Yo soy la felicidad de este mundo | Crítica

Agradeciendo a Corazón Films, quienes nos permitieron ver su próxima apuesta en el mercado mexicano, y es para mostrar la 5ta película del director mexicano Julián Hernández, quien nos trae una película madura sobre el amor homosexual, así como el ambiente artístico, con especial énfasis en el cine y la danza. Una cinta fuerte para un público de mente cerrada, con escenas explicitas y una psicología de los personajes abrumadora e impactante. El estreno en salas mexicanas será el 26 de mayo, con 14 copias y también se proyectará en la Cineteca nacional, aunque en la Cineteca será la versión extendida, mientras que en las salas comerciales será la versión “ligera”.

A QUIÉNES LES PUEDE GUSTAR

Gente envuelta en el medio artístico, actores, escritores, bailarines, músicos, cineastas, entre otros, ya que no solo se maneja la dureza de la vida artística en México, sino que también tiene como escenarios lugares icónicos de dicho ambiente como el espacio escultórico de la UNAM, de la misma el centro cultural universitario, en específico la Sala Miguel Covarrubias o incluso la Escuela de Arte teatral, por citar algunos. También un público LGBTTTI o gente cercana al movimiento, ya que retrata no solo sus expectativas, sino también los fantasmas que pueden tener con respecto a las relaciones amorosas.

DE QUÉ TRATA

La historia trata de Emiliano, un joven director de cine, quién es homosexual y no cree en el amor como la fuente de inagotable aceite, de hecho llega a declarar que sus películas tienen como fin el terminar con los matrimonios a manera que quienes lo vean se pregunten si vale la pena seguir adelante, él es homosexual y tiene una percepción fatalista del amor, casi autodestructiva, por otro lado tenemos a Octavio, un bailarín hasta cierto punto inocente en temas amorosos, ambos tendrán altas y bajas no solo amorosas sino que también en sus carreras será así, ya que Julián es un director ya reconocido y Octavio está iniciando una aventura profesional, veremos incluso a otros personajes que cambiarán el curso de sus vidas y de su percepción de la pasión.

LO BUENO

El desarrollo de personajes es lento, pero fuerte, nos muestra de manera cruda los claroscuros de los personajes, en plática con el director, nos contaba que al escribir el guión él imagina los espacios y se nota, cada escena tiene una estrecha relación con el escenario donde sucede, incluso la fiesta de artistas, parece la clásica fiesta de la Narvarte, nos muestra un cine atrevido, sin tapujos al que no estamos acostumbrados.

LO FUERTE

Es un cine al que no estamos acostumbrados, sin tapujos, veremos un par de penes en la pantalla, no se recomienda para gente de mente estrecha o tradicionalista, mucho menos a homofóbicos, por otra parte la historia en sí también es muy fuerte con un final sólido.

Yo soy la felicidad del mundo es un buen largometraje, que bien ha participado en muestras nacionales e internacionales, es un ejemplo del cine arriesgado y si les gusta el cine es una buena opción para conocer algo que no se ve comúnmente en salas comerciales, una gran apuesta de la distribuidora y un cine que vale la pena ver, por ello en la escala Kopodo le damos una calificación de 4, por la madurez de la realización, la estructura del guión e incluso tiene un ligero homenaje a Pedro Almodóvar que nos recuerda una escena a Tacones Lejanos. Algo que no todo el público está dispuesto a ver, pero que vale totalmente la pena.