Rock of Ages II: Bigger & Boulder | Reseña

Imagínense un juego de defensa de torre donde tu principal arma sea una roca controlada por ti mismo. Suena extraño e improbable en la vida real, pero como este es el mundo de los videojuegos, nos pasamos las reglas de la física por el Arco del Triunfo y es posible hacer lo que nos plazca. Esta es la reseña de Rock of Ages II: Bigger & Boulder, y quiere decir que si hay una segunda parte, es porque debió haber sido muy bueno el primero.

A PIEDRADAAAAASSSSSS

En Rock of Ages II: Bigger & Boulder tendremos la posibilidad de escoger entre algunas civilizaciones antiguas para defender su castillo comandado por el máximo exponente histórico de cada una, en un mapa con decenas de obstáculos naturales pero con la posibilidad de integrar los propios, ya sean desde torreones que disparan, así como animales gigantes dispuestos a embestir al enemigo… Y con “enemigo” me refiero a una piedra enorme que se dirige de manera controlada hacia nuestros aposentos. Así como leyeron, una roca que el rival podrá decidir hacia a dónde la mueve, ya sea adelante, atrás, a los lados y todo con la intención de esquivar los puestos que hayamos colocado para evitar a toda costa que impacte severamente en nuestra sede.

Lo interesante y estratégico de Rock of Ages II: Bigger & Boulder, está sin duda en la posibilidad que nosotros también tenemos de manejar una roca hacia territorio enemigo, igual sorteando todas las trampas colocadas por el rival e intentando tomar todo el vuelo posible para intentar destruir las puertas rivales. Lo dinámico del juego consiste en que las rocas se van creando inmediatamente, evitando que este sea un título por turnos donde debamos esperar que el otro ataque para después intentarlo una vez más. Con esto se garantiza que las partidas sean rápidas, entretenidas y a veces desesperantes por el agregado del manejo de la roca, el cual no es del todo maravilloso.

No es “maravilloso” pero no por eso es frustrante, pues son esas trabas tanto naturales como artificiales, las que hacen divertidísima la travesía de nuestro proyectil, más que nada por el mapa que se encuentra “volando” permitiendo que caigamos al vacío en muchas ocasiones, truncando el viaje y metiéndonos presión para apurar el paso y atacar tantas veces sea posible antes de que el enemigo ingrese a nuestro castillo.

Rock of Ages II: Bigger & Boulder maneja la historia de una manera muy rara, pues el humor es sin duda muy bueno gracias a la manipulación de las pinturas y esculturas de cada civilización, haciendo siempre referencia a lo sucedido en el juego y marcando las acciones tanto dramática como humorísticamente. Quizá sea eso uno de los más grandes puntos a favor, pues evita la seriedad a toda costa de principio a fin y nos permite disfrutar las peleas con más risa que competitividad, y eso mis amigos, es muy bonito para cualquier juego.

Para fortuna de los compradores de Rock of Ages II: Bigger & Boulder, los modos van desde historia, juego rápido y multijugador, con la posibilidad de desbloquear una cantidad enorme de obstáculos y trampas, así como rocas nuevas y mapas, que incluso caen en lo ridículo pero nunca en lo absurdo pues en realidad el juego no se toma nada en serio, incluso las partidas, generando una sensación de “título casual” con bastantes complicaciones. Agradable pues.

VEREDICTO

Rock of Ages II: Bigger & Boulder no es el mejor juego en la existencia, y siento que podría llegar a ser una compra obligada para los que gozaron la primera entrega por las adiciones nuevas, pero tanto así como que debiera estar en la mira para los nuevos jugadores, no tanto.

Es innegable que me divertí un buen rato tratando de desbloquear algunas cosas y tirando la piedra al vacío varias veces, pero no por eso siento la necesidad de seguir sacando trofeos o intentando continuar en la historia a pesar de la diversión conseguida. Simplemente no lo sentí como un juego magnífico, pero sin duda dará agradables horas para los amantes del género.