Lo Que De Verdad Importa | Crítica

Lo que de verdad importa en cualquier película es con lo que nos vamos al salir de la sala de cine, al abandonar el recinto donde la hayamos visto; cualquier película puede ser buena o mala a los ojos de cada uno, pero es el mensaje o la marca, la “huella” que nos deja, lo que realmente se debe atesorar en un filme. “Lo Que De Verdad Importa” nos dejó algo que me permitiré compartir en la crítica de hoy.

NO IMPORTAN LOS NOMBRES

En un reparto poco explorado en la escena histriónica, Paco Arango (El Inquilino) reúne a Oliver Jackson-Cohen (The Raven) -y no, no es el gordito de Harry Potter-, Camilla Luddington (Tomb Raider, el videojuego), Jonathan Pryce (Game of Thrones) y a Jorge García (Lost) para traernos una película que con el tráiler, el nombre en inglés -The Healer-, y la promesa de que nuestro boleto íntegro irá a fundaciones benéficas mexicanas, nos obliga a olvidar si nos presentarán un largometraje digno de Oscar.

Alec es un joven ingeniero mecánico inglés, quien gracias a las apuestas y a un pésimo estilo de vida, está viendo cómo su negocio se viene abajo. Es entonces cuando un desconocido tío le ofrece pagar todas sus deudas a cambio de un año en Nueva Escocia, Canadá. Una vez que Alec acepta, conoce a Cecilia en su nuevo hogar y a un pueblo necesitado urgentemente de milagros, milagros que por alguna razón extraña a Alec, se originarán gracias a él. El problema viene cuando nuestro protagonista no sabe que su vida tiene mucho más significado que el imaginado.

Paco Arango utiliza en Lo Que De Verdad Importa, una fórmula muy antigua y probada por el medio del cine, en donde crea una atmósfera casi idónea para que el protagonista cambie su trayecto en el filme y al final consiga alguna epopeya de dimensiones bíblicas. Pero se agradece que Arango haya recurrido a esta fórmula de antaño pues yendo a la segura es que pudo entregar un material limpio, con pocos fallos, casi nada de momentos aburridos y con una trama que ciertamente no atrapa ni convence al mil por ciento, pero sí logra irremediablemente entretenernos y esperar lo inesperado durante las casi dos horas de proyección.

¿Predecible? Sí. ¿Rosa? Muchísimo. ¿Complicada? Cero. Lo Que De Verdad Importa no plantea situaciones intensas que sean peliagudas de entender, pues sólo pone las cartas sobre la mesa y va desarrollando una historia que bien podría sentirse forzada en momentos, hecha “a la carrera” en otros, pero conforme pasan los minutos iremos sintiéndonos más y más conformes, sensación que rápidamente se me convirtió en un interés por agarrar la onda del mensaje, porque Lo Que De Verdad Importa es un mensaje enorme que sin querer nos regala una bella enseñanza: ser egoísta está de la fregada.

TECNOLOGÍA QUE MICHAEL BAY QUISIERA TENER

La verdad es que no. Los efectos especiales y de sonido que podrían rondar por la película son furtivos, permitiendo que nos concentremos en los diálogos que sí efectivamente no son perfectos ni legendarios, pero si ponemos mucha atención nos daremos cuenta de lo romántico empedernido que quiso ser Paco Arango, y ¿saben qué? No me molestó en lo absoluto, pues cuando se trata de dar un mensaje al respetado, casi que cualquier artilugio es válido.

La fotografía utilizada en Lo Que De Verdad Importa, denota un trabajo cuidado y embelesado en los personajes, factor que quedó a deber por todo el jugo que se pudo exprimir en tan bello pueblo envuelto en una naturaleza vasta, pero que desgraciadamente no se vio como uno quisiera.

Arango agarró a Nathan Wang (The Lost Children of Berlin) para componer la música de la película, banda sonora muy al estilo de las caricaturas como Tom y Jerry y Bugs Bunny. De verdad, no miento, es solo que Wang ocupa mucho los instrumentos de viento para maximizar las escenas de broma, algunas sensaciones expresadas por los actores o situaciones que son bien acompañadas de una nota exagerada que nos ayudará a entender mejor la escena. Sin ser un elemento clave en la película, debo reconocer que me pareció muy decente y atinado el trabajo del nacido en California.

VEREDICTO

Lo Que De Verdad Importa no es una película que deba verse por el dinero que irá para fundaciones mexicanas de ayuda a niños. Mucho menos porque Luddington esté guapísima o ni siquiera por tratar de conquistar a su actual ligue. Esta película es para los que de verdad sienten una necesidad de apartar la mirada a las súper producciones, y voltear a ver estas entregas que están más hechas por el gusto de hacer cine, que por el de cobrar millones de dólares en taquilla.

Lo Que De Verdad Importa retrata varios comportamientos humanos que nacen ante la adversidad y a lo desconocido por uno mismo, pero siempre viéndolo con ojos de esperanza y fe, pues a pesar de que Arango explora mucho el lado sentimental y también religioso, debemos entender que la visión del director era la de crear un impacto en nosotros para ayudar al prójimo, no en el de ser condecorado como la mejor cinta de los últimos años.

NOTA FINAL

No me cansaré de decir que estamos en un mundo podrido y lleno de gente que busca fregar por fregar, o simplemente por conseguir algún propósito personal. Esta película nos da la oportunidad de darle un poquito al futuro de México, y nos regresa dos horas de entretenimiento increíblemente blanco y familiar, que a más de un miembro hará sentir identificado, y cuando logra eso esta película, su cometido habrá sido cumplido: que uno como ser humano se una a la causa de ayudar a otro ser humano a la vez, pues en medio de un ambiente mundial tenso que se muere por invitar a las armas, es el sentido común de los ciudadanos sin poder político lo que traerá bienestar a la sociedad, porque ayudar es a todísima madre cuando se hace sin esperar nada a cambio.

Ojalá disfruten la película sabiendo que su dinero irá al futuro de nuestro país.