La Carga | Crítica

“..suplico a Vuestra Alteza que, teniendo ante sus ojos a Dios y a la verdadera justicia, consideren los incomparables agravios y males que yo y todos los naturales de aquella provincia hemos recibido y recibíamos en aquella sazón y que no fue alzarnos y rebelarnos sino huir de la crueldad inhumana y no sufrible de los españoles como huyen los animales de quien los quiere matar”

Francisco Tenamaztle

La carga es una cinta México-española escrita y dirigida por Alan Jonsson Gavica, con la colaboración de Arturo Ruiz Serrano en el guión. Protagonizada por María Valverde y Horacio García Rojas, narra la historia de un indio tameme y una mujer española que recorren el territorio de la Nueva España con camino al puerto de Veracruz, con el fin de hacer justicia. El largometraje fue estrenado oficialmente en la 31 edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG). Ha gozado de buena aceptación por parte de la crítica, valiéndole el premio a Mejor guión en el Lleida Latin-American Film Festival, la Carabela de Plata y el Colón de Oro en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva 2015 y 5 nominaciones en los premios Ariel 2017, en las categorías de Mejor Actor de Cuadro, Mejor Actriz de Cuadro, Mejor Co-actuación Femenina, Mejor Diseño de Arte, Mejor Maquillaje y Mejor Vestuario.

Alan Jonsson Gavica, originario de Guadalajara, fusiona en éste que es apenas su segundo largometraje (véase “Morenita, el escándalo”) dos elementos que habían atraído su atención por un largo tiempo: la historia del héroe mexicano Francisco Tenamaztle y el trabajo de los indios tamemes. Esto trajo como resultado un entrañable drama histórico con tintes de persecución e intriga política. La obra, resalta en el cuidado en los detalles de los que hablaré más adelante.

La película se desarrolla en la Nueva España de finales del siglo XVI, Francisco Tenamaztle está a punto de ser juzgado a causa de Don Miguel de Ibarra, quien le acusa de asesinato y de ser el líder del mayor levantamiento indígena en contra de los españoles. El juicio se llevará a cabo en el Consejo de Indias, en España donde se prometió la llegada de un testigo de peso que podría cambiar el rumbo de su historia. Ahora, depende de Painalli, un indio tameme, llevar a Doña Elisa de Ibarra a la costa, para que ella pueda tomar parte del juicio. En el camino se enfrentarán a toda clase de dificultades que les permitirá a ambos deshacerse de sus prejuicios y formar un improbable lazo afectivo.

El mayor logro de la película consiste en traer a la Nueva España y sus habitantes a la vida. No son pocas las escenas que dejan ver el vivir cotidiano de nuestros ancestros españoles e indígenas. Los complicados vestidos de Doña Elisa y Don Miguel, contrastan con la sencilla indumentaria de los mexicas, quienes se valen solamente de un taparrabos, la tilma y sus herramientas de trabajo. Una buena parte de que la estampa sea tan exitosa tiene que ver con su excelente cast. Horacio García Rojas, quien además participó en la cinta como productor asociado, interpreta a Painalli, un tameme con la importante responsabilidad de transportar al testigo de Tenamaztle, basado en la fe que su propio padre tenía en la causa. María Valverde, mejor conocida por su papel de Babi en el éxito español “Tres metros sobre el cielo” actúa en el papel de Elisa de Ibarra, una joven viuda de alta cuna que se convierte en pieza clave del juicio de Francisco. Gerardo Taracena es Itzmin, el hermano de Painalli, quien cegado por sus celos se vuelve antagonista. El español Eusebio Lázaro, da vida a Don Miguel de Ibarra, el encomendero culpable de diversos crímenes contra los indígenas, finalmente, Tenoch Huerta encarna a Francisco Tenamaztle y Juan Carlos Colombo al ilustre Fray Bartolomé de las Casas.

Es evidente que Alan Jonsson tuvo mucho interés en presentar una imagen realista en materia del lenguaje que utilizó para su filme. El adornado lenguaje de las cartas de Doña Elisa, el uso del grito de guerra característico de Tenamaztle “Ahora sí, o tu o yo”, la inclusión del lenguaje de los mexicas, la eliminación del factor sobreactuado del acento español al contratar actores de dicha nacionalidad, realmente cumplen su cometido y le suman muy buenos puntos a favor. Si bien, la cinta presenta una visión muy equilibrada de ambos bandos, impresiona el tratamiento que se da a los indios tamemes, quienes fueron representados de manera brillante por Gerardo Taracena, Harold Torres y Horacio García Rojas, entre otros. Dichos actores, tuvieron que aprender náhuatl (que es la segunda lengua de la película) y someterse a rutinas de ejercicio riguroso para tomar la complexión de aquellos que desde niños se entrenaban para la pesada labor del transporte de cargas.

Las escenas y el uso de la luz parecen estar inspirados en retratos de la época, siendo los estados de Veracruz, Hidalgo y Durango los elegidos para simular el paisaje novohispano. Tras sus 94 minutos de duración La Carga ofrece al espectador una historia que más que señalar las diferencias de ambos extremos de nuestra cultura, celebra sus fortalezas y nos acerca a ellas. A pesar de ser una aproximación ficticia que va “tras bambalinas” de los acontecimientos históricos, uno se marcha de la sala de cine satisfecho, con la idea de que se ha aprendido algo.

Es una cinta apta para todo público interesado en conocer un poco más de éstos “héroes” (muchas veces anónimos) de los que la Historia no ha hablado lo suficiente. No se pierdan La Carga en su cine favorito a partir de éste 13 de octubre.

Crítica realizada por Adriana Álvarez