Assassin’s Creed: Odyssey | Reseña

11 entregas, 11 historias de la saga de Assassin’s Creed que hemos jugado desde 2007, y aquí seguimos. Desde hace un par de entregas, Assassin’s Creed ha moldeado una identidad curiosa y algo controversial respecto a lo que buscaban hacer en sus inicios.

El mayor cambio que nos presenta Assassin’s Creed: Odyssey es la estructura de este. Una opción guerrera y variante donde podemos elegir si seguir la odisea de Kassandra o Alexios, hermanos y descendientes directos del legendario espartano, Leónidas. Elijan sabiamente, ya que esto no es solo una skin, es el estilo de “vida” basado en decisiones que tendremos durante toda nuestra estadía.

Pero, a pesar de ser tan distintos entre ambos, en Assassin’s Creed: Odyssey los manejan bastante bien. Las elecciones narrativas por lo general son complicadas, pero esto es una de las grandes fortalezas del juego, donde iniciamos con tantas dudas como los mismos personajes, pero al ir avanzando en la historia, jugador y personaje vamos confirmando lo que imaginábamos o lo que en algún momento investigamos.

Cuando iniciamos nuestra aventura con Kassandra, nunca sentimos esa falta de camino o narrativa, Kassandra es mujer, pero también una fiera guerrera que sabe bien lo que tiene que hacer. En mucho ayuda la esencia de la Grecia que nos muestra Ubisoft, maravillosa, en su pleno apogeo, pero también con intereses de lujuria y las representaciones machistas hacia ella.

Assassin’s Creed: Odyssey tiene toda la fuerza y esencia de la atmósfera griega, siendo esta increíblemente manejada por Ubisoft, dejando asentado lo que tiene que estarlo y dándole un poco más de protagonismo a las acciones “sobrenaturales”. Como resultado, no tenemos un mundo de dioses y monstruos, pero si nos deja en claro que, si estos guerreros creen en esos seres, es por algo. Existe una genial esencia de la magia, sin caer en la fantasía y lo ridículo.

Assassin’s Creed: Odyssey sigue la línea que inició Assassin’s Creed: Origins, mostrándonos sus controles de desplazamiento y acción, su nueva forma de combate y el sin fin de mecánicas que después de tanto pedirlas, por fin se integraron el año pasado y las seguimos teniendo presentes en esta nueva entrega. Sin embargo, un punto débil de Origins fue su sistema de progresión, que a la gran mayoría les pareció algo cargado, ahora, en Odyssey, mejoran este sistema considerablemente, reduciendo algunas opciones, pero mejorándolas en su calidad.

Assassin’s Creed: Odyssey puede presumir de tener el mapa más grande de toda la saga (y si no, solo lo podría superar la entrega de Black Flag), haciéndola, no sólo imponente y con ganas de explorar cada rincón de la vieja Grecia, sino que también es de los mapas más completos que he visto. NOTA DEL EDITOR: Me tomó aproximadamente 40 horas solo la exploración.

Y hablando de esto último, Ubisoft agregó un nuevo modo de juego, el “Modo de Exploración”, el cual elimina muchas misiones secundarias inútiles que en otras entregas aparecían. Este modo es una buena idea, en cuanto a historia, nos hace ir al grano, a lo que queremos, a conocer la historia de los protagonistas y este nuevo “universo”. No les voy a decir que este es el mejor modo del juego, pero si lo que quieres es conocer el mapa, definitivamente le debes dar una oportunidad.

Por lo general, y siendo sumamente sincero, jugar un título de la saga de Assassin’s Creed era comer pan con lo mismo, pero en esta ocasión, la narrativa… la profunda narrativa que integraron en Odyssey nos invita, te provoca algo, por así decirlo curiosidad, y hambre de descubrir todos los misterios de la historia de Kassandra (en mi caso), la conspiración que acecha a Grecia y toda la vinculación asesina que representa la ficción de Assassin’s Creed.

Todo lo mencionado anteriormente es más que suficiente para pasar muchas horas de juego en Odyssey. La forma en que la historia personal de Alexios o Kassandra se van entrelazando con la historia de los asesinos son suficiente para nuestros cerebros. A pesar de esto, para Ubisoft parece que esto no es suficiente, ya que aplaca nuestra sed de investigación con mortales e interminables combates y eventos de investigación, que se interponen entre nosotros y el conocimiento.

A medida que el juego avanza, requerimos más misiones, más combates y más investigación para poder seguir adelante, lo cual en cierto punto se vuelve agotador. Origins tenía este mismo problema, pero Odyssey tiene un punto a su favor, y es que conforme las misiones se vuelven más tediosas y complicadas, también incrementa la recompensa de estas, así como la experiencia de nuestro personaje, lo que nos asegura que siempre tendremos una recompensa digna. Sin embargo, no importa que tantas recompensas obtengamos, no importa a cuantos soldados asesinemos, siempre, literal, SIEMPRE, nuestro nivel como jugador y habilidades estará por debajo del de las inteligencias artificiales de los enemigos.

En otros juegos, incluyendo anteriores títulos de Ubisoft, el factor multiplayer es imprescindible, a veces sí funciona y otras lo fuerzan tanto solo para poder presumir que cuentan con servicio multijugador. Este “servicio” que integran los juegos es para crear una atmósfera social, sin embargo, y aunque otros títulos de Assassin’s Creed lo han hecho, esto no es la esencia de la saga. Gracias a Zeus, en Assassin’s Creed: Odyssey no tenemos esta capacidad, sino que nos vamos por un inmenso mundo abierto de un solo jugador, donde somos nosotros contra el universo.

Assassin’s Creed: Odyssey nos muestra claramente que Ubisoft está tomando el rumbo de nuevo, invitándonos a no solo jugar la historia principal, sino a ser curiosos sobre todo lo que está pasando a nuestro alrededor. Mostrándonos dos caras de la misma moneda, Kassandra y Alexios son dignos miembros del Credo de los Asesinos, sumando una increíble narrativa hacia lo que inició Origins el año pasado, y lo que seguramente continuará para el próximo año.

Si eres un amante de las peleas, mitología griega o simplemente un curioso de la historia (real y ficción) sumérgete a esta odisea que nos entrega Ubisoft con su legado de Assassin’s Creed.