Cincuenta Sombras Más Oscuras | Crítica

Siendo la segunda parte de esta trilogía -maldita sea ¿Es una trilogía?- me siento obligado a darles un breve resumen de la primera, esto derivado de aquellos que no tengan la intención de verla por flojera, por pensar que es mala -y están en lo correcto- o porque simplemente su actual pareja los quiere llevar. Esta es mi crítica sin spoilers y pensando que no han leído los libros.

CINCUENTA SOMBRAS DEL CHAVO ESTE

Como les dije, en unas cuantas líneas les voy a echar el resumen: Anastasia es una reportera súper equis que le toca hacerle una entrevista al soltero más codiciado de Seattle -además de nadar en dinero-, Christian Grey, quien a su vez le entran las ganas y convierte a la susodicha en su “sumisa” a través de un contrato donde él puede disponer de su cuerpo, para hacer lo que le venga en gana. El libro es un viaje enorme por varios pasajes del sadomasoquismo, sin embargo la película no muestra ni el 10% de lo escrito por E.L. James.

Por fin podemos entrar en materia, es decir que Anastasia en esta segunda parte titulada Cincuenta Sombras Más Oscuras, ya no está con Grey por un incidente donde él la somete de manera muy violenta y ella se siente demasiado incómoda. Lo que sigue es una reconciliación entre la pareja en la cual mediante un vil chantaje, Christian tiene que ir explorando sus traumas de niño, de cuando fue sumiso de alguien más, y enfrentarlos sólo por la obsesión que tiene por Anastasia y el “amor” profundo que siente por ella.

Siendo muy honestos y sin ánimos de ofender a la audiencia, Cincuenta Sombras Más Oscuras es la mejor respuesta que pudieron haber dado a la gran cantidad de comentarios negativos sobre la primera parte, esos que decían “le faltó”, “me quedó a deber”, “en el libro hay más escenas y más fuertes”, “me hubiera encantado ver más escenas de sexo”. Cincuenta Sombras Más Oscuras es simplemente un pretexto pésimo para enseñar el cuerpo desnudo de Dakota Johnson, quien da vida a la señorita Anastasia Steele, pues una vez que las cosas se han arreglado con Grey, cada situación de pleito, de discusión, de felicidad, de celebración o de cualquier índole, veremos cómo la ropa interior de Anastasia es despojada de su cuerpo para que Christian disponga de ella. Sí, veremos mucha más piel de ella en comparación con la primera proyección, y un poco menos o quizá igual del cuerpo de Jamie Dornan, el decepcionante -una vez más- Christian Grey, que a más de un montón de damas no les gusta en lo absoluto para llenar los zapatos del personaje en los libros.

PAUPÉRRIMA ACTUACIÓN

No estoy seguro si es por los personajes tan mal adaptados al guión fílmico, o el triste trabajo de James Foley -conocido por House of Cards- como director, o la carente química entre Johnson y Dornan, o la notoria flojera de interpretar otra vez los papeles tan feos de esta saga, pero no recuerdo en ningún momento algún ápice de coherencia actoral o empuje de alguien en pantalla para levantar la caída de esta película.

Kim Basinger hace una aparición leve con inexpresividad como nunca la habíamos visto, acompañada de diálogos forzados, un Dornan intentando hacernos sentir su enojo con ella, más una Dakota con cero ganas de reventarle la cara cuando ese era el chiste de la escena. Y así me podría ir analizando todas y cada una de las partes que no me provocaron absolutamente nada, más que volver a creer en un Dios todopoderoso al cual le pedí que por favor se terminara la película.

Retornando a la parte del guión, es tan mísero que incluso lo prometido en los avances se olvida por completo por la nula atención a los dos villanos -porque hay dos villanos de flojera-, quienes se van perdiendo entre las escenas de sexo y las falsas apariciones de Johnson y Dornan donde no se desnudan. TRISTE fue ver al par de malandrines no tener ni cinco minutos en pantalla para desarrollar un odio por parte del público, simplemente hacen su función de seres furtivos que aparecerán en la tercera entrega quizá haciendo de las suyas. Con “cinco minutos” me refiero a juntando el tiempo de los dos, no cinco minutos cada uno.

VEREDICTO

Si ustedes ya han leído los libros y tienen su propia versión de Anastasia y Christian, quédensela, no tiene caso ponerle un rostro ni voz ni cuerpo tan decadentes como los que intentan hacer Dakota Johnson y Jamie Dornan. Lo ideal es mantener esa imaginación suya y hacer con ella lo que les plazca, pero intentar complementar con esta pérdida de tiempo, no sería viable.

De la calificación final en nuestro veredicto, quizá un punto vendría a ser la música tanto incidental de Danny Elfman -no acabaría con su currículum-, como la interpretada por otros artistas en forma de canciones. Este punto es medianamente merecido porque sí se notaron las ganas de vender mínimo la banda sonora. Algo debe darles utilidades.

Con un espantoso 1.5 de calificación, Cincuenta Sombras Más Oscuras es aburrida, pesada, larga, sin sentido, con un guión horrible, actuaciones fatídicas y cadencia insípida.