PES 2018 | Reseña

Hablar de videojuegos de fútbol y no pensar en Pro Evolution Soccer es casi imposible, estoy de acuerdo en que la competencia es fortísima, pero Konami de alguna u otra manera ha sabido mantenerse a flote con su franquicia deportiva de manera perseverante, además de ir paso a paso sin cometer errores que lo hundan; a pesar de que la rebanada de pastel que le toca es muy pequeña, no me cabe duda que es la más deliciosa.

VAMOS MEQUETREFES

Haciendo alusión a la palabra favorita de Luis García -aunque tiene mil-, comentarista y ex-jugador que aparece también con Martinoli narrando los partidos del PES 2018, es como quisiera arrancar esta reseña hablando del pedazo de juego en el que nos encontramos.

Sí, desde ahorita sepan que PES 2018 vuelve a entregar calidad absoluta en el sistema de juego tan perfeccionado que tienen, y es casi imposible pensar en que es fallido o no convence. A mi me convenció desde el video inicial con el club Barcelona, el Atlético, Liverpool, Borussia -se pronuncia como “s”, no como “sh”-, y desenlaza con la bienvenida para empezar a jugar de inmediato.

PES 2018 sigue siendo un juego que en ciertos aspectos se nota un poco oscuro en su iluminación, como si se tratara del lado oscuro de la Fuerza que nos invita a portarnos mal en vez de estar allá en el FIFA con jugadores perfectos. El PES 2018 es precisamente ese lado oscuro que contiene equipos con tantas fallas como sea posible, que se resumen en fallas humanas dándole un factor de realismo absurdamente bueno. Sus defensas fallarán, el portero lo hará, los delanteros no la van a meter, el pase será interceptado y el centro no aterrizará del todo: eso es el PES 2018 y nada más por eso me arrodillo como cada año ante su maravillosa jugabilidad.

Este título es difícil, no hay manera de ocultarlo, empezando en modo Amateur y saltando poco a poco es improbable decir que podrán dominarlo, pues los factores humanos se hacen presentes en todo momento y les vale un cacahuate si están acostumbrados a que el más mínimo toque del botón dispare una acción perfectamente realizada, eso no es el PES 2018: aquí se sufre en cada partido y el sufrimiento se convierte en pasión, en emoción y en entrega para cada jugada. No hubo partido desbalanceado que no me haya hecho sentir nervios por el equipo rival, no existió en ningún momento una zona de confort y por lo mismo no tuve la oportunidad de salirme de ella.

Eso es PES 2018, jamás estar en una zona de confort. Sólo así podría definir de manera correcta este juego que sigue siendo el patito feo de entre todas las franquicias deportivas por no tener una buena cantidad de licencias, viendo cómo se escurre una competencia leal contra EA Sports y FIFA por el galardón, ya que de tener la misma cantidad de equipos, ligas y jugadores, habría un Knock-Out inmediato por parte de la propiedad intelectual de Konami. NO TENGO LA MENOR DUDA.

LOS MODOS DE JUEGO

No conforme Konami con la presión que nos hace sentir partido a partido, myClub sigue siendo una maravilla para entrenar con tus jugadores e ir perdiéndolos en el intento, pues con cada partido ya se sabe que va disminuyendo su permanencia en el equipo y es necesario conseguir más jugadores y/o contratos para mantenerlos ahí. Esto podría sonar terrible pero no lo es, ya que permite que nuestro equipo vaya modificándose y mejorando a la par de nuestro rendimiento y desempeño aumentando gracias a la práctica, a los puntos recibidos por realizar acciones específicas, y al sudor derramado en cada encuentro. Simplemente myClub es el modo perfecto para la dificultad del PES 2018, pues todas las posibles competiciones en las que se puede participar, dan pie a que el nivel de presión sea diferente, pues no es lo mismo enfrentarse a alguien aleatorio en línea, a tratar de conseguir puntos en el modo Divisiones con equipos medianamente complicados, o después ir a los torneos temporales y tratar de ganar a conjuntos más armados que el propio Barcelona o Real Madrid.

En cuanto a las competiciones como la AFC, la Chaaaaaaaampions y la Libertadores, no queda más que hablar sobre lo bonito que se siente toda la parafernalia y licencias de las presentaciones, ganar la orejona es sin duda una gran experiencia y más cuando lo haces enfrentando a equipos reales y no al “Black & White”, pero por desgracia es precisamente la poca profundidad de estas modalidades lo que no permiten disfrutarlas al máximo, queriendo siempre entrar en una fase previa para clasificar o mediante algún calendario para ganarse el puesto. Pero no se puede tener todo en la vida.

Y LA RETA…

¿Aún se sienten con la necesidad de saber si PES 2018 es perfecto o magnífico en su jugabilidad dentro del partido? Pues sí lo es, especialmente por el motor muscular -si es que existe tal cosa- de cada jugador y lo complejo que es dominar los movimientos y el centro de gravedad, especialmente al saltar. PES 2018 suda realismo, y aunque sí he usado tal palabra en varias ocasiones, sería inadmisible no volver a usarla pues fallé y fallé y fallé, y volví a fallar en cabezazos, tiros libres, jugadas a balón parado y mano a mano contra el portero, y todo eso fue simplemente porque no es perfecto ningún jugador, así como puede hacer una jugada de fantasía -con Lewandowski salían como por arte de magia-, así podía hacer el peor disparate de todos: por eso PES 2018 es fabuloso.

Los detalles del juego no pasan desapercibidos, especialmente cuando se refiere a la animación de la gente, los cánticos, festejos de gol, lamentaciones al errar o recibir un gol, en sí PES 2018 cuida cada una de estas pequeñeces y las hace ver bien, sin llegar a ser la maravilla andante, pero nos permite concentrarnos en lo que verdaderamente importa, y eso es la experiencia. En toda su extensión, la experiencia del PES 2018 se resume a la satisfacción plena de haber ganado sin importar la dificultad que enfrentemos, pues así sea el modo más cómodo al más peliagudo, acertar en los pases hasta llegar a gol o defender a capa y espada, es gratificante como no se imaginan. Cada victoria era una alegría para mi corazón.

VEREDICTO

Está del nabo encontrar jugadores imaginarios, selecciones imaginarias, equipos imaginarios. Se ve genial cada que ganas, cada que consigues a un jugador con alta calificación, cada que metes un gol.

Desgraciadamente eso es PES 2018, una avalancha de sentimientos encontrados que no podría definir bien porque simplemente NO TIENE LICENCIAS. Konami sigue sin poder acceder a ese mundo enorme que la FIFA tiene reservado para el juego de EA Sports, y son quizá los millones y millones de dólares que hay de por medio, aquellos que no permiten a Konami hacerle frente a la compañía canadiense en una competencia totalmente desequilibrada y desleal. Habría que ver si con las mismas licencias en ambas franquicias, la gente en verdad seguiría comprando tanto el juego de EA. Lo dudo.

La calificación final no puede superar los 4/5 y no por el juego, sino por las licencias. Exhorto a la FIFA a empezar a permitir el tan usado “Fair Play”, y dejen que ambos juegos se enfrenten en igualdad de circunstancias.