Las hijas de Abril | Crítica

Abril (Emma Suárez) es esa parte de nosotros que se rehúsa a madurar, aquella que se estanca y se obsesiona con permanecer jóven, sobrellevando compromisos y responsabilidades encaminadas a olvidarse de quién es por rechazo inconsciente a crecer.

LA HISTORIA

Abril regresa a Vallarta tras la noticia de que será abuela y su rol como madre le intuye a transmitir el cómo debe serlo mientras que la hermana mayor Clara (Joanna Larequi) se encuentra dispersa, el conflicto se rige en hostilidad e indiferencia al prójimo, Valeria (Ana Valeria Becerril) se encuentra al principio avergonzada por concebir a Karen a temprana edad, más su decisión de no abortar es la que definió su firmeza de salir adelante, no obstante, llega a desconectarse de la idea convertirse en mamá, ahí es donde plasma la inestabilidad emocional como reflejo del núcleo familiar hacia la sociedad.

Las hijas de Abril ha obtenido el premio del Jurado en la sección Una cierta mirada, Cannes, y no muy lejos de su trabajo anterior donde Michel Franco, director de la cinta, ha tocado desde el bullying, hasta problemáticas que requiere tacto debido a la digna conservación de la moral; Las hijas de Abril no se queda atrás, ya que aborda la construcción del género femenino en México y cómo la presión social le exige una presencia perfecta e inmaculada, violentado la integridad sólo por considerarse maleable.

El film nos invita a reflexionar con mucha naturalidad sobre el quebranto de una familia, y cómo ésta entraña la desconsideración sanguínea debido a la individualidad con la que nos hemos estado acostumbrado a vivir. Llevando a sus personajes tomar acciones que muy remotamente le pensaría más dos veces antes de empeorar.

EN RESUMEN

Tiene mi recomendación por éstas razones: Es mexicana, con buen talento de guión y dirección, la idiosincrasia de sus personajes son el resultado de vivencias y el cómo se retrata el drama cotidiano de muchas familias no convencionales, desde una perspectiva que incluye la visibilidad de mujeres que rompen las etiquetas y comenzaron a valerse por su propio mérito, aún en tiempos críticos.

Ahora, con su presentación en cines mexicanos, el nervio no es excepción ya que no estamos tan conscientes de ir a consumir para pensar, más que por entretenimiento puro (en su mayoría), así que si vas a verla, mentaliza que no es ficción, no es terror, no es más que una muestra de lo reconocible y la cotidianidad con la que dramáticamente, de la vida, surgen situaciones indeseables más nunca imposibles de superar.

Es ahí donde Franco (también guionista de la cinta) ataca directamente el paradigma de roles sociales y emprende una imágen de empoderamiento a la mujer joven, que desde la sombra de una madre irreverente, cada una elige las batallas para conciliar aquellos traumas que de niños/as inculcan con tal de no cometer los mismos errores.

Así mismo concluyo a extenderles una invitación a la argumentativa e interpretación del Género a través del arte, en este caso en el cine, el cual comparte opiniones que logran el objetivo de abrir el diálogo.

Vayan a verla, y compartan qué les hizo sentir, que les transmitió y en qué los hizo pensar, así, juntos/as podemos llegar a una conclusión asertiva. Las hijas de Abril corre bajo la producción de Moisés Zonana.

Crítica por Favián Cávdez