El cielo esperará | Crítica

“Sonia, no fuiste reclutada para comprar pan. Entiende eso. (…) estuviste hablando con extraños en la web que planeaban un ataque”

-Dounia Bouzar “El cielo esperará 2016”

Internet ha comunicado al mundo, gracias a las redes sociales cada vez es más sencillo transmitir gran cantidad de información en tiempo real a básicamente cualquier lugar, nos permite conocer otras culturas y entablar relaciones a través del globo. Pero, ¿qué ocurre cuando jóvenes en estado vulnerable se sientan frente al monitor? “El cielo esperará” trae a la pantalla grande la desgarradora realidad que desde hace algunos años ha sacudido a Europa, el reclutamiento de jóvenes por grupos extremistas islámicos.

Le ciel attendra es un drama francés escrito y dirigido por Marie-Castille Mention-Schaar, estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto en 2016. Es una cinta sobre el proceso de adoctrinamiento de jóvenes para hacer la yihad y el papel que juegan las redes sociales en el mismo. Tuvo buen recibimiento de la crítica pues ambas protagonistas estuvieron nominadas al Premio César a la Mejor Actriz Revelación, y la dirección estuvo nominada al Variety Piazza Grande Award y Prix du Public UBS.

Mention-Schaar, quedó muy impresionada por los ataques terroristas perpetrados en París y se inspiró en algunos casos de la vida real para armar su largometraje. La cinta nos introduce de inmediato en el conflicto, de tal suerte que antes de los primeros 15 minutos la problemática está definida y los personajes presentados. Marie-Castille recurrió a dos jóvenes promesas del cine francés con quien ya había trabajado anteriormente en su film “Les héritiers”: La cantante y actriz Noémie Merlant da vida a Sonia Bouzaria, una chica de 17 años con trastornos alimenticios que luego de ser detenida por la policía antes de cometer un acto terrorista, tiene que vivir en arresto domiciliario mientras aprende a retomar el control de su vida. Naomi Amarger, encarna a Mélanie Thenot, una joven de 16 años, entusiasta de la música que cree en la idea de hacer un cambio positivo en el mundo, Melanie se encuentra afligida por la reciente muerte de su abuela materna, pero encuentra consuelo en “su príncipe” un joven desconocido con quien chatea en la web. Clotilde Courau interpreta a Sylvie, una madre cuya vida se desmorona al enfrentarse a la impotencia de no conocer el paradero de su hija, quien partió a Siria a hacer la yihab. Estos son los tres ejes principales en que se mueve la película, permitiendo al espectador ver diferentes escenarios del mismo conflicto.

La historia toma lugar en la Francia actual, donde viven nuestras protagonistas. En primer lugar está, el paralelismo que existe que entre Sonia y Melanie, ambas son chicas ingenuas y afectivas, cercanas a su familia en determinado momento, pero al enfrentar su conversión, las adolescentes encuentran en la religión musulmana una red de seguridad, se sienten protegidas acompañadas de “sus hermanas” al mismo tiempo que se notan abandonadas por sus familias que no comparten su nuevo estilo de vida, empezando a despreciar todo lo que las rodea.

El lenguaje es sutil e invita a la reflexión. Dentro del diálogo hay poderosas citas que nos aclaran el sentir de los personajes y exponen sus motivos. Tengo que hacer énfasis en el magistral trabajo de actuación, que en mi opinión es uno de los puntos más fuertes de la cinta. Muchas escenas tienen como tema central la reacción de los personajes y cada de ellas está perfectamente bien lograda, el elenco, en su mayoría femenino, transmite la angustia, desesperación y miedo en cada interacción. Aunque gran parte de las tomas presentan a los personajes en ambientes cotidianos, hay escenas con una fuerte composición conceptual que resultan muy atrayentes a la mirada al estar cargadas de simbolismos.

Resalta también la aparición de Dounia Bouzar, reconocida antropóloga experta en el tema, fundadora y directora del Centro de Prevención contra las derivas sectarias ligadas al islam. En este sentido, la cinta juega también un papel pedagógico sin llegar a ser pretencioso, el tema es tratado con la delicadeza que amerita, explica conceptos que ayudan al espectador a distinguir al islamismo como religión que busca la paz de los individuos y la radicalización yihadista.

El cielo esperará trae nueva luz a los acontecimientos que vemos en los noticieros, pues enfatiza en los sentimientos y los daños colaterales que sufren las familias víctimas del reclutamiento terrorista. En esta pieza convergen el miedo, el amor, la inocencia y la angustia. Es tanto un drama como una película de suspenso, con un terror tan real como la vida misma. Disfruten de este interesante largometraje a partir del 17 de agosto en su cine favorito.

Crítica realizada por Adriana Álvarez