Hatsune Miku: Project Diva Future Tone | Reseña

Aquí nuevamente el experto en estos divertidos juegos musicales de la vocaloide más linda del medio, Hatsune Miku, quien después de varios días, trofeos e interminables ratos de apretar los botones del control, puede traer la reseña de quizá el juego con más altibajos de la serie y que hasta el momento no podría dar un veredicto que no sea ambiguo. Intentaremos juntos definir nuestra postura.

FUTURE TONE

Originalmente Hatsune Miku: Project Diva Future Tone fue un juego para arcade que cumplía una y solo una función, la de poner rolitas y seguirles el ritmo como bien ya sabemos es este título. Sin entrar en detalles de hacer amistad con la banda de amigos de Miku, sin comprar comida, regalos ni decoraciones, solo ocuparse de seleccionar canciones y apretar los botones hasta cansarnos, y luego volver a empezar.

Pero como todo esto es negocio y debe ser redondo, el chiste también estaba en poner el juego en el resto del orbe para nuestra PlayStation 4, una movida nada despreciable por parte de Sega, pero que después de dedicarle varias horas podemos asegurar que esperábamos mucho más, especialmente cuando hace apenas unos meses estábamos jugando Hatsune Miku: Project Diva X -yo aún lo juego para sacar el platino- y traía algunas mecánicas nuevas para cambiarle poquito el modo a las entregas previas.

Hatsune Miku: Project Diva Future Tone concentra dos paquetes más, Colorful Tone y Future Sound, ambos con una cantidad brutal de canciones para no aburrirnos, la mayoría conocidas y recopiladas de juegos previos como Project Diva F, Project Diva F 2nd y Project Mirai, entre las cuales por supuesto están las feas y aburridas, además de las interpretadas por los chavos que a nadie nos gusta ver. Juntando los tres paquetes, el de base, Colorful y Future, estaremos disfrutando de 216 canciones, número que nos quitaría cualquier pretexto de aburrirnos por su grandísima variedad de ritmos, que como ya sabrán están desde las que nos provocan echarnos un coyotito -dormirnos como se diría en el barrio-, hasta pararnos a bailar como niñas de 13 años. Qué pena cuando me pongo a bailar, un espectáculo deplorable.

En un intento de hacer muy interesante el juego, los desarrolladores crearon mecánicas para presionar botones al mismo tiempo en donde entran en acción cuatro o hasta ocho en total, haciendo muy confusa la situación y obligándonos a practicar un titipuchal de veces. Más de una vez querrán pensar si suben de dificultad a “Hard” por lo complicado que se torna la canción en cuanto a su velocidad y la combinación de botones. En serio no es cosa de niños a pesar de ya haber jugado varias cientos de horas, pues más de una vez me detuve a contemplar si en verdad era o no bueno en esta serie que tanto me encanta. Pero sí lo soy, necesita ensayar un poco nada más.

VEREDICTO

Desgraciadamente Hatsune Miku: Project Diva Future Tone no cuenta con otra opción más que de jugar 216 canciones para todos los gustos y niveles de pericia, las mismas que entregan una pobre y decepcionante lista de trofeos que se consiguen simplemente por dedicación y entrega al juego. Recopilar fotografías, terminar canciones, intentar algunas cosillas por aquí y por allá, son las peticiones que Sega nos hace para obtener galardones que no pueden ni desbloquear un platino.

Por la cantidad de canciones que debemos terminar, mínimo nos merecíamos eso, o en su defecto una entereza mayor en retribuirnos con retos más elaborados pero no, simplemente consideran como un premio el de haber conseguido un “Clear” en cada canción para estar contentos ante un juego que se concentra en nada más la música -lo cual es muy reconocible- pero que no piensa en exprimir un poco más el jugo a las mecánicas de que ya se han utilizado.

“Decepcionante” no es la palabra que usaría en este juego, pues es increíblemente divertido en ocasiones y entretenido por los ritmazos que maneja, pero podría volverse monótono por lo repetitivo y las pocas opciones que tenemos para realizar. Una relación agridulce es la que se siente en el juego que está diseñado para un arcade pero no termina de convencer en nuestra consola, ya que quizá la variedad y originalidad en los retos hubiera sido el factor determinante para ponerle una calificación más atrevida y sobre todo elevada.