Skyrim VR | Reseña

Sí, ese mismo Skyrim, la quinta entrega de The Elder Scrolls, la mítica y épica saga de videojuegos de mundo abierto y rol que Bethesda ha entregado con tanto éxito -quitando el online-, y que marcó una época en el mundo de los videojuegos para la pasada generación. Sin duda Skyrim es una epopeya de dimensiones inalcanzables y que esa sola entrega ha fascinado a millones sin importar la cantidad interminable de bugs. No es sarcasmo, en efecto soy un amante de este juego y no podía permitirme el lujo de no tener con mi PlayStation VR en mano, y he aquí mi reseña consistente en lo técnico, no tanto en la historia pues esa es bien conocida por el respetado.

UN POQUITO DE HISTORIA POR ACÁ

Para los perdidos que jamás se han sumergido en Skyrim, les comentaré brevemente de qué trata. Skyrim es el quinto juego de The Elder Scrolls como ya lo platiqué, y es el nombre que se le da a la provincia donde se resuelve la guerra civil entre los Imperiales de Cyrodiil y los Capas de la Tormenta. Entre toda esta disputa nos encontramos con el regreso de los dragones -wyvern si quieren ser muy específicos- y con éste, Alduin como jefe de todos ellos, quien además es un dragón -dejémoslo en este término para mayor practicidad- muy maldito y que desea regresar a las épocas donde estos seres gobernaban Skyrim, teniendo a los humanos como sus lacayos meramente.

En medio de la guerra civil y la reaparición de Alduin, está el protagonista el cual es un Dragonborn, Dovahkiin o Sangre de Dragón, capaz de hacer uso del poder de la voz, el mismo usado por los dragones para lanzar sus hechizos -variados, efectivos y no solo constan de fuego-, identificados como Thu’um, y que debe ir dominando a través del juego para poder vencer a Alduin.

Sí, Skyrim es un mundo abierto gigantesco que para el año 2011 definitivamente era inmenso y cargado de misiones para no aburrirse. Hay gente con más de 800 horas en ese juego que si bien podría ser poco para otros títulos, estamos hablando de que no cuenta con multijugador, ni online: es pura historia y misiones alternativas.

¿CÓMO LA VEEEEEEEEE?

2016 fue en año en que Skyrim recibió una remasterización para PlayStation 4 y Xbox One con el fin de presentar este mundo en mayor resolución y calidad, además de ordeñarle un poco a esa vaca que tanta leche ha dado a Bethesda, que sí quizá fue disfrazado de estrategia de mercado para atraer a los jugadores que se hicieran de una consola de nueva generación, pero dejando de lado las teorías de la conspiración, Skyrim tuvo un cambio abismal que se agradeció.

Con esto vino la llegada del PlayStation VR y por supuesto Skyrim no se quedó atrás para mostrar su provincia en realidad virtual. El resultado gráfico es sin duda gratificante y hermoso hasta ciertos puntos; caminar en los bosques, cavernas, praderas y paseos de Skyrim VR es una delicia si uno no se adentra en los detalles, pues es quizá el punto más débil de la entrega cuando vemos que las texturas son las mismas y no sufrieron cambio alguno, dejando la experiencia en magnífica si lo ven a gran escala, porque acercarse a las flores, a las piedras, al suelo o a los animales, solo nos deja un sabor agridulce por la cantidad de polígonos que no cambió y permite ver modelos bien hechos, más no soberbios. He ahí donde reside lo que no me agradó demasiado en el quinto Elder Scroll.

Pararse en lo más bajo de las mesetas, lo más cerca posible de las montañas nevadas, quizá a pie de la Garganta del Mundo y voltear para arriba, ahí es donde el juego vale la inversión: es una maravilla estar rodeado de la naturaleza como Bethesda la plasmó. Ahora que si después de la calma quieren la tormenta, entonces enfrentar cara a cara a un dragón, ver el fuego o hielo brotar de sus fauces, sentir los cielos cómo explotan y retumban con los truenos, entonces serán felices jugadores que sentirán toda la adrenalina de ver una criatura como estas. Skyrim VR es una experiencia estupenda cuando se trata de la acción, repito, sin ver los detalles abruptos.

¿SÍ ESCUCHÓ BIEN?

El casco, o visor de VR -como gusten llamarle-, cuenta con esta tecnología de audio en 3D útil para generar un ambiente más acorde al mundo en realidad virtual, no todos los juegos saben aplicarlo y es precisamente Skyrim uno de ellos. The Elder Scrolls V maneja el mismo sistema de audio que en las versiones previas -Xbox 360, PlayStation 3, Xbox One y PlayStation 4-, dejando el sonido ambiental de la misma decente presentación, los diálogos que se activan y se escuchan como si los tuviera aquí mismo siempre y cuando se mantengan en un radio previamente definido, los sonidos lejanos pero importantes con cierto volumen y prominencia, y una falta de efecto Doppler que si bien no es del todo imperativa, sí debiera ser arreglada o prevista para la próxima entrega. Porque eso dicen los rumores, que habrá sexto juego.

