personajes que aparecieron en aquella película donde el ruido, la comida, la bebida y el windex no faltaban, sin embargo esto es irrelevante ya que para la secuela regresaron todos, y me refiero a todos los actores de la primera parte en un grandísimo logro de los incluso mismos productores, Gary Goetzman, Rita Wilson y Tom Hanks. Hasta Nia Vardalos volvió a escribir el guión. ¿Es cierto entonces que la misma fórmula dará el mismo resultado exitoso?

En esta segunda parte nos encontramos con una Toula (Nia Vardalos) madura, devota a su hija Paris (Elena Kampouris) y a la vida llena de responsabilidades que tiene con su esposo Ian (Jhon Corbett). Sin embargo sigue siendo griega, con una familia griega, costumbres griegas y ese famoso restaurante griego, pero con la diferencia de que sus padres ya son mucho más grandes, más tercos, más sabios y con un secreto de escándalo que ni ellos sabían.

Cuando el secreto es revelado a todos, la familia muestra esa unión perfecta-imperfecta que todas las familias tienen, para sacar lo mejor de ellos y volver a demostrarse que siempre estarán ahí para apoyarse en las buenas y en las malas. Y con todo esto me refiero a una gran fiesta griega.

Repito, My Big Fat Greek Wedding 2 es un grandísimo logro en reunir nuevamente a todos los actores de la primera parte, y digo “logro” por el hecho de que me provocaron nostalgia y alegría cada vez que se aparecía uno de ellos recordando todo el aporte humorístico en la primera parte, y ahora, gracias a una producción decente y un guión que va de menos a más, Nia Vardalos vuelve a tocar las fibras correctas con el mejor tema que pudo haber escogido: la familia.

A pesar de repetir fórmula como ya les he comentado en párrafos anteriores, en esta ocasión el tema de la unión familiar se ve desde otra perspectiva, no el de la señorita que se convierte en mujer y se casa, sino la de una madre de familia que tarde o temprano debe darse cuenta de que este papel implica ser todo, desde mamá, confidente, hermana, esposa, amante, amiga, chofer, cocinera, porrista y hasta cajera. Por eso es que la fórmula funciona porque Vardalos, Hanks, Wilson y Goetzman despejan las variables con otros métodos, pero con el mismo resultado de hace trece años, dejándonos una buena lección de que nuestra familia es rara, como todas las demás.

VEREDICTO

¿Actuaciones exageradas? Sí. ¿Escenas con poco aporte? También. ¿Clichés? Bastantes. ¿Gritos? Muchos. ¿Risas? Aseguradas. My Big Fat Greek Wedding 2 es una película divertidísima, de esas que arrancan muchas carcajadas, con ciertos textos bien colocados y con un buen trasfondo, con varias escenas de más pero que se agradecen por la sonrisa que despiertan.

No es mejor a la anterior, simplemente la complementa muy bien y la acompaña como una buena secuela debe de hacerlo. Por fortuna existen este tipo de películas que nos hacen olvidarnos un poco del mundo exterior, y My Big Fat Greek Wedding 2 es el pretexto perfecto para reunirse y carcajearse un rato, pues para eso es el cine, para disfrutarse.

Mi recomendación es: véanla, a nadie nunca le afectó una película palomera donde se trata de rescatar el valor real de la familia.

NOTA BREVE DEL EDITOR

No olviden buscar “White Wedding” de George Kostoglou, un genial cover de la épica canción de Billy Idol, la cual ameniza de manera perfecta cierta escena en la película.