¿Por qué él? | Crítica

¿Jugamos a un juego? Va, voy a aventarme el primer párrafo de mi crítica a ¿Por qué él? como si tratara de emular la continuidad de los diálogos en la película. ¿Listos? Órale, ahí vamos.

¿POR QUÉ YO?

Mi primera pregunta que puedo hacerle al jefe al haberme pedido la crítica de esta película, y las palomitas estaban deliciosas aunque ya medio desmoronadas a pesar de lo refrescante de mi bebida, y si el baño precisamente no estaba en las condiciones más limpias, se lo debo al horario que me tocó tan entrada la noche. Pero el clima no estaba ni muy frío ni tan templado, con un buen suéter o chamarra la hacían. Y al terminar la película ya te ibas a tu casa.

¿Entendieron algo de lo que dije? Exacto, ¿Por qué él? es una película producida por Stuart Cornfeld, Dan Levine, Shawn Levy y Ben Stiller, y desgraciadamente de los cuatro no se pudo hacer ni la mitad de uno. Quizá por separado sean buenos y talentosos, pero juntos no supieron qué hacer con los incontables diálogos sin chiste, sin mucho sentido, que perdían continuidad y además predecibles. Toda la película es predecible y lo peor del asunto es que el tráiler nos preparó para muchas escenas divertidas y de caos familiar, pero durante no se cuántos minutos -¿qué importa?- nos la pasaremos bostezando, tratando de entender los chistes malos, el intento de James Franco en hacernos reír con un papel demasiado forzado, a un Keegan-Michael Key con chispazos y a Bryan Cranston encasillado en su papel de padre de familia amoroso y preocupado por los suyos.

¿Por qué él? (Why Him?)retrata de manera aproximada pero poco original la vida de los nuevos magnates del mundo de las aplicaciones móviles, quien invita a la familia de su novia a pasar las fiestas navideñas en su mansión para ganarse el corazón de los suegros y pedir la mano de su amada. Un vocabulario soez, una manera de vivir muy estrafalaria y comportamientos poco ortodoxos, generan demasiada desconfianza en el papá quien hará todo lo posible porque no le quiten a su princesa.

111 minutos de proyección que bien pudieron ser 50 ó 30 para explicar una historia choteada y que se ha llevado al cine infinidad de veces donde el padre por obvias razones no quiere que su hija se case con un patán. El problema en la película no reside en eso, para nada, lo incómodo -y fue mucho- de la cinta es precisamente esa pésima actuación de James Franco, que después de verlo en 127 Horas no podemos entender cómo logró echar a perder una oportunidad de hacernos reír a carcajadas. Después volteamos a ver al director John Hamburg y entendemos todo, quien dirigiera “Mi Novia Polly (Allong Came Polly)” y escribiera “Zoolander”.

Después volteamos a ver a Bryan Cranston quien a pesar de ser un actorazo con Malcom In the Middle y Breaking Bad en su espalda, vuelve a hacer de padre de familia preocupado y dedicado a mantener ese núcleo, el cual después se vuelve loco, aunque no por una situación de drogas. Simplemente no pudo sostener la película a pesar de su decente actuación. Y ni hablar del resto del elenco con Zoey Deutch acartonada y sin nada qué aportar, Megan Mullally que bien pudo reservarse de varias líneas de diálogo y una tediosa escena donde aparece drogada, más Griffin Gluck el cual sí nos hizo reír involuntariamente un par de ocasiones.

Un breve desfile de celebridades ni siquiera fue capaz de hacer llevadera la película, pues gracias a sus escenas sin sentido sólo nos provocaron una reacción de reconocimiento, más no de sorpresa y emoción, lo que generalmente se busca al meter personajes famosos de la farándula.

VEREDICTO

No planeo hacerles perder más su tiempo ni invertir más palabras en explicarles lo mala, nefasta, pesada que es ¿Por qué él? Simplemente es una producción que los creadores debieron quedarse como una idea sin futuro que será olvidada rápidamente por la audiencia.