Unravel | Reseña

¿Qué tan independiente es un juego cuando una de las compañías más grandes del medio lo respalda? EA le puso una ayudada enorme a Coldwood Interactive para sacar a la luz un videojuego de rompecabezas al cual puedo calificar de una manera muy sencilla y poderosa: hermoso. Chequen la reseña.

UNRAVEL

Tener ideas frescas en estos tiempos es muy sencillo, el problema es la ejecución que puede resultar un desastre o un rotundo éxito. Unravel podría ser cualquiera de las dos, pero en este preciso caso, la misión no fue hallar los errores, sino dejarnos llevar de la mano por Yarny, el personaje principal de la historia.

Yarny es un muñeco hecho de estambre rojo, sin un parecido específico a alguna criatura sino más bien a algún extraterrestre, son sus movimientos y manera de desenrollarse la que nos provoca ternura y crea en él la belleza de la que tanto he hablado con mis compañeros de Kopodo. Yarny no es inteligente, como nosotros lo somos al principio de la aventura, Yarny es inocente pero a la vez curioso, así igual que uno mismo. El primer gran logro de Coldwood Interactive es ese, hacernos sentir como una criatura de estambre que apenas está conociendo el mundo, a pesar de que ya sabemos cómo gira.

Pero Yarny no lo sabe. Yarny debe aprender el funcionamiento de su entorno y de él mismo para manipular los objetos, y que le sean útiles para avanzar en las decenas de ingeniosos rompecabezas que van apareciendo conforme avanzamos afuera del hogar de Yarny. Agua, tierra, pasto, piedras, nieve, distintos ecosistemas para explorar donde el propósito consiste en encontrar memorias que irán develando fotografías viejas de un par de niños, todas guardadas en un álbum de una viejita, dueña de Yarny.

La historia es muy bella, sin embargo es propia de cada quién irla descubriendo, pero la parte técnica es donde los desarrolladores se sacaron casi un 10 perfecto.

BOLA DE ESTAMBRE

Los escenarios son una verdadera fotografía, pero para bien de nosotros, son fotografías vivas, con movimiento de hojas, pasto, ramas, agua, piedras, animales, luces y partículas. Todo en perfecta armonía, todo hermoso, todo con un motivo para estar ahí. Las texturas que acompañan a los objetos con animación, pueden describirse como ideales, pues por ningún motivo se ven diferentes a los elementos inertes o decorativos, pero una vez empiezan a ser manipulados por Yarny, se nota su viveza.

Los sonidos ambientales así como los de primer plano, tienen un sonido bien equilibrado, sin sobresalir demasiado pero tampoco sin pasar desapercibidos, honestamente me sentía al aire libre mientras tenía puestos los audífonos, la mejor manera de disfrutar Unravel. Hace que uno no pierda detalle e identifique el lugar donde uno está parado, donde Yarny está parado. Repito, todo en perfecta armonía.

No olvidemos nuestra filosofía: lo verdaderamente importante es la historia y la jugabilidad. De la primera ya hablamos, pero de la segunda no. Los rompe cabezas son complicados si no entendemos todos los botones del control, su función y funcionalidad, pues de eso puede depender el éxito para sobrevivir y sortear las complicadas trampas que pueden salir cada cierto trecho. No hablo de un juego improbable de pasar, sino de uno complicado, inteligente y con lógica. Nada imposible, nada regalado.

Siendo sincero, muchas veces olvidé lo arduas que se ponían las situaciones una vez observaba la belleza visual, pues eso me hacía ser más observador y no perder detalles a la hora de tomar una decisión.

Pero ¿qué hace a Unravel diferente? El simple hecho de que la naturaleza y sus objetos no son suficientes para avanzar, debemos usar nuestro estambre para balancearnos, trepar, amarrar, columpiarnos de rama en rama y hasta para jalar lo que se nos ocurra y nos ayude a continuar. El secreto está en entender nuestras circunstancias: sin estambre no hay avance. No debemos olvidar que invariablemente se nos va a terminar, y ahí es donde entran los puntos de guardado dispuestos a proveernos de más estambre rojo para no perecer.

QUIERO SER YARNY

Yarny es tierno, es simpático, hábil y puede terminar siendo muuuuuy inteligente, tanto como nosotros queramos. Sin embargo Yarny también puede ser nostálgico, traernos recuerdos de algún ser querido, de alguna vivencia en nuestro pasado que bien podría ser feliz o quizá triste. Pero Unravel y Yarny están hechos para vivirse, pues dicen que “recordar es vivir”, no tanto para jugarse y ya, para disfrutarlo, sentirlo, apreciarlo, observarlo y enamorarse de él, tanto como yo lo logré.

Pocas veces un juego impacta visualmente tanto sin recurrir a modelos humanos y con un parecido imponente. A mi me impactó por el hecho de usar algo tan sencillo como el estambre y tan hermoso como nuestra naturaleza, para convivir y crear una aventura por arriba de lo encantador.

Mi veredicto es sencillo para Unravel: radiante de principio a fin. Una pieza obligada a jugar olvidando por completo a la compañía detrás de esta obra, EA, que sin importar el odio infundido en muchos, deberá ser olvidado para tener en mente que Coldwood Interactive es la mente maestra, la que realmente se lleva el crédito por tan bella entrega.