Rogue One: Una Historia de Star Wars | Crítica

Por primera vez en la vida el universo que George Lucas creó hace más de cuatro décadas vería una historia poco relacionada con la familia real, es decir los Skywalker no serían los protagonistas del filme ni tampoco veríamos a los Jedi ni Sith como personajes determinantes en el acontecimiento de los hechos. Disney y LucasFilm tenían otra propuesta, algo para mantener ocupada la cabeza entre el episodio VII y VIII, una historia que nadie teníamos intención de conocer pero que hoy se nos presenta como un suceso más que importante: el robo de unos planos.

ROGUE ONE

Galen Erso es un ingeniero -porque los ingenieros movemos la galaxia- tan dotado que el Imperio lo recluta de manera muy amable -nunca- para que labore en pos del avance tecnológico de su arsenal. Galen entonces se ve obligado por salvaguardar a su esposa Lyra e hija Jyn aceptando el puesto en la organización. Una serie de eventos desafortunados dejan a la pequeña sola y sin rumbo, con solo un hombre como tutor el cual la preparará para lo que viene: Saw Gerrero. Una vida llena de malas decisiones para Jyn la convierte en una prisionera quien debe ayudar a la Rebelión si desea limpiar su nombre. La misión: encontrar a su padre Galen para evitar el avance militar del Imperio.

Por más curiosa que suene la trama, será imposible provocarnos un interés por ver la cinta con el simple hecho de no contener referencias a la familia real de primera mano, y dicho “interés” se convierte rápidamente en “morbo” por esta misma razón. ¿Por qué diablos me interesaría ver una película del universo Star Wars si van a hablar de una delincuente juvenil sin relación directa a Luke, Leia, Solo, Vader? Efectivamente, ningún interés. Estas dudas se disipan en el momento en que todos nos enteramos que la historia de Jyn, es la que Mon Mothma contara en Episode IV: A New Hope, la cual dice que varios soldados rebeldes murieron consiguiendo los planos de la Death Star.

Exacto, Rogue One: Una Historia de Star Wars trata de ese cuento que realmente nadie queríamos ver, pero en algún momento debía ser platicado.

Rogue One está dirigida por Gareth Edwards de manera muy apegada al concepto que Episode VII: The Force Awakens y la primera trilogía usaran, en donde los efectos especiales no son generados en su totalidad por computadora, sino también utilizan trucos para engañar al espectador y mostrar algo mucho más real y creíble. Rogue One no pierde el toque de Star Wars, pero afortunadamente es una bocanada de aire fresco por concentrar la atención en personajes nuevos para el espectador, sin perder la brújula de estar ante una producción de la saga más famosa de ciencia ficción -o Space Opera si gustan llamarle así-.

Con música de John Williams nuevamente, Rogue One: Una Historia de Star Wars destila por todo el celuloide que por más nuevos que sean los personajes, locaciones y situaciones, su misión está estrechamente relacionada a los hechos del Episode IV: A New Hope y nos permite enriquecernos con más conocimiento de este universo; no hablo de cerrar huecos en la historia, me refiero a que gracias a la imaginación de los escritores, el guión nos regala esos huecos en el relato original y después los llena con un gran argumento, es decir nos crea la necesidad y después nos regala la solución.

BLASONES

Disney ya había puesto en pantalla una mujer y a un co-protagonista de color, situación que levantó polémica entre personas retrógradas pero que resultó ser un éxitazo, así que ver a otra dama y ahora acompañada de un mexicano era una combinación pocas veces vista pero definitivamente lucía interesante en el papel. Ambos tienen una química incómoda en pantalla y hasta en tres cuartos de película -aproximadamente- podemos percibir una relación poco afectiva entre los dos. ¿Pero saben qué? Funciona gracias a los gestos indiferentes de Jones y a los ojos esperanzados de Luna y que terminan por encontrar un balance idóneo para convencer de su bizarra relación. Veredicto: la pareja se va complementando poco a poco hasta ser un éxito considerable al final.

¿Qué se puede decir de las actuaciones del resto del equipo? Donnie Yen y Jiang Wen hacen una pareja inolvidable, casi al punto de describir como “perfecta”, específicamente por sus métodos de pelea tan diferentes y efectivos a la vez, haciendo palpables los años que tienen juntos como Chirrut Îmwe y Baze Malbus respectivamente. Ben Mendelsohn, Riz Ahmed, Mads Mikkelsen y Forest Whitaker cumplen sus papeles con buenas calificaciones sin chistar un segundo, pues más allá de su poca o mucha experiencia en esto de la actuación, nos convencen rápidamente. El director no tuvo mucho problema en hacerles lograr una interpretación muy decente.

VEREDICTO

Más allá de ser un gran “fan service”…

– Rogue One va de menos a más.
– Rogue One es digna de Star Wars.
– Rogue One me encantó.
– ROGUE ONE TIENE LA MEJOR ESCENA EN LA QUE DARTH VADER HAYA PARTICIPADO EN TODA SU ATORMENTADA Y DESGRACIADA VIDA.
– TIENEN QUE IR A VER ROGUE ONE UNA Y MIL VECES, PARA DESPUÉS CONTEMPLAR EPISODE IV Y MIRARLA CON OTROS OJOS, UNOS OJOS DE AMOR VERDADERO.