The Killing Joke | Crítica

He reseñado videojuegos y películas, más nunca una película basada en un cómic. Así que embárquense en esta aventura sin precedentes donde les platicaré mi sentir ante la última cinta que DC Comics y Warner Bros. Animation han realizado, basándose en uno de los cómics más famosos de los últimos años.

Esta crítica está libre de spoilers, sin embargo pasando el famosísimo veredicto, entraremos en el país de las maravillas y nos iremos como hilo de media con lo que ya sabemos de ambos medios: el cómic y la película.

THE KILLING JOKE

Después de las ilustraciones que Brian Bolland con tintas de John Higgins mostraron en el cómic del 2009 -la última edición-, sería difícil imaginarse el mundo que escribió Alan Moore en una película animada, específicamente el dramatismo y horror con el que se platica una de las tantas adaptaciones de la historia del Joker, el villano más famoso en la línea de Batman.

Sin embargo el guionista Brian Azzarello supo hacernos olvidar durante más de quince minutos la trama original de la historieta para adentrarnos en un relato donde Batgirl enfrenta sus emociones y pierde todo auto control, haciendo caso omiso a una de las más importantes doctrinas del caballero de la noche: gobierna tus sentimientos y no pierdas la cabeza. En este segmento de la película se sintió claramente la intención de los productores y del director en quitarnos la idea de la cabeza sobre cómo debía de iniciar el largometraje, dando pie a concentrarnos en hilar esta historia con la del Joker, cosa que nunca logramos y terminamos por agradecer enormemente.

The Killing Joke es una historia que conjunta dos vertientes para hacerlas terminar en un chiste, no un chiste malo, sino un chiste de maldad y que sinceramente requiere mucha atención para entender el planteamiento del escritor. Mientras en la línea actual del tiempo se platica cómo el Joker rapta a James Gordon para demostrarle a Batman la locura dentro de todos nosotros, otra se agrega en la cual explica el pasado del villano y cómo era antes de caer en el ácido que le diera esa infernal sonrisa y pálida tez.

Ambos relatos se desarrollan al mismo tiempo y muestran su desenlace a la par, y es gracias a los gráficos en sepia que podemos captar de inmediato que todo es un recuerdo del Joker, uno que bien nos podría explicar el origen de su verdadera insensatez. Como buen cuento de Batman, su archienemigo es protagonista y le roba cámara a Wayne, logrando en muchos momentos sorprender más de lo esperado, siempre acompañado de música incidental y efectos de sonido muy bien logrados, todo resultando en una experiencia redonda y en ciertas ocasiones hasta graciosa.

La gracia de The Killing Joke recae de cierta manera en las animaciones, pero asienta su verdadero peso en las voces que honestamente se echan la película al hombro. Mark Hamill es soberbio en su aparición como el Joker, no sólo por los textos con la entonación idónea, sino por las risas malévolas y los constantes sarcasmos que hicieron reír a la audiencia más de una vez. Kevin Conroy como siempre dando vida a Batman, más esa característica personalidad sobria y de autoridad que difícilmente se puede empatar.

VEREDICTO

The Killing Joke es una película obviamente no apta para niños, sin embargo no alcanza la crudeza de otros cómics donde se muestra a un Joker loco de remate, sanguinario, violento, que destaza y arranca la piel. Aquí es mesurado, con su toque bien marcado de cordura y su parte trastornada muy disfrutable sin llegar a ser exagerada. La interacción con Batman es más verbal que física -como bien debe de ser- y por momentos el ambiente se torna muy íntimo, muy personal, lo que nos deja un agrio e incómodo sabor de boca, y en lo personal es la sensación preferible que este par de legendarios personajes deben transmitir. Ni novela rosa, ni tragedia griega.

La extendida introducción, las animaciones, los efectos en 3D, las increíbles voces, los arreglos en el guión y las frecuentes genialidades del Joker, hacen de The Killing Joke una muy buena elección de película que no requiere haber leído el cómic por su gran apego al mismo, sin embargo y para una más acalorada discusión, es recomendable hacerlo para que cada uno de ustedes decida cuál de los dos finales -cómic o filme- les parece mejor.

PAÍS DE LAS MARAVILLAS, O SEA, ES TIEMPO DE SPOILERS

Esta parte será más entretenida sabiendo que les advertí sobre los spoilers.

Como ya se había descrito, la introducción a la película no tiene absolutamente nada qué ver con el cómic del 2009, pero a pesar del villano que reta y vence a Batgirl, la finalidad de mostrarnos las peleas y persecuciones tan temprano en la trama, sirven para hacernos entender el grado de desobediencia que la señorita Barbara Gordon maneja, pues a pesar de las insistentes enseñanzas y estrictas reglas de Batman, termina cediendo a sus sentimientos y concluye en una escena romántica donde se ve a la futura líder del grupo Birds of Prey, en ropa interior y entregada de manera sexual a Bruce.

La participación de Barbara se sustenta aún más al quedar paralítica del balazo recibido por Joker, pues al final del filme vemos el inicio de Oracle toda vez que la señorita Gordon ha aceptado su rol como minusválida postrada para siempre en una silla de ruedas. Este cambio con respecto a la historia gráfica es verdaderamente fantástico pues soporta perfectamente la continuidad en la vida de ella, más allá en el hecho de querer enloquecer a James Gordon. Un logro en toda la extensión de la palabra.

Por otro lado está el detalle del final, en el que cada quién se queda con el que mejor le parezca. En el cómic Batman ríe un poco después de oír el inteligente chiste contado por el Joker, para después dar paso a un buen golpe que calma los ánimos del villano, le pone los pies en la tierra y lo prepara para mandarlo a prisión. Una buena forma de dar a entender que Batman sí está loco pero conoce sus límites, sabe hasta dónde debe llegar y siembra la idea de un héroe consciente de su accionar poco ortodoxo, enfrentando a un maniático sin fronteras como lo es Joker.

El final de la película es incómodo pero muy bueno, pues omite la idea de parar en seco al enemigo y deja a un Batman riendo sólo y de manera efusiva, dejando la idea de que Wayne efectivamente está igual de loco que su némesis, y el móvil del Joker es real: sólo hace falta un día malo para que el mundo se vuelva loco.

Para entrar en verdadera controversia con los estudiosos del tema, con los expertos en el mejor detective del mundo, es necesario leer el cómic más de dos veces y hallar los mensajes ocultos que nos dejen pistas para descifrar la extraña y fraternal relación entre Batman y el Joker.