Ouija: El origen del Mal | Crítica

El director Mike Flanagan, quien trabajó en la primera cinta, y recientemente en Before I Wake (Somnia) regresa con Ouija: El origen del Mal, una película del género horror que funciona como precuela, ambientada en los años 60’s, y que enfoca su historia en los peligros y misterios del juguete (en aquél entonces comercializado por Hasbro) y tablero para comunicarse con los espíritus.

¿MEJOR QUE LA PRIMERA?

Ouija: El origen del Mal sin duda es mejor que su primera entrega, esa es la buena noticia; la mala es que la cinta original no era ni remotamente buena.

El primer punto a destacar es que la historia nos transporta a finales de los 60’s, así que al menos en el lado visual se siente algo original, pues todo el aspecto en lo relacionado con vestimentas, peinados, y hasta los colores y texturas están bastante bien llevados. Hablando de la banda sonora no hay mucho que decir, más que simplemente pasa completamente desapercibida.

En el reparto encontramos a Elizabeth Reaser (Twilight saga) como Alice Zander, una mujer viuda que vive con sus dos hijas, Lina, interpretada por Annalise Basso (Captain Fantastic, Oculus) y Doris, por Lulu Wilson (Deliver Us from Evil), las tres básicamente se dedican a mantener un negocio de espiritismo, en donde se le cobra a la gente por comunicarse con sus seres fallecidos.

La historia hasta aquí va medianamente bien, digamos “ok”, ya que además las tres actrices tienen una buena química en pantalla, lo cual hace creíble su relación como familia. Pero después de presentarnos su estilo de vida, las cosas se ponen feas, y no de buena manera, pues luego de la aparición de la Ouija los eventos comienzan a suceder de forma rápida y sin ningún tipo de suspenso. Incluso podría decir sin algún memorable clímax hacia el desenlace.

SIN SPOILERS

Siendo sincero con ustedes dudo un poco que quieran ver la película, no por lo que les he dicho, sino por el escuálido trailer; aún así no se preocupen, pueden seguir leyendo sin enterarse de algún spoiler… digo, la Ouija: El origen del Mal mínimo entretiene… para un día sin nada que hacer.

Como ya mencioné la relación de la familia es buena y hasta cierto grado interesa, lo malo llega cuando Alice se aventura a hablar con los espíritus por medio de la Ouija, hecho que termina afectando a su hija pequeña Doris ya que al parecer, comienza a ver entidades extrañas y a sufrir repentinas posesiones diabólicas (podríamos decir). Aún así Alice continúa con el negocio, algo que llama la atención de Lina, la hermana mayor, quien además está preocupada al notar que Doris comienza a faltar a clases. En fin, una cosa lleva a la otra y de pronto tenemos la típica película de posesiones, excepto que aquí los efectos visuales son muy, muy malos.

CERO SUSPENSO, CERO TERROR

Como fanático del cine de horror y el suspenso es mi deber decirles que Ouija: El origen del Mal no los hará brincar del asiento, ni pestañear en alguna escena; en serio, ni siquiera tiene el típico momento en donde alguien de la sala, o nuestros amigos o amigas se asustan tontamente, provocando que los demás ríamos. Es decir, cero. Nada. No hay sustos, y por ende, no hay un suspenso real que nos predisponga a asombrarnos con un horror aunque sea, nivel medio.

Y es que el fallo de la cinta no reside en las actuaciones, pues en todo momento son buenas a secas, sino en la forma en que la historia se desarrolla, dejándonos situaciones muchas veces vistas, y un desarrollo que inicia bien (como ya dije), pero que luego de unos 30 minutos decae estrepitosamente gracias a un guión apresurado, que no nos prepara a un clímax con una buena historia, o al menos interesante; y qué decir del final…

Sí, me voy a atrever a hablarles del final, pero no se preocupen, no hay spoilers.

Ouija: El origen del Mal comienza bien, eso ya lo dije, tiene sus buenos 30 minutos aproximadamente, luego de eso todo se da de forma “automática” y de pronto cuando pensamos, por la serie de eventos típicos, estamos a la mitad de la historia, comienza una carrera desenfrenada por llevarnos al final; es aquí cuando nos percatamos de los malos efectos visuales, el deterioro de las actuaciones y hasta un montón de huecos en el guión que nos lleva a esos instantes cuando uno se pregunta ¿porqué el protagonista no hizo esto? o ¿porque no lo hizo antes? en fin, muchas preguntas que aquí se resuelven de la manera más rápida, casi accidental, sólo para que se termine la película.

¿Conocen ese sentimiento de salir de la sala de cine y pensar cuánto gastaron en la entrada? lamentablemente si no lo conocen, quizá lo conocerán.

O, quizá sólo soy yo, y Ouija: El origen del Mal no es taaan mala, después de todo por ahí vi algunas críticas que dicen es inteligente, o sumamente escalofriante. Creo al final ustedes son los que deciden si algo les gusta o no, yo por mi parte cumplo con darles mi sincera y respetuosa opinión.

ENTRETENIDA, SÍ. TERRORÍFICA, NO.

Ouija: El origen del Mal los va entretener, pero no busquen más, porque no hay. La historia es muy, muy sencilla y contiene muchos clichés (aunque al día de hoy que no los tiene), sus efectos visuales pasan de regulares a malos; las actuaciones son decentes al inicio, la fotografía y presentación son muy adecuadas y llamativas, pero no crean que van a saltar del asiento hasta ver sus palomitas en el suelo, tampoco tendrán que abrazar a su chica, o chico, por algún momento de horror… bueno, quizá uno, pero en general creo sólo es una cinta para pasar el rato, y no exigir nada.

Si son súper fanáticos del cine de horror y necesitan ver todas las películas de este género, adelante; si sólo quieren algo para entretenerse, ok; pero si buscan algo que los intrigue, los sorprenda y los asuste (como bien funciona dicho género), creo que deben pensarlo bien.