Desnudo | Crítica

Como cuando dicen “una de cal por las que van de arena”. Netflix trae como producción original su película Naked, que si bien contiene una cierta cantidad de actores conocidos, será complicado reconocerlos por lo esporádicas que son sus apariciones. Ya la vi, y después de un análisis para tratar de no verme muy amargado, puedo traerles mi crítica.

TÁPATE MI’JO

Marlon Wayans, mejor conocido por su papel de policía encubierto como rubia tonta en White Chicks y el creador del “wazaaaaaaa!” en Scary Movie, escribe, produce y protagoniza Naked, una película original de Netflix que mostró un tráiler sumamente atractivo, pero termina por decepcionar cruelmente a partir del minuto veinte y no permite que mejore nada ni siquiera por el tiempo que tuvo Wayans para perfeccionar un guión tan trillado.

Naked relata la historia de Rob Anderson, un maestro temporal de literatura inglesa, quien despierta completamente desnudo en un elevador precisamente el día de su boda; Rob trae un retraso infame para llegar a la ceremonia y no sabe ni dónde está, cómo llegó ahí, por qué y cómo hará para alcanzar a casarse con la mujer de sus sueños. Las peripecias empiezan a multiplicarse como si se tratara del destino que no le permite llegar al bodorrio, sin embargo cuando se topa con pared y con la imposibilidad de continuar intentándolo, es ahí que vuelve a despertar desnudo en el elevador, y todo se repite. El propósito verdadero de Rob será perfeccionar sus pasos y movimientos para dejar que este ciclo continúe y pueda avanzar con su vida al lado de su prometida.

Esta historia de reiterar días hasta hacer las cosas de manera casi perfecta, se ha explotado ya varias veces en la pantalla grande y chica, como si fuera un tema que a la gente le agrada por tener una “n” cantidad de oportunidades para encaminar sus vidas de manera correcta, y es precisamente así como Wayans intenta fallidamente entregarnos una película que aparentemente fue escrita sobre la marcha, pues cuando uno piensa que el meollo del asunto es uno, de repente nos aparece otro intento de “enseñanza” que podría convertirse en la solución a este ciclo infinito… Y después aparece otro, y luego otro y al final termina siendo el más obvio de todos pero con cierta máscara para que el público no lo adivine en primera instancia. Y aún así no logra convencer.

En mi opinión personal, parece que fue ayer cuando Wayans le pedía a Regina Hall que le hiciera asquerosidades en la cama durante una estúpida pero divertida escena de Scary Movie. Hoy trato de quitarme la imagen de Megan Swope (Regina Hall) adulando en un intento malísimo de actuación a Rob (Wayans) y viceversa, pues la química de ambos en escena es casi nula y me atrevería a decir que el trabajo de casting fue intentando revivir ese click del año 2000 que hoy yace en el abismo.

Loretta Devine aparece como Carol, la mamá de Rob, y Dennis Haysbert como Reginald, el papá de Megan. Ambos como actores secundarios muestran que no tenían ninguna intención de trascender en sus papeles pues de “gris” es como debo calificarlos por su incompetente aporte a sus escenas o personajes, quedándose como dos actores reconocibles pero prescindibles en la historia. Perdería mi tiempo si le dedicara líneas a Scott Foley (como Cody Favors), Eliza Coupe (como Vicky) y al resto del reparto que se pierden en sus casuales diálogos sin chiste, pocos gestos intentando hacernos reír, apariciones sin importancia y que bien las pudo haber hecho un extra cualquiera. Pero al parecer sí lo hice.

No puedo dejar pasar la oportunidad de aventarle también sus buenas pedradas a la música tan fea y a los efectos especiales que hasta un servidor pudiera hacer mejor. Netflix aparentemente quería soltar una comedia romántica que ni siquiera tiene una buena dosis de frases cursis o chistes viejos, le dio rienda suelta a la poca imaginación de Wayans y permitió que su producción saliera al aire quizá sin revisar si alcanzaba los estándares de entretenimiento que otras películas han logrado.

VEREDICTO

Entre recursos mal usados y sin sentido, una historia más usada que amortiguador de autobús, actuaciones para el olvido, música mal orquestada, efectos visuales chafas y una horrible construcción de la moraleja, Naked es una película que no hace sentir orgullo al resto del catálogo de Netflix, uniéndose a películas como Death Note y Hasta el Hueso como largometrajes que deberían abandonar los servidores para dar paso a filmes que valgan la pena.