Batman: Arkham VR | Reseña

Exactamente hace un año, bueno no exactamente, salió Batman: Arkham VR como parte de la alineación de juegos exclusivos que estrenaran el PlayStation VR -más adelante saldría para Oculus y Vive-, o anteriormente conocido como Project Morpheus, el dispositivo de la compañía japonesa que ha dado mucho de qué hablar y a pesar de muchos detractores, es una realidad y bastante buena. Por fin pudimos ponerle las manos encima a la historia del Caballero de la Noche de Warner Bros. en conjunto con DC Comics y Rocksteady.

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Ok, entendamos que para este juego, Rocksteady entregó una experiencia mejor dicho, no se enfocó tanto en la acción ni en los golpes, mucho menos en los vehículos y decidieron ponernos realmente en el traje del enmascarado más famoso de Gotham. Sí, yo lo describiría como experiencia cinemática muy acercada a lo que son los juegos por capítulos donde debemos escuchar, leer e indagar en la historia, más que meternos a reventarnos la cara contra criminales. Por lo que si están en busca de aparecer en Arkham y liarse a golpes, este juego no es lo suyo. Pero si son fanáticos de Batman, entonces DEBEN tenerlo.

Vayamos por partes y la primera de todas es la historia. Nos enfrentamos a un inicio vertiginoso e impactante, como para mostrarnos de qué son capaces de hacer para realidad virtual, y créanme que logran prender la chispa de interés. Una vez que nos han puesto las reglas del juego, empieza la transformación de Bruce Wayne en Batman y con esto, la noticia de que Nightwing, el original primer Robin ha muerto a manos de un desconocido y por supuesto es nuestro deber investigar quién recórcholis fue.

EL MEJOR DETECTIVE DEL MUNDO

Interrogatorios, escenas del crimen y mucho uso de los gadgets de Batman, son lo principal del juego Batman: Arkham VR, donde no veremos la acción que tanto desearíamos pero se compensa mucho con la investigación y el relato, así como muchos guiños a los cómics e historia del vigilante. Quizá no usaremos todo el arsenal de aparatejos raros o cuchufletas inventadas por Wayne, pero en conjunto con la baticueva estaremos viendo muchos juguetitos bastante entretenidos y que manejaremos como nunca lo hemos hecho.

Sí, Batman: Arkham VR se siente como un juego perteneciente a la saga de Arkham que Rocksteady ha entregado con tanta calidad, empezando por los modelos y las voces, continuando con el aspecto tan oscuro de la historia y de los mismos escenarios, entregándonos a un Joker magnífico interpretado por Mark Hamill, quien además genera una de las líneas textuales que en mi caso ha generado mayor impresión entre cómics, películas, series y juegos, y aquellos expertos también sentirán escalofríos y emoción al escucharla. Pero para esto deben acabarse el juego.

Los escenarios y la tecnología quizá podrían parecer un poco chafas por la poca interacción que tienen, pero toda vez quieran sacar los trofeos y acertijos del Riddler, entonces sabrán que hay una buena dosis de libertad, así como un gran entendimiento de que la realidad virtual es como “El Papalote”: toca, juega y aprende.

VEREDICTO

Ustedes querrán saber el por qué de la reseña tan pequeña, y todo es debido a que la historia tarda un máximo de 90 minutos en concluir, entre sobresaltos, algunos sustos, música impecable, actuaciones vocales de Conroy y Hamill que erizan la piel y una historia de primer nivel. Así es Batman: Arkham VR, un juego que deja un increíble sabor de boca pero con ganas de mucho más, de que la próxima vez pueda golpear a alguien, de meter desviaciones en la historia y una mayor cantidad de capítulos.

Repito, la historia es lo que se lleva las palmas, pero sobre todo haciendo hincapié en el diseño que nos pareció de inicio pobre, pero termina impresionando gracias a los objetos para interactuar pero que no se muestran a simple vista. Perseguir el 100% de los trofeos -pues no cuenta con platino- resulta ser una aventura divertida y nos enseña que desde un inicio Rocksteady hizo un trabajo magistral. Espero con ansias otra entrega, sin importar si es así de chica.