Worms W.M.D. | Reseña

Un gran amigo de la universidad tenía un teléfono Sony color naranja el cual no dejaba en los ratos libres por jugar Worms. Este juego de estrategia donde en un escenario completamente destructible, dos grupos de gusanos bien rudos se aventaban todo tipo de explosivos para acabar con el equipo contrario. Nunca entendí la diversión en Worms, y después de jugar varias veces en línea, traigo mi reseña.

WORMS W.M.D.

No sé cuántas versiones existan del juego mundialmente conocido por la peculiaridad de usar a gusanos como bruscos combatientes en una guerra, quienes además de a veces adquirir aspecto de Rambo, utilizan nombres generados aleatoriamente los cuales podrían sacarnos algunas risas involuntarias por lo graciosos que suenan. Ninguna de esas versiones me ha gustado jamás, pero vamos, estamos hablando de la primera edición para consolas Xbox One y PlayStation 4, y era obvia mi expectativa de encontrarme ante algo verdaderamente impactante.

Aclaremos, Worms no se hizo famoso por ser un juego por turnos, lo es por los gráficos graciosos y el concepto de un gusano aguerrido, por lo que no veo la necesidad de mantener exactamente el mismo concepto sin evolucionar un poquito siquiera -dejemos de lado las armas-. El sistema de combate es igual, es decir que no voltearon ni de fingido a otros juegos para ver cómo podían combinar o cambiar un poco el turno. Es un básico ajedrez del “te toca” o “sigues tú”. Estoy pensando mucho en Child of Light y quienes lo hayan jugado entenderán la referencia de un gran diseño de turnos del cual Worms pudo haber aprendido un poquito, se me ocurre nada más.

Los gráficos en 2D están iluminados de tal forma que lucen mucho mejor a entregas pasadas, permitiendo que luzcan los escenarios tanto en acercamiento como completamente alejados, sin embargo sí esperaba una pinta mucho más fresca aprovechando los potentes motores gráficos de PlayStation 4, y ni se diga de los procesadores que ahora los gamers de PC utilizan, pues con ellos la analogía de “triciclo en autopista europea” sonará con mayor sentido que nunca. En este Worms W.M.D. seguimos con el mismo tipo de escenario que se modifica en función del radio de destrucción de cada arma; no está mal pues cumple con lo previamente visto y el mismo sistema del juego. Pero seamos muy honestos: ¿No esperaríamos que esto cambiara permitiendo quizá una física que aporte escenarios más caóticos? Imaginen un árbol al caer por el efecto de romper gran parte de su tallo. Eso no pasa en Worms W.M.D. Y eso sería una adición increíble haciendo uso de la tecnología disponible hoy en día.

NO TODO ES MALO EN WORMS W.M.D.

La lista de trofeos o logros está completamente diseñada para repasar todos los escenarios al menos dos veces -o si son peritos necesitarán solo una-, acabar con los retos y demostrar en línea que son verdaderos maestros de la estrategia y el cálculo de trayectorias el cual estoy seguro fue inspiración para Angry Birds. Esto es un punto a favor entre tanto número rojo que hallé en Worms W.M.D., pues nos da pie a casarnos con el juego y encontrarle las bondades para hacerle un espacio en nuestro corazón con la intención de no entrar en desesperación e intentar acabar con todo lo solicitado para el platino.

Jugar en línea es otro de los pocos aspectos donde podría pinchar el botón de “Like”, ya que a pesar de los tiempos tan largos para encontrar gente dispuesta a jugar, la carencia de un lobby para interactuar y volver a encontrarnos con otros jugadores para la revancha, este modo se torna locuaz al momento de ubicar a nuestras unidades en el mapa y encontrar el lugar perfecto para guarecerse de los ataques enemigos. Y si no me creen, déjenme contarles cómo fue que me encontré a un gamer quien me ganó con un solo gusano a tres de los míos sólo por su ubicación. Aún lo recuerdo y hierve mi sangre de ira y coraje.

Es sólo en línea donde la diversión está medianamente garantizada. Pero una vez van al modo historia es donde el juego nos parecerá prohibitivo pues más de una o dos millones de veces, los gusanos enemigos saltarán la cuerda esperando una acción por parte nuestra, dándome a pensar en dos opciones: o están preparando un ataque de acuerdo a mis movimientos, o hay un terrible glitch en el juego. Y resultó ser la segunda gracias a mis kamikazes que usé para comprobar mi teoría. Por más que me acercaba a los enemigos, estos resultaron ser perros ladradores y no mordedores. Una pena terrible fue la de abandonar la partida por aburrimiento y mejor acudir al modo online. Lástima que no encontré a ese desgraciado para reventarlo en el pavimento.

Tranquilo Andrés, ya pasó.

ARMAS HEREDADAS POR EL HIJO IMAGINARIO DE RAMBO Y NORRIS

Si pudieran ambos engendrar un hijo con las maravillas de la ciencia biomédica moderna, tendríamos a un temerario constructor de armas quien las proveería para Worms W.M.D., esto es por el icónico factor destructivo de la serie, donde es ridículamente imposible que haya gusanos con ese parque, sin embargo es divertido verlos así. Y esta edición no es la excepción, pues desde la simple soga, pasando por el puñetazo y terminando con el tanque o el borrego explosivo, las armas son verdaderamente una chulada para los gustosos de los destrozos militares.

Quizá los controles sean un poco confusos al principio por aquello de alejar y acercar el mapa, moverse en el mismo, manejar los pasos de los gusanos mientras el mismo joystick delimita la mira, seleccionar armas, desplegarlas y el resto de actividades disponibles, pero después de un rato y por la misma presión del tiempo otorgado para atacar, empezarán a dominarlos, de eso no hay duda. O también cuentan con la alternativa del entrenamiento proveedor de unos cuantos trofeos de oro.

VEREDICTO

No disfruté el modo campaña ni los retos. Más claro ni el agua. Volvería a jugarlo sólo y sólo si fuera contra alguien en mi mismo nivel de entendimiento del juego o mucho mayor. Tuve la oportunidad de jugarlo en local contra otro individuo sin experiencia en Worms y no hubo manera de avanzar por lo complicado que son los controles al principio, así que terminamos viendo Netflix.

Siempre que un juego no me gusta, me dispongo a probar las nuevas ediciones para cambiar mi parecer, pero esta vez debo reconocer que Worms W.M.D. no reformó ni un poco la perspectiva que ya tenía del mismo. Leyendo reseñas de otros jugadores en Steam, me encuentro ante una vertiente diferente a la mía, pues ahí muchos ven esta versión como la mejor de los últimos años. ¿Y saben cual es el común denominador de todos ellos? Son hinchas extremos de Worms. He ahí el punto: si no les encanta el juego y son novatos en el tema, darle una oportunidad no es algo recomendable.

Y en pocas palabras: Worms W.M.D. es exclusivo de sus fervientes seguidores.