The Room | Crítica

Cuando una película depende enteramente de pocos actores, dos o tres locaciones a lo mucho, poquísimos efectos especiales, y la mitad de la película realizada en un cuarto pequeño, sabes que el trabajo del director debe ser sublime para no aburrirnos. Esta es mi crítica de The Room, una película que me hizo valorar muchas de las cosas que tengo, y ninguna de ellas es material.

THE ROOM

Lenny Abrahamson dirige de forma impecable a Brie Larson como Joy Newsome (21 Jump Street), madre de Jack de cinco años de edad (Jacob Tremblay) quienes viven en un cobertizo con sólo un traga luz, encerrados tras una puerta electrónica de la cual únicamente una persona tiene su combinación: el raptor de Joy el cual hace siete años la tiene cautiva, dándole lo estrictamente necesario para mal vivir en este diminuto cuarto.

Joy hace de todo para pasar el día sin volverse loca pues a pesar de que tiene televisión, ha tenido que ocultar la verdad a Jack, diciéndole que afuera de la habitación no hay absolutamente nada y lo único real es lo que cohabita con ellos en el cuarto. Pero es un arranque de desesperación lo que lleva a entrenar a Jack para poder escaparse y ser libre en un mundo inexistente para él.

Contando los personajes que realmente aportan algo útil a la historia, podría decir que son 7 u 8, a lo mucho. Es decir que el director le dejó todo al guión tan bien escrito para que un niño de cinco años nos narrara la historia fantástica de cómo conoció el mundo, de cómo pasó de ver televisión y pensar que todo era falso, a ahora entender que no ha visto nada pero a la vez ya sabe todo. Sin ser experto en el tema, pude notar en cada escena el toque del director al hacerle entender al actor que debía hacernos creer que efectivamente Jack nunca había visto más allá de las cuatro paredes que le impedían ver hacia afuera.

Junto con su labor histriónica, Larson se deja llevar en un mismo camino donde sus expresiones faciales nos recuerdan la tristeza profunda en la que vive y la resignación a que probablemente nunca saldrá de su prisión. Pero a la vez muestra esperanza por la criatura a su cargo.

Honestamente no necesité de más personajes ni escenas cargadas de acción para estar todo el tiempo atento y en ocasiones, con nudos en la garganta por las situaciones alrededor de Joy y Jack. Encontrarle peros o agujeros a la historia es difícil a la primera proyección, después no podríamos tampoco encontrarlos por perdernos nuevamente en los diálogos, en la inocencia de Jack y su lucha incansable por simplemente ver el mundo.

VEREDICTO

Al terminar la película agradecí varias cosas. En primera por las casi dos horas donde pude deleitarme con una gran obra por parte de todos los participantes, del director, del guionista. Después agradecí por tantas cosas que tengo: libertad y gente a mi alrededor que me ama. Agradecí por ser de ese tipo de personas que trata de sorprenderse con su entorno por más visto que sea. Por no verme encerrado en un lugar sin saber todo lo que me espera afuera.

The Room es actuación, guión y dirección, los tres elementos que más puede uno disfrutar de cualquier película, dejando de lado todo lo técnico. En esta odisea extraña del niño que fue fuerte y conoció al mundo, no se le puede dar la espalda y ya, hay que verla, entenderla, llorarle y hasta aprenderle, pues pocas veces uno se topa con historias que nos deprimen, pero terminan por hacernos sentir alegres. The Room es una historia de motivación para los que no creen en una salida a sus problemas, para los que piensan que no hay solución. Es simplemente una película obligada a ver.