¿Y LA MANEJADA?

Skyrim VR maneja dos tipos de controles y dentro de ellos varias formas de configurar los botones así como el tipo de movimiento. El primero es el clásico con el Dualshock 4 que hace uso de ambos joysticks, el derecho para girar y el izquierdo para caminar, así como siempre y sin cambios. Los demás botones funcionan igual para echar a andar el mapa, las armas, ataques, gritos, salto, activaciones, etcétera. No hay un cambio radical lo cual se agradece pues permite dar un brinco leve en la manejada si continúan jugando el Skyrim normal.

Por otro lado está el control Move -dos requeridos a chaleco- que hacen la experiencia completamente nueva y sí, efectivamente y contra todo pronóstico, cuenta con una relación odio-amor que debe ser experimentada en carne propia. Una de las configuraciones consiste en teletransportarse definiendo el sitio a dónde caerás, muy práctico si me permiten decirlo pero elimina de tajo la sensación de andar por Skyrim, que es uno de los mayores atractivos. O si gustan pueden caminar con el pulso de un botón siempre al frente y como persona normal, no como hormiguita, y así cortar también un posible mareo -tema que tocaré en unos momentos-.

“Haiga sido como haiga sido”, Skyrim VR dio la posibilidad de que acomodes a gusto personal el movimiento y giro para que sea lo más cómodo posible, un punto enorme que aumenta la calificación final del juego.

¿Y SÍ VOMITÓ?

No, no vomité pero estuve muy cerca de empezar a generar esa saliva provocada por el mareo y que sirve como mecanismo de defensa para no revivir lo previamente ingerido.

Skyrim VR provoca más específicamente un malestar llamado cinetosis, que es provocado por el repetido vaivén que entra en conflicto con nuestros sensores biológicos -me inventé el término-, en donde la cantidad exagerada de movimientos percibidos por nuestros sentidos, generan una inmediata confusión en nuestro cerebro perdiendo casi repentinamente el equilibrio y provocando una terrible sensación. Esto no es motivo para no comprar Skyrim VR, para nada. Bethesda supo de manera soberbia combatir esta molestia con unos filtros FOV -no confundirse con los filtros de agua-.

Los filtros FOV son una utilidad que reduce el campo visual de los lentes, como si estuviéramos cerrando un poco los ojos y enfocáramos el objetivo. Estos se pueden configurar durante el movimiento giratorio y/o al caminar, reduciendo considerablemente el trastorno que sufre el cerebro con la cinetosis, y en términos generales, evita los horribles mareos al andar por las parcelas de Skyrim. Al quitar los filtros por completo sí estarán ampliando el campo visual y verán todo el escenario con amplia libertad, como debería ser en la vida real, pero recuerden que esta es una realidad virtual a la cual nuestro cerebro no está acostumbrado y forzosamente requiere de estar “haciendo tierra” en uno o dos ejes corporales: si su silla es giratoria, si están moviendo la cabeza para observar el paisaje, si caminan, si giran con el joystick y además le agregamos el cielo dinámico y los personajes que se mueven a su alrededor, son demasiados flujos que confunden al cerebro y provocarán una pesadez visual, por lo tanto un mareo. Y vómito si no se detienen a tiempo.

VEREDICTO

Skyrim VR no es otro motivo para ordeñar la vaca de Bethesda que sigue y sigue dando leche. Skyrim es simplemente uno de los mejores juegos de los tiempos modernos, quizá uno de los mejores diez de la generación pasada y probablemente se encuentre entre los cien más grandes de la historia. Skyrim es digno de portearlo (sic) hasta en los cereales pues TODOS tienen el derecho de jugarlo y disfrutar su enorme mapa con interminables misiones.

Una experiencia así, una como la de combatir dragones enormes y ser consumido por las llamas, el fuego, los rayos y los aleteos propios de la especie, es una experiencia que debe probarse si es poseedor de un PlayStation VR, al grado de tomárselo en serio y sacar el tardado y gratificante Platino. Skyrim VR es el pretexto perfecto para olvidarse ahora sí literal del mundo exterior y hundirse en la realidad virtual que tanto está gustando. Solo es cuestión de meterse bien en la configuración y probar todos los controles posibles, solo así Skyrim podrá ofrecernos lo que vale su precio, dolar por dolar.