PaRappa The Rapper | Reseña de la demo

No me imagino qué saldrá de esta reseña de una demo que no dura más de 10 minutos, real. Si deciden darle avance rápido con el X durará 5 minutos a lo mucho, y si todavía le agarran la onda y hacen el tutorial sin errores, les tardará 3 minutos en llegar a la pantalla de “se acabó, ponte a hacer otra cosa”.

PaRappa es un perro enamorado de Sunny Funny, una flor muy contenta con la vida y a la cual probablemente PaRappa la quiera para marcar territorio -si ustedes me entienden-, pero la única manera de conquistarla es poniéndose al brinco a unos desgraciados manchados con la gente, pero PaRappa es un perro de esos que no dan miedo y pues obviamente no tiene los arrestos para enfrentarse a los infelices estos. Entonces va con Chop Chop Master Onion, un maestro de artes marciales que su cabeza es una cebolla, una cebolla. Ok. Esta cebolla parlanchina le enseña a rapear con lo que a su vez PaRappa aprenderá a “creer en él mismo” para librar sus batallas.

Con cinemáticas del año del caldo posiblemente re-usadas del juego anterior, bugs en los tiempos para poder atinarle a las notas cuando el perro repite lo que la cebolla canta, dibujos que para mi gusto no son buenos -o sea ¿qué clase de Peppa Pig es esto?-, música mala y una duración cortísima, no me puedo explicar cómo este juego vendió más de 3 millones de copias en el mundo.

Es probable que me linchen o yo qué sé, pero no puedo entender el éxito de este juego por ningún lado, y revisando notas, artículos e inclusos reseñas del mismo, no me queda claro esa parte donde dicen que un “artista” dibujó estos personajes 2D en un ambiente 3D lo cual no es reprobable, incluso podría decir que es original, pero el resto es verdaderamente tristísimo y estuvo a punto de provocarme una apoplejía.

Mi intención no es mostrar mi amargura, en verdad le doy la cara buena a cualquier juego hasta que me hacen enrabiar como este, pero no puedo contenerme al decir que no le veo sentido a este título. Fatal el asunto.

VEREDICTO

Siendo una demo no puedo dar un veredicto como tal, pero sí puedo hacer un estatuto: Jamás lo volveré a jugar.