Spider-Man: Homecoming | Crítica

Para goce y disfrute absoluto del respetado, esta crítica no cuenta con NINGÚN SPOILER, hasta que se diga lo contrario.

La guerra entre el equipo Cap y el equipo Iron Man ha terminado como todos ya lo vimos, aquí pudimos disfrutar la llegada de algunos miembros más del universo Marvel como Black Panther, Ant-Man y por fin, su amigable vecino Spider-Man. Este arribo levantó demasiadas expectativas debido a que es uno de los héroes más famosos y queridos del público, así que una serie de películas con el flamante Tom Holland, no podían quedarse en sólo la imaginación.

SPIDER-MAN HACE LO QUE UNA ARAÑA HACE

Peter Parker (Tom Holland) con tan sólo 15 años de edad, vuelve a su vida normal después de que Iron Man lo ocupara en la guerra civil que los Avengers iniciaron por el problema suscitado con Winter Soldier. Como era de esperarse, Parker se hizo adicto a la acción, a sus poderes y por supuesto al traje, y ahora que ha vuelto a casa con la tía guapísima May (Marisa Tomei), es momento para que Spidey empiece a ayudar a la ciudad de New York con todos los problemas que la azotan, y con “problemas” me refiero a crímenes tan pequeños y aburridos, que cualquiera sentiría desperdiciado a nuestro héroe.

Por otro lado, Adrian Toomes (Michael Keaton) es un contratista que trabaja para el gobierno limpiando los desastres dejados en cada pelea que los Avengers afrontan, pero un tecnicismo lo saca de la jugada y obliga a que su compañía se dedique a hurtar esa basura y usarla para crear armamento increíblemente poderoso y peligroso y venderlo en el mercado negro. Spider-Man decide tomar cartas en el asunto y es donde la batalla entre él y The Vulture se lleva a cabo para salvaguardar la seguridad de Queens, así como para demostrar que a pesar de ser sólo un niño, merece una oportunidad de ser tomado en cuenta como algo más que un simple héroe de infantes y abuelitas.

CHÉQUENSE LOS CÓMICS

Spider-Man: Homecoming es una película cargada de sutiles referencias a los cómics, unas más y unas menos que requieren buenísimo ojo y atención prácticamente sobrehumana -yo lo logré estudiando previamente las historietas-, y poco a poco van dejando ver la línea del tiempo en la que nuestro amigable vecino se encuentra, haciendo a un lado explicaciones innecesarias sobre la historia de Peter Parker, la cual ha sido ya platicada en centenares de ocasiones enumerando todos los medios en que se ha presentado, incluso se olvida de ese detalle que varias series de cómics han hecho y se salta la parte del nacimiento de nuestra estrella para concentrarse en el hoy, punto muy bien ganado por la producción que prefirió darle más acción y menos explicación.

El personaje de Peter Parker con 15 años de edad y su magnífico traje muy al estilo de Iron Man, abofetean rotundamente a los detractores de esta nueva versión joven de Spidey, empezando por sus acrobacias, sentido del humor no tan sarcástico como Garfield, su actitud más consciente y no tan boba como Tobey Maguire, y el físico tan perfecto que hacen lucir una versión muy estética de Spider-Man, gracias también a los colores mate del traje junto con esos expresivos ojos y los gadgets que irán viendo conforme crece el personaje en pantalla.

No puedo negar que la historia es débil y por momentos se queda de lado al concentrarnos en las escenas de acción tan bien logradas y con alto grado de emoción, siempre siendo fieles al sentido arácnido que Parker desarrolla y no me refiero al de prever, sino al de actuar para lograr salir triunfante y a esto se le suma una buena dosis de homenaje a las películas previas así como a los cómics. Repito, la historia del villano es débil pero gracias a que es acompañada por los cambios que Parker está sufriendo, toma fuerza y nuevamente lo digo, se respalda con las historietas antiguas, siendo muy preciso el #2 y #7 de The Amazing Spider-Man de los años 60’s cuando se agarra a trancazos con The Vulture.

Por la parte de los villanos, Spider-Man: Homecoming termina debiendo por el poco tiempo en pantalla de algunos de ellos, pues Shocker es desperdiciado de manera soez empezando por su presentación poco semejante al original y las escasas veces proyectado a pesar del decente actor que lo interpreta, Bokeem Woodbine, quien si bien no ha sido un tremendo actor de renombre, no ha hecho mal sus papeles; además su poder está muy chévere. Volteando a ver a Keaton, es imposible criticar a un histrión con tantos años en el ruedo y sobre todo acostumbrado a darle vida a personajes heroicos como Batman y Birdman, quien hoy puede sentirse satisfecho con la manera en que encarnó a The Vulture especialmente porque no necesitó del traje para ser un villano, solito se echa el personaje a la bolsa. No hablaré del tercer bellaco porque es tan sutil, que deberán preguntar a conocedores o revisar en internet quien es y cuál es su forma final, además sería aventarles un spoiler enorme. Remítanse a ver la primer escena post-créditos.

RUEDAS DE ENTRENAMIENTO

Sony y Marvel ya tienen una carrera prominente en esto del cine, por lo que era de esperarse que con una buena producción enfocada en el universo cinemático actual de Marvel, más la frescura que imprime un súper héroe quinceañero, el resultado sería divertido, cómico, espectacular y sobre todo, pulido. Esa es la palabra que mejor define a Spider-Man: Homecoming, “pulido”. No perfecto ni idóneo sino pulido. Esto se traduce en mejores efectos especiales, interacción de los actores mucho más fluida y natural, música que va desde piezas sinfónicas hasta rock clásico -no pude evitar recordar a Guardians of the Galaxy-, un elenco sumamente incluyente haciéndonos olvidar que todos en el mundo son güeros y güeras, diálogos que se apartan completamente del cliché o lo dominguero, y sobre todo en villanos con el único objetivo chafa de controlar al mundo. Reitero, la historia no es una maravilla sacada de la mente de algún guionista, es sólo el pretexto para introducir al nuevo Spider-Man y darnos una probadita de las maravillas tecnológicas que saldrán en la parte dos, misma que ya está en producción.

Vámonos por sectores. Los niños van a salir fascinados con la película gracias a que Spidey da -como siempre- una cátedra de heroísmo, valentía, pundonor y coraje a pesar de su corta edad, regalando un ejemplo a los pequeños más que una figura para admirar como lo sería Thor, Captain America o el mismo Iron Man; estoy hablando de la idea con la que DC Comics creó a los Teen Titans, para que los más jóvenes se sintieran identificados con esta imagen de héroe y de que cualquiera puede serlo. Los más grandes se regocijarán con más de dos horas de entretenimiento visual y risas por bromas simplonas pero efectivas que logran su cometido, arrancar carcajadas involuntarias.

Los conocedores de cómics y enfermos geeks -saben que los quiero y yo soy más o menos igual-, si no estudiaron previamente y recuerdan pocos detalles, es probable que salgan muy contentos con el resultado de nuestro nuevo arácnido protagonista, más por las burlas propias al personaje y los guiños a cómics, series animadas y películas pasadas, y esto automáticamente se convierte en un atractivo para los que sí estudiaron -como yo- pues verán escenas inspiradas fielmente en esas bellas historietas, y de paso los guiños ya mencionados serán magnificados por ser tan obvios. Como cuando Rocket Raccon le cerraba el ojo a Peter Quill en Guardians of the Galaxy Vol. 2, así de obvio.

VEREDICTO

La paciencia es una virtud de los seguidores de cómics, pues durante años esperaron de manera vehemente para que la tecnología diera más de sí en las películas y fueran posibles todas las acrobacias y artimañas tanto de héroes como de villanos, y es por esa misma paciencia que podemos encontrar un producto redondo en Spider-Man: Homecoming, digno del desenlace al cual se aproximan los Avengers.

En pocas palabras: deben de verla y hasta que terminen los créditos, pues hay dos y solo dos escenas posteriores a la película.

******* ZONA DE SPOILERS *******

Si han llegado hasta aquí, quiere decir que desean enterarse de las escenas finales o anhelan saber el significado de la primera. Es momento de detenerse si no desean que les arruinen la experiencia.

La primer escena aparece Vulture caminando por la cárcel luego de que Spidey lo entregara a las autoridades, y en el pasillo se encuentra a nada más ni nada menos que Mac Gargan mejor conocido como Escorpion -no confundir con Escorpio de Jack Fury-, quien le dice a Vulture que desea saber la verdadera identidad de Spider-Man pues afuera hay unos cuantos compas que se lo desean cargar. Jackal? Venom? The Tinkerer? Sepa la bola. Por cierto, este Mac Gargan aparece en la escena del transbordador y está esperando una entrega de armas por parte del grupo de The Vulture.

Y la segunda escena aparece Captain America en una especie de anuncio donde habla de la paciencia y de cómo es recompensada, haciendo mofa del público que estuvimos esperando para una segunda escena quizá referente a Infinity War o Avengers, y termina con absolutamente nada, más que un título diciendo “Spider-Man volverá”.

Qué malditos